A pocos meses de inaugurado el pontificado del Papa Francisco, no podemos sustraernos, ni mucho menos hacer oídos sordos, a la avalancha mediática de la que ha sido y es objeto, la singular, fascinante y despercudida personalidad, del nuevo Pontífice . Con esta, ya casi acostumbrada, ruptura del protocolo, cercanía y abrazo popular, pero por sobre todo, apertura del corazón, los medios, poco o nada pueden hacer para contrarrestar la presencia viva y real del santo padre, en medio del pueblo cristiano. Y por el contrario han encontrado en ello una novedosa y riquísima fuente de información cruzando las fronteras del panorama sombrío con el que suelen inaugurarse las inacabables listas de noticias malas.

Sin embargo, haríamos mal quedándonos con lo anecdótico y más bien deberíamos preguntarnos si tal novedad, no es acaso el pilar en el que dos mil años de existencia eclesial, han tenido su sostén. La cercanía y opción preferencial por el menos favorecido ¿no es acaso la predica primera y heroicamente actual de la Iglesia? ¿no tenemos acaso, miles de miles de testimonios de misioneros laicos, religiosas y religiosos que todos los días dan la vida por los pobres de la tierra? ¿No son pan del día acaso, los martirios y asesinatos a causa de la fe, muchos de ellos en la fría soledad del anonimato? ¿No es hoy la persecución religiosa, la que atañe en primer lugar, la preocupada agenda de nuestra Santa madre la Iglesia? ¿No es la sangre de los mártires de hoy y de siempre, el alma viva de la iglesia inmortal de Cristo? La humildad, la pobreza, la renuncia, el sacrificio, el martirio y la cruz, no son una anécdota, no, muy por el contrario, son la Historia de la Iglesia. “Han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al contrario, a quien te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la otra; al que te demande para quitarte la túnica, dale también el manto; y al que te pida que lo acompañes mil pasos, ve con él dos mil. Da a quien te pida, y no des la espalda al que te pide prestado.”(Mateo 5, 38-42).

Tal vez el Papa actual, nos esta recordando lo que somos y hacia a donde vamos, con la espontaneidad del gesto y la palabra y con la mirada diáfana. Tal vez, es esto, lo que siempre hemos sabido, pero que hoy “necesitábamos” escuchar, una vez más.