Caminos andinos reservados para tu corazón

T1Cada vez que tengo la oportunidad de salir hacia los pueblos, me entusiasma mucho el encuentro con hermanos y hermanas a quienes aún no conozco, y con quienes celebraremos gozosos la fe y la vida, en torno a Jesucristo Eucaristía. Es también muy emocionante internarnos por rutas sorprendentes en las que, cuanto más ascendemos, nos van saliendo al encuentro paisajes reservados para nuestros ojos (cautivadores al extremo), matizados de rato en rato con fauna muy singular: guanacos salvajes, algún zorro, imponentes águilas grises –con suerte algún cóndor–, además de otras aves de impacto.

Aquella mañana salimos de Puquio bordeando las 6 am, rumbo a Yuracc Cancha. Aquel pueblito, situado sobre los 3.800 msnm y a tres horas y media por camino de trocha carrozable, celebraba la fiesta de la Santa Cruz y a la Virgen de Chapi, su muy querida Patrona. Al llegar y estacionarnos junto al templo, los repiques de campana anunciaron por todo lo alto que la celebración estaba pronta a comenzar.

T2A primera vista me impresionó encontrarme con una capilla pequeña, muy precaria, hecha toda de adobe y casi sin decoración. Su catequista, don Cirilo, al igual que los demás catequistas de nuestros numerosos pueblos, cumplen una misión realmente valiosa e imprescindible: se encargan de realizar las celebraciones litúrgicas en los pueblos que se les ha confiado (pues nosotros, los sacerdotes, no nos damos abasto); son también los responsables de impartir la preparación para los sacramentos y de efectuar todas las coordinaciones con la parroquia.

Dentro de la celebración de la santa Misa tuvimos la gran alegría de bautizar a dos niños y un joven, y de asistir con el sacramento del matrimonio a una pareja del lugar, que, dicho sea de paso, eran también los mayordomos de la fiesta religiosa. Es muy enriquecedor descubrir que dentro, muy adentro, al interior de nuestros imponentes Andes, aún podemos ser tocados por el alma de sencillas poblaciones que con mucho amor y devoción luchan por preservar sus entrañables tradiciones y la identidad que les es propia (prueba de ello es que en Yuracc Cancha no encontré nombres extranjeros y que tanto adultos como niños manejan perfectamente el idioma quechua; cosa que es cada vez menos frecuente). El estilo celebrativo en estas zonas es muy colorido y alegre… La felicidad de nuestro pequeño pueblo es algo que nos llena de profunda emoción y que borra de un plumazo todo cansancio o fatiga. Luego de compartir el almuerzo, y poco antes de que se desate la lluvia, nos despedimos de nuestros queridos hermanos (lamentablemente, sin fecha de retorno cierta) y emprendimos el largo y penoso camino de regreso hacia la parroquia de Puquio.

Un sacerdote tierra adentro

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