10178326_10152152884679125_1562241288_nDesde Huelva,  España “Brotes de Olivo”, mas de 40 años de música y fe.

A una semana de la presencia de Brotes de Olivo entre nosotros, aun siguen resonando en nuestros oídos sus melodías, verdaderas oraciones hechas canto, con la belleza y  profundidad  que les ha caracterizado, desde que  en el año 1974 lanzaran sus dos primeros discos (1974a Evangelio de San Juan y 1974b Entre el Cielo y la Tierra). Durante estos cuarenta años de vigencia, el grupo español nacido en la ciudad de  Huelva, ha vivido y sigue viviendo la gratuidad de Dios y sabe leer en cada acontecimiento de la vida,  propia y ajena, la presencia  misteriosa, real y amorosa de Dios.

Para todos los que tuvimos la bendición de compartir  con ellos en estos cinco días de su visita al Perú, nos quedó la impresión de haberlos conocido de toda la vida. Y es que el lenguaje del corazón sostenido en el amor de Dios, une, enlaza, rompiendo cualquier tipo de barrera.

Difícilmente podremos describir y agotar con palabras lo vivido en estos días. Brotes de Olivo nos ha dejado su testimonio de fe y de vida. Pero también hemos descubierto en su sencillez y en su no querer figurar, aquel mensaje primigenio de Vicente Morales, fundador y padre de Brotes de Olivo: que quede el mensaje y que pase el mensajero.

10263337_10152152886554125_1721531216_oLa sabiduría y profundidad que contienen cada una de sus letras no hacen sino demostrar que solo quien ha bebido de la fuente, que es Dios mismo, no vuelve a tener sed. Cuando escuchamos a Brotes de Olivo tenemos la certeza de la proclamación y también la denuncia, respectivamente de lo bueno y de lo malo que nos ofrece la vida pero vista y sentida a la luz de la Palabra y de la vida de fe.

Esta gran aventura de “cruzar el charco”, como ellos mismos nos lo comentaban, comenzó hace unos meses atrás cuando pudimos tener una primera comunicación con Vicente y con algunos de sus hijos. No sin sorpresa para ellos, teníamos conocimiento de su trayectoria musical y le manifestábamos nuestro deseo de contar con Brotes de Olivo para un concierto de ayuda a la Misión Pax HD 2014, en el marco de preparación  para la Semana Santa. Con gran alegría obtuvimos un sí de parte de ellos. Desde ese momento las comunicaciones se tornaron mucho mas seguidas en vista a la coordinaciones pertinentes.Tuvimos más de una conversación, vía Skype, con don Vicente y con su esposa Rosita igualmente con Judith, una de sus hijas.

El viernes 11 de Abril en horas de la mañana,“Ali”(Milagros),Judith, Juan, Emilio, “Chito”(Jesús), Pablo y don Vicente llegaron directamente del “Jorge Chavez” a Paxtv. El cariño con que acogieron nuestro pedido se vería reflejado finalmente en el  inolvidable concierto del sábado 12 de abril, un día antes de Domingo de Ramos. Por ello no nos queda sino agradecer en grande, en primer lugar a Dios por habernos permitido disfrutar de Brotes de Olivo a través de su testimonio de fe hecho música y a la familia misma de Brotes de Olivo por haber querido compartir sus gozos y esperanzas, en un concierto que aunque colmado de armonías, culminaron en un gran canto al unísono de amor y de fe. Buena Pascua!

Les compartimos la dirección web para quienes quieran conocer más de Brotes de Olivo: http://www.brotesdeolivo.es/

 

Jesús nos ama.

2Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre:«Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción¡ y a ti misma una espada te atravesará el alma!-a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

Lc 2, 22-39

1La presentación de Jesús en el templo, pertenece a los misterios de su infancia. El Catecismo de la Iglesia Católica lo consigna como tal y lo explica así:

La Presentación de Jesús en el Templo (cf. Lc 2, 22-39) lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor (cf. Ex 13,2.12-13). Con Simeón y Ana, toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, “luz de las naciones” y “gloria de Israel”, pero también “signo de contradicción”. La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado “ante todos los pueblos”.

Catecismo de la Iglesia Católica
Art. 529

Origen de la fiesta

En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días que hubiese dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.

Ya que se cumpliera la fecha, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero y una paloma o tórtola. Con respecto al niño, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que había salvado Dios. Lo mismo pasaba con los animales primogénitos.
José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Como eran pobres, llevaron dos palomas blancas. Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Después, le dijo a María que una espada atravesaría su alma, profetizando los sufrimientos que tendría que afrontar.

es.catholic.net

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4“Acabamos de escuchar el relato del evangelista san Lucas, que presenta a Jesús mezclado con la gente mientras se dirige a san Juan Bautista para ser bautizado. Cuando recibió también él el bautismo, —escribe san Lucas— “estaba en oración” (Lc 3, 21). Jesús habla con su Padre. Y estamos seguros de que no sólo habló por sí, sino que también habló de nosotros y por nosotros; habló también de mí, de cada uno de nosotros y por cada uno de nosotros.

Después, el evangelista nos dice que sobre el Señor en oración se abrió el cielo. Jesús entra en contacto con su Padre y el cielo se abre sobre él. En este momento podemos pensar que el cielo se abre también aquí, sobre estos niños que, por el sacramento del bautismo, entran en contacto con Jesús.

El cielo se abre sobre nosotros en el sacramento. Cuanto más vivimos en contacto con Jesús en la realidad de nuestro bautismo, tanto más el cielo se abre sobre nosotros.

Y del cielo —como dice el evangelio— aquel día salió una voz que dijo a Jesús; “Tú eres mi hijo predilecto” (Lc 3, 22). En el bautismo, el Padre celestial repite también estas palabras refiriéndose a cada uno de estos niños. Dice:  “Tú eres mi hijo”. En el bautismo somos adoptados e incorporados a la familia de Dios, en la comunión con la santísima Trinidad, en la comunión con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo. Precisamente por esto el bautismo se debe administrar en el nombre de la santísima Trinidad. Estas palabras no son sólo una fórmula; son una realidad. Marcan el momento en que vuestros niños renacen como hijos de Dios. De hijos de padres humanos, se convierten también en hijos de Dios en el Hijo del Dios vivo.”

HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Fiesta del Bautismo del Señor
Domingo 7 de enero de 2007

 

5En el fondo, todo el misterio de Cristo en el mundo se puede resumir con esta palabra:  “bautismo”, que en griego significa “inmersión”. El Hijo de Dios, que desde la eternidad comparte con el Padre y con el Espíritu Santo la plenitud de la vida, se “sumergió” en nuestra realidad de pecadores para hacernos participar en su misma vida:  se encarnó, nació como nosotros, creció como nosotros y, al llegar a la edad adulta, manifestó su misión iniciándola precisamente con el “bautismo de conversión”, que recibió de Juan el Bautista. Su primer acto público, como acabamos de escuchar, fue bajar al Jordán, entre los pecadores penitentes, para recibir aquel bautismo.

Naturalmente, Juan no quería, pero Jesús insistió, porque esa era la voluntad del Padre (cf. Mt 3, 13-15).

¿Por qué el Padre quiso eso? ¿Por qué mandó a su Hijo unigénito al mundo como Cordero para que tomara sobre sí el pecado del mundo? (cf. Jn 1, 29). El evangelista narra que, cuando Jesús salió del agua, se posó sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma, mientras la voz del Padre desde el cielo lo proclamaba “Hijo predilecto” (Mt 3, 17). Por tanto, desde aquel momento Jesús fue revelado como aquel que venía para bautizar a la humanidad en el Espíritu Santo:  venía a traer a los hombres la vida en abundancia (cf. Jn 10, 10), la vida eterna, que resucita al ser humano y lo sana en su totalidad, cuerpo y espíritu, restituyéndolo al proyecto originario para el cual fue creado.

El fin de la existencia de Cristo fue precisamente dar a la humanidad la vida de Dios, su Espíritu de amor, para que todo hombre pueda acudir a este manantial inagotable de salvación. Por eso san Pablo escribe a los Romanos que hemos sido bautizados en la muerte de Cristo para tener su misma vida de resucitado (cf. Rm 6, 3-4).

HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Fiesta del Bautismo del Señor
Domingo 13 de enero de 2008

6“El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores (cf. Is 53, 12); es ya “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1, 29); anticipa ya el “bautismo” de su muerte sangrienta (cf Mc 10, 38; Lc 12, 50).

Viene ya a “cumplir toda justicia” (Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26, 39). A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo (cf. Lc 3, 22; Is 42, 1).

El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a “posarse” sobre él (Jn 1, 32-33; cf. Is 11, 2). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, “se abrieron los cielos” (Mt 3, 16) que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación. “

Catecismo de la Iglesia Católica
Art. 536

El Bautismo de Jesús según los Padres de la Iglesia

Pseudo-Crisóstomo: “Para que fuese bautizado por él”. No para que él mismo recibiese el perdón de sus pecados por medio del bautismo, sino para dejar santificadas las aguas a los que se bautizasen después”.

San Agustín: “El Salvador quiso bautizarse no para adquirir limpieza para sí, sino para dejarnos una fuente de limpieza. Desde el momento en que bajó Cristo a las aguas, el agua limpia los pecados de todos. Dicen a demás que quiso bautizarse, porque quiso hacer lo que nos manda hacer, para que como buen maestro no sólo nos enseñase con su doctrina, sino también con su ejemplo. Por esta razón quiso ser bautizado por San Juan: para que sepan sus siervos con cuánta alegría deben correr al bautismo del Señor, al ver como El no ha desdeñado recibir el bautismo del siervo.”

San Juan Crisóstomo: “Porque el bautismo de Juan era de arrepentimiento, y llevaba consigo la confesión de las culpas, pero para que no hubiese alguien que creyese que Cristo había venido a bautizarse por esta causa, el Bautista dijo al que venía: “Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!”. Como si dijese: Está bien que tú me bautices, esta razón es idónea (para que yo también sea justo, y me haga digno del cielo). Pero ¿qué razón hay para que yo te bautice? Todo lo bueno baja del cielo a la tierra y no sube de la tierra al cielo.”

San Hilario: “Por último, el Señor no pudo ser bautizado por Juan como Dios, pero enseña que debe bautizarse como hombre. De donde se sigue que respondiéndole Jesús, le dice: “Ahora déjame hacer esto” y San Jerónimo hermosamente responde: “Déjame ahora”, para manifestar que Cristo debía ser bautizado por San Juan en el agua, y San Juan ser bautizado por Cristo en espíritu. O de otro modo: “Déjame ahora”, para que quien ha tomado la forma de siervo, manifieste su humildad. Sé consciente de que tú habrás de ser bautizado con mi bautismo en el día del juicio. O, “déjame ahora”, dice el Señor, porque tengo otro bautismo con el cual habré de ser bautizado. Tú me bautizas en agua para que yo te bautice por mí en tu sangre.”

7El 24 de septiembre de 2008, el Arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana Rowan Williams peregrinó al mismísimo Santuario de Nuestra Señora de Lourdes para honrar a la Inmaculada Concepción, predicando ante 20.000 personas en la Eucaristía Internacional.17 En su homilía destacó:

María se nos presenta aquí como la primera misionera, «el primer mensajero del Evangelio», como la llamó el obispo de Lourdes, Perrier: el primer ser humano que llevó la buena nueva de Jesucristo a otra persona; cosa que hace simplemente llevando a Cristo dentro de sí.

Ella nos recuerda que la misión comienza no con la entrega de un mensaje hecho de palabras sino en el camino hacia otra persona con Jesús en el corazón.

Ella atestigua la primordial importancia de, sencillamente, llevar a Jesús, incluso antes de que existan las palabras o las acciones para mostrarle y explicarle. (…) Cuando María se le apareció a Bernadette, la primera vez lo hizo como una figura anónima, una hermosa mujer, una «cosa» misteriosa, no identificada aún como la Madre Inmaculada del Señor. Y Bernadette –inculta, carente de instrucción doctrinal– saltó de gozo, reconociendo que allí había vida, que allí estaba la cura. Recordad sus narraciones en las que habla de sus movimientos agraciados y ligeros a las órdenes de la Señora; como si ella, al igual que Juan en el vientre de Isabel, comenzara a bailar siguiendo la música del Verbo Encarnado que lleva su Madre.

Sólo poco a poco encontrará Bernadette las palabras para que el mundo sepa; sólo poco a poco, podríamos decir, descubre cómo escuchar a la Señora y referir lo que tiene que decirnos. (…) Los vecinos, los maestros y el clero de la parroquia de Bernadette sabían lo que pensaban que necesitaban saber sobre la Madre de Dios, pero tuvieron que quedar sorprendidos por esta adolescente incapaz de expresarse, inerme e insignificante que había saltado de gozo reconociendo haber encontrado a María como madre, hermana, portadora de su Señor y Redentor. (…) Hoy aquí, con Isabel y Bernadette, decimos con agradecido estupor: «¿Qué he hecho para merecerme que la madre de mi Señor haya venido hasta mí?» Y reconocemos que el deseo de nuestro corazón ha sido satisfecho y lo más profundo de nuestro ser ha sido llevado a una nueva vida.18

Rowan Williams, ex-arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana

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“Hay una paciente que está más cerca de la muerte en este momento que cualquiera de los otros. He sido llamado al lado de su cama numerosas veces. Esta desafortunada chica está en las últimas etapas de una peritonitis tuberculosa. Conozco su historia. Toda su familia murió de tuberculosis. Ella ha tenido úlceras tuberculosas, lesiones de los pulmones, y ahora, en estos últimos meses, una peritonitis, diagnosticada tanto por un médico general como por un cirujano reconocido de Burdeos, Bromilloux. Su estado es muy grave, yo tuve que darle morfina en el viaje. Ella puede morir en cualquier momento, justo debajo de mi nariz. Si un caso como el suyo se curara sería realmente un milagro. Nunca dudaría de nuevo… Su condición se deteriora constantemente. Si ella llegara a casa de nuevo con vida, eso de por sí sería un milagro… Ella está condenada. La muerte está muy cerca. Su pulso es muy rápido, de ciento cincuenta pulsaciones por minuto, e irregulares. El corazón está apagándose…”

Alexis Carrel,
premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1912

“Y él se fue a la gruta, a contemplar atentamente la imagen de la Virgen, las muletas que, como exvotos, llenaban las paredes iluminadas por el resplandor de los cirios, cuya incesante humareda había ennegrecido la roca… Lerrac tomó asiento en una silla al lado de un campesino anciano y permaneció inmóvil largo rato con la cabeza entre las manos, mecido por los cánticos nocturnos, mientras del fondo de su alma brotaba esta plegaria:

«Virgen Santa, socorro de los desgraciados que te imploran humildemente, sálvame. Creo en ti, has querido responder a mi duda con un gran milagro. No lo comprendo y dudo todavía. Pero mi gran deseo y el objeto supremo de todas mis aspiraciones es ahora creer, creer apasionada y ciegamente sin discutir ni criticar nunca más. Tu nombre es más bello que el sol de la mañana. Acoge al inquieto pecador, que con el corazón turbado y la frente surcada por las arrugas se agita, corriendo tras las quimeras. Bajo los profundos y duros consejos de mi orgullo intelectual yace, desgraciadamente ahogado todavía, un sueño, el más seductor de todos los sueños: el de creer en ti y amarte como te aman los monjes de alma pura…»

Eran las tres de la madrugada y a Lerrac le pareció que la serenidad que presidía todas las cosas había descendido también a su alma, inundándola de calma y dulzura. Las preocupaciones de la vida cotidiana, las hipótesis, las teorías y las inquietudes intelectuales habían desaparecido de su mente. Tuvo la impresión de que bajo la mano de la Virgen, había alcanzado la certidumbre y hasta creyó sentir su admirable y pacificadora dulzura de una manera tan profunda que, sin la menor inquietud, alejó la amenaza de un retorno a la duda.”7

Viaje a Lourdes
Alexis Carrel
premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1912

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Lo que dice la Iglesia

El último interrogatorio ante la comisión eclesiástica, presidida por el obispo de Tarbes, Laurence, fue el 1 de diciembre de 1860. El anciano obispo terminó emocionado, al repetir Bernardita el gesto y las palabras que la Virgen hiciera el 25 de marzo de 1858: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.

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El 18 de enero de 1862, el anciano obispo de Tarbes publicó la carta pastoral con la cual declaró que “la Inmaculada Madre de Dios se ha aparecido verdaderamente a Bernardita”.3 En ese mismo año, el papa Pío IX autorizó al obispo local para que permitiera la veneración de la Virgen María en Lourdes. Desde entonces los diversos pontífices han apoyado de varias formas la devoción y la peregrinación al santuario. El papa Pío X extendió la celebración de la memoria a toda la Iglesia. El papa Pío XI ratificó definitivamente la celebración de Nuestra Señora de Lourdes al beatificar a Bernadette Soubirous el 6 de junio de 1925, y canonizarla en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción del Año Santo de la Redención, el 8 de diciembre de 1933. En 1937, el mismo Pío XI nombró a Eugenio Pacelli como Delegado Papal para visitar y venerar personalmente a la Virgen en Lourdes. El 8 de septiembre de 1953, en conmemoración del centenario del dogma de la Inmaculada Concepción, el papa Pío XII, decretó en su Carta Encíclica Fulgens Corona la celebración de un Año Mariano (el primero en la historia de la Iglesia católica) en todo el mundo, mientras describía los sucesos de Lourdes con las siguientes palabras:

“Y parece como si la Virgen Santísima hubiera querido confirmar de una manera prodigiosa el dictamen que el Vicario de su divino Hijo en la tierra, con el aplauso de toda la Iglesia, había pronunciado. Pues no habían pasado aún cuatro años cuando cerca de un pueblo de Francia, en las estribaciones de los Pirineos, la Santísima Virgen, vestida de blanco, cubierta con cándido manto y ceñida su cintura de faja azul, se apareció con aspecto juvenil y afable en la cueva de Massabielle a una niña inocente y sencilla, a la que, como insistiera en saber el nombre de quien se le había dignado aparecer, ella, con una suave sonrisa y alzando los ojos al cielo, respondió: «Yo soy la Inmaculada Concepción». Bien entendieron esto, como era natural, los fieles, que en muchedumbres casi innumerables, acudiendo de todas las partes en piadosas peregrinaciones a la gruta de Lourdes, reavivaron su fe, estimularon su piedad y se esforzaron por ajustar su vida a los preceptos de Cristo (…)”

Pío XII, Carta encíclica Fulgens Corona, N° 3-4

Al llegar a la gruta de Massabielle, deseo dirigir mi primer saludo a los  enfermos, que vienen en número cada vez mayor a este santuario, así como a  quienes los acompañan, a quienes los asisten y a sus familias.

Estoy con vosotros, queridos hermanos y hermanas, como peregrino ante la Virgen.  Hago mías vuestras oraciones y vuestras esperanzas. Comparto con vosotros un  tiempo de la vida marcado por el sufrimiento físico, pero no por esto menos  fecundo en el admirable plan de Dios. Juntamente con vosotros pido por los que  se han encomendado a nuestra oración.

Para mi ministerio apostólico, siempre he tenido gran confianza en la ofrenda,  en la oración y en el sacrificio de los que sufren. Os pido que os unáis a mí,  durante esta peregrinación, para  presentar  a Dios, por intercesión de la  Virgen María, todas las intenciones de la Iglesia y del mundo.

Queridos hermanos y hermanas enfermos, quisiera abrazaros con afecto a cada uno  y deciros que me siento muy cercano y solidario con vosotros. Lo hago  espiritualmente, encomendándoos al amor maternal de la Madre del Señor, y  pidiéndole que os obtenga las bendiciones y las consolaciones de su Hijo Jesús.

Juan Pablo II
Alocución del Papa Juan Pablo II a los enfermos.
Sábado 14 de agosto de 2004

reyesReyes que llevan en su corazón el corazón de todos los pueblos de la tierra se despojan de su realeza y se postran ante el niño, frágil y desnudo. Unos sabios que se desentienden de todo lo aprendido y se hacen ignorantes y crédulos, ante la inocente luz que ilumina el alma y el corazón. Pero este maravilloso misterio, solo es posible, si es que en efecto, con ingenuidad infantil, nos dejamos guiar por la estrella, que no es otra cosa que un reflejo de la única fuente de luz. Ella brilla de noche y de día.

La estrella nunca deja de brillar. Durante el día, otras luces la pueden opacar, luces mas atractivas y aparentemente más convenientes.

Sin embargo en la noche oscura es donde la luz  de la estrella refulge más y nos llama. En la humildad se descubre a Jesús. En nuestra debilidad se descubre la fortaleza de Dios. Quien encuentra al niño no queda defraudado, no queda desamparado ni solo, queda iluminado.

En su manifestación como Dios, el recién nacido nos dice quienes  somos, que debemos esperar y de quien fiarnos. Por eso a los santos Reyes les fue imposible retornar por el mismo camino. Al ser heridos por la mirada del Emmanuel su vida ya era otra, cualquier camino que eligieran, sería distinto. Dejémonos herir por la luz de la estrella, por la luz de Jesús.

A pocos meses de inaugurado el pontificado del Papa Francisco, no podemos sustraernos, ni mucho menos hacer oídos sordos, a la avalancha mediática de la que ha sido y es objeto, la singular, fascinante y despercudida personalidad, del nuevo Pontífice . Con esta, ya casi acostumbrada, ruptura del protocolo, cercanía y abrazo popular, pero por sobre todo, apertura del corazón, los medios, poco o nada pueden hacer para contrarrestar la presencia viva y real del santo padre, en medio del pueblo cristiano. Y por el contrario han encontrado en ello una novedosa y riquísima fuente de información cruzando las fronteras del panorama sombrío con el que suelen inaugurarse las inacabables listas de noticias malas.

Sin embargo, haríamos mal quedándonos con lo anecdótico y más bien deberíamos preguntarnos si tal novedad, no es acaso el pilar en el que dos mil años de existencia eclesial, han tenido su sostén. La cercanía y opción preferencial por el menos favorecido ¿no es acaso la predica primera y heroicamente actual de la Iglesia? ¿no tenemos acaso, miles de miles de testimonios de misioneros laicos, religiosas y religiosos que todos los días dan la vida por los pobres de la tierra? ¿No son pan del día acaso, los martirios y asesinatos a causa de la fe, muchos de ellos en la fría soledad del anonimato? ¿No es hoy la persecución religiosa, la que atañe en primer lugar, la preocupada agenda de nuestra Santa madre la Iglesia? ¿No es la sangre de los mártires de hoy y de siempre, el alma viva de la iglesia inmortal de Cristo? La humildad, la pobreza, la renuncia, el sacrificio, el martirio y la cruz, no son una anécdota, no, muy por el contrario, son la Historia de la Iglesia. “Han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al contrario, a quien te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la otra; al que te demande para quitarte la túnica, dale también el manto; y al que te pida que lo acompañes mil pasos, ve con él dos mil. Da a quien te pida, y no des la espalda al que te pide prestado.”(Mateo 5, 38-42).

Tal vez el Papa actual, nos esta recordando lo que somos y hacia a donde vamos, con la espontaneidad del gesto y la palabra y con la mirada diáfana. Tal vez, es esto, lo que siempre hemos sabido, pero que hoy “necesitábamos” escuchar, una vez más.

Creo que el Papa nos ha dado un auténtico testimonio de valentía y humildad. Para quien ha sido y lo es hasta ahora fiel guardián de la sana doctrina, debe haber significado, un paso sumamente difícil de dar. Más allá de su genio alemán práctico y sobrio, las consideraciones para tomar tan delicada decisión, sin duda alguna han tenido que pasar por el tamiz de un alma, abandonada absolutamente en Dios.

La fe y la santidad de Benedicto XVI sostienen la autenticidad y pureza de su elección. Como conductor de la Barca de Pedro, a decidido lo mejor para ella, pensando en ella y dejando para sí, el ocultamiento, propio del apóstol, del siervo fiel que se consume hasta desaparecer.

Esta etapa insólita, que Dios le permite vivir a su Iglesia, su esposa, no hace sino, edificarla, engrandecerla y alimentarla. El corazón y la mente de Joseph Ratzinger a quien seguiremos llamando Benedicto XVI y también Papa, constituyen un faro vivo y grandemente iluminador, privilegio que el próximo conclave y futuro Pontífice han de gozar para la mayor gloria de Dios.

La fidelidad de una mente brillante consagrada de por vida, por amor a Dios, nos habla de las múltiples vicisitudes y pruebas de heroicidad, que seguramente, el Papa Benedicto XVI tuvo que enfrentar y no nos cabe la menor duda, de que salió vencedor de todas ellas.

Creo que Benedicto XVI es el Papa que conociendo y amando profundamente a Jesús ha querido descubrirlo, mostrarlo y comunicarlo a todos los hombres.

Solo queremos, con estas breves líneas decirle al Santo Padre gracias por llevarnos hacia la verdad, hacia lo realmente bueno y hacia la auténtica belleza. Gracias por llevarnos a Cristo.

Jesús te ama

Un lunes santo correspondiente a la cuaresma del año 1984, un grupo de hermanos de la Comunidad de Jesús, llevados por el entusiasmo, por la fe y principalmente por el amor a Jesús crucificado, decidió sacar en una improvisada procesión, un Cristo de madera de tamaño casi natural de color entero crema que guardaban celosamente las religiosas de Los sagrados Corazones del antiguo Colegio Belén en San Isidro. La idea era trasladarlo a la capilla del Puericultorio Pérez Aranibar, ubicado en la avenida del Ejército en donde tendríamos las celebraciones del Triduo pascual. Cabe indicar que no era mucho el tramo que debíamos recorrer. Pero el sol de febrero era más que el peso de nuestro Señor. No éramos muchos, pero éramos y dentro de una treintena de adultos todos varones, el Benjamín del grupo era quien les narra la historia. El recorrido comenzó con una previa oración e inmediatamente avanzamos rumbo a la avenida Pezet, hacia la izquierda de la puerta principal del Colegio. No está demás decir, que nos llegaba el aliento divino a través de la fe de las personas que observando el cuadro móvil , se persignaban o nos sonreían. Tampoco tuvimos reparo en entonar consabidas melodías como: Seguirte o solo a Ti o Salve, salve cantaban María. Rezábamos el rosario mientras marchábamos acercándonos hacia el cruce con la avenida Salaverry. Ahí y cuidando de no cometer ninguna falta peatonal, nos percatamos de que teníamos enfrente al edificio rosado de la embajada Rusa. No dudamos en entonar con mayor animo nuestros himnos e incluso dedicamos algunos minutos para tomar aire y hacer una pausa lo que motivo que nuestro Cristo quedara en una suerte de contemplación de una muralla que ocho años después terminaría desmoronándose. Terminado el receso, retomamos la marcha, rumbo a la avenida del Ejército. A pocas cuadras del cruce con la avenida Brasil estaba esperándonos la capilla del Puericultorio, testigo de las maravillas que solo Dios sabe hacer.

Una cosa tengo clara. El don de la composición no me fue dado el día de la repartición de talentos. No obstante una que otra vez me he atrevido a ir contra esta “injusta” decisión del destino. Para ello he tenido que desechar temporalmente mi alto sentido del ridículo, rayando en algunas ocasiones(las que no han sido muchas felizmente) con la desvergüenza. No está de mas aclarar que cada vez que tome lápiz y papel fue por encargo y no de motu proprio.

Un primer paso ha sido buscar un ambiente lo suficientemente alejado del ruido acústico y mental. Tener claro, de qué vamos a hablar en la canción y buscar la mejor forma de expresarlo. La relación entre la música y el texto debe ser una verdadera comunión de sensibilidades. Recuerdo que en una clase de armonía el maestro Salas nos dijo a manera de comentario: ”…lo importante es que suene bien.”

La melodía de una canción esta construida por frases, unas más importantes que otras, frases melódicas a las que llamamos temas . Toda música tiene un tema principal que se constituye como un hilo conductor de toda la composición pudiendo haber también variaciones de los temas y temas secundarios dentro de la obra.

Un tema no es otra cosa que el desarrollo de algo vivo y con un sentido o dirección determinados. Es decir, y siguiendo una metafórica ruta vital, tiene un inicio, un desarrollo, una cumbre y luego un descenso.

El cómo componer, es una cuestión que indiscutiblemente tiene una respuesta técnica y académica. Pero además requiere y exige el sentido estético y el gusto de quien compone, para que este, sin duda alguna, sentencie finalmente, que efectivamente: “suena bien.”

Alguna vez escuché decir, que para cantar, no bastaba con abrir la boca; en el sentido de que el canto no surge de la nada sino más bien es el resultado de un aprendizaje bien aplicado. Una de las pautas elementales es indiscutiblemente la referida al proceso de respiración. Como suele decirse, el aire es la materia prima de la voz, Y sin él, es imposible emitir sonido alguno ya sea hablado o cantado. Un problema aún mayor, sin duda alguna, lo tienen las personas dedicadas al canto y que padecen de enfermedades respiratorias. Y claro está, lo que si constituye un atentado, contra este presupuesto, son esos intempestivos y casi violentos cambios geográficos, a los que una nutrida agenda suele someter a todo buen artista. Y si de geografía se trata que mejor ejemplo que la nuestra, tan diversa, desconcertante y micro climática. Por ejemplo, para cantar en la ciudad del Cuzco vaya que hay que tener pulmones que puedan contrarrestar los efectos de sus 3,400 metros sobre el nivel mar, mas aun si debes cantar el mismo día de tu llegada. Recuerdo la anécdota con claridad: a la salida del teatro se nos acercaron algunos amigos del Coro Nacional, que compartían la velada musical con nosotros, muy sueltos de huesos nos decían habernos seguido a través de binoculares, luego preguntaban porque nos callábamos en algunos pasajes…¿es que no se sabían las partes?…sonrisas de respuesta y lógicamente aun faltos de aliento les explicábamos que hacíamos postas en los pasajes más exigentes, por la falta de aire, es más ahora que lo recuerdo no falto quien se desmayara en pleno concierto.

Hoy tenemos una jornada parecida, no en Cuzco pero si en otro lugar de la sierra sudamericana, Quito a 2,800 mt. sobre el nivel mar. Esperemos que no sea necesario recurrir a las postas ni mucho menos seamos observados a través del lente de algún binocular.