Alguna vez escuché decir, que para cantar, no bastaba con abrir la boca; en el sentido de que el canto no surge de la nada sino más bien es el resultado de un aprendizaje bien aplicado. Una de las pautas elementales es indiscutiblemente la referida al proceso de respiración. Como suele decirse, el aire es la materia prima de la voz, Y sin él, es imposible emitir sonido alguno ya sea hablado o cantado. Un problema aún mayor, sin duda alguna, lo tienen las personas dedicadas al canto y que padecen de enfermedades respiratorias. Y claro está, lo que si constituye un atentado, contra este presupuesto, son esos intempestivos y casi violentos cambios geográficos, a los que una nutrida agenda suele someter a todo buen artista. Y si de geografía se trata que mejor ejemplo que la nuestra, tan diversa, desconcertante y micro climática. Por ejemplo, para cantar en la ciudad del Cuzco vaya que hay que tener pulmones que puedan contrarrestar los efectos de sus 3,400 metros sobre el nivel mar, mas aun si debes cantar el mismo día de tu llegada. Recuerdo la anécdota con claridad: a la salida del teatro se nos acercaron algunos amigos del Coro Nacional, que compartían la velada musical con nosotros, muy sueltos de huesos nos decían habernos seguido a través de binoculares, luego preguntaban porque nos callábamos en algunos pasajes…¿es que no se sabían las partes?…sonrisas de respuesta y lógicamente aun faltos de aliento les explicábamos que hacíamos postas en los pasajes más exigentes, por la falta de aire, es más ahora que lo recuerdo no falto quien se desmayara en pleno concierto.

Hoy tenemos una jornada parecida, no en Cuzco pero si en otro lugar de la sierra sudamericana, Quito a 2,800 mt. sobre el nivel mar. Esperemos que no sea necesario recurrir a las postas ni mucho menos seamos observados a través del lente de algún binocular.