El 17 de setiembre de 1967 en una antigua taberna de Bexley, Inglaterra, se llevo a cabo un singular concurso; el evento congregaba a personas aficionadas a las antigüedades que competían por la consecución de alguna de las reliquias demostrando ante un jurado, conformado por tres expertos, el mayor conocimiento que se tuviera de ellas. Entre los valiosísimos objetos en disputa, se encontraba un fonógrafo que databa de 1899 y en el que aparecía grabada la marca “RCA Víctor” con la tradicional imagen del perrito acercando el hocico a la bocina.
Amelia Thompson quien postulaba para hacerse con la prenda no dudó en describir el artefacto con toda meticulosidad, concluida su intervención el jurado hizo una última pregunta: “Sra. Thompson, ¿Podría decirnos como se llamaba el perro? Pasados unos quince minutos la derrotada Sra. Thompson, se sentó en su butaca mientras Albert Hurley, un segundo postor, iniciaba su exposición:”… El pintor inglés Francis Barraud recibió como herencia de su hermano fallecido, Marck, un fonógrafo, unos cilindros de cera y un perrito.
Al poco tiempo el artista comprobó con asombro que cada vez que reproducía en el fonógrafo los cilindros de cera en donde estaba grabada la voz de su hermano, el perrito se acercaba hasta el fonógrafo en evidente reconocimiento de la voz de su primer amo, esto lo motivó para plasmar la escena con oleo en tela, obra a la que llamaría simplemente: “His master ‘s voice” (La voz de su amo).
Luego de un primer intento de venta a la Edisson Bell Co. Los derechos de la obra fueron adquiridos finalmente por la Victor Talking Machine Company a petición de Emile Berliner, inventor del gramófono. Con la consiguiente petición de variar la figura inicial del fonógrafo por la de su gramófono.

De esta manera la imagen de Nipper, porque así se llamaba el perro quedó inmortalizada…”en esos instantes la exposición fue interrumpida por una salva de aplausos de todos los asistentes y el jurado sin esperar a que Hurley terminase su explicación le otorgó el ansiado premio.

Producto de esta interrupción muchos datos que Albert Hurley tenía por exponer quedaron en el aire por ejemplo nunca se precisó de qué raza era Nipper, algunos decían que era Jack Russell Terrier otros que Fox Terrier, Dálmata, Pit Bull Terrier…en fin, lo que si quedo claro para todos es que Nipper dejó muy en alto la reconocida fineza auditiva de todo buen sabueso, así como la afamada y nunca bien ponderada fidelidad canina.

Alguna vez me preguntaron si cualquier persona podía cantar. Le respondí que cualquier persona con buen oído, es decir que tuviera la capacidad de entonar una melodía y a demás de eso estuviera sana de la voz, podía sin duda, con estudio, cantar con corrección. Lamentablemente estas dos condiciones, oído y salud vocal, no siempre están presentes, más aún cuando se hallan en íntima relación con el medio y su referente auditivo.

Cantamos y hablamos tal cual escuchamos cantar y hablar y si la fuente sonora no es sana, entonces aprenderemos a través de los malos ejemplos.

Todo se inicia en la infancia, por ejemplo, en una casa donde la forma habitual de comunicarse son los gritos, sin que de ello debamos deducir un estado de agresión perenne(aunque el solo grito ya lo es de por sí), quien tenga la desdicha de ser el niño de ese hogar irá acostumbrando malamente su oído a la sensación del grito como lo más natural del mundo y del mismo modo irá adoptando esa forma de emisión vocal cada vez que hable, con los consiguientes daños a la voz (afonías, disfonías, etc.).

Si a lo señalado le sumamos la comprobada carencia de una verdadera cultura musical, la cual se traduce por ejemplo en la escucha de música estridente de por sí y a volúmenes realmente nocivos, por un lado para el sentido del oído, y por otro, para el oído melódico y armónico, tenemos entonces un panorama desolador: voces y oídos dañados para siempre. El cuidado del oído y de la voz debería integrar nuestra práctica de higiene diaria; si debo comunicarme con alguien en un lugar bullicioso pues lo mejor es esperar a que las condiciones sean las óptimas para ser escuchado por mi interlocutor por medio del habla y no llegar al extremo de ser entendido a través del grito. Muchos señalan lo perjudicial de las bebidas extremadamente heladas, pero, las extremadamente calientes también son dañinas para la voz. Una periódica visita al dentista colabora también con la salud vocal.

La escucha de música instrumental académica, la que comúnmente llamamos clásica, así como de emisiones vocales, como la de los cantantes líricos, educará nuestro oído en la correcta discriminación de los sonidos y en el sano empleo de la voz.

Christina Deutekom – Der Hölle Rache
Nicolai Gedda – Vocaliso – Rachmaninov
Mariella Devia ‘Ou va la jeune Indoue (Bell song)’ from Lakme

La naturaleza gregaria del hombre, al que Aristóteles definía como “zoon politikon”, animal social, se hace patente en casi toda actividad que realiza; por más simple que sea esta, siempre está presente la búsqueda del “otro”, el canto no es ajeno a esta condición y en el canto Gregoriano se destaca, aún más, esta aseveración. Heredero de la Sinagoga, recoge algunos elementos de la tradición hebrea, como las formas antifonales(1) y responsoriales(2) o los melismas(3), pero nace fundamentalmente del cristianismo, en donde Dios, como en antiguo, se ha revelado en comunidad y quiere entonces como respuesta, una alabanza en conjunto, alabanza que debe guardar armonía de sonido y espíritu, es decir, una sola voz y un solo corazón. Es pues el canto gregoriano un canto al unísono, no solo por la existencia de una única melodía, sino a demás,  por la necesaria coincidencia entre la emisión de la voz y la humilde rendición del alma a su Creador, configurándolo así, como una forma de oración hecha canto y viceversa. Las voces, en la uniformidad de su canto, son el testimonio vivo de que se adora a un solo y único Dios. El latín como lengua materna proclama las verdades fundamentales de nuestra fe, enseñadas por la Iglesia desde nuestra infancia espiritual, valiéndose para ello de los llamados pneumas, es decir, esos espacios en los que convertimos cada respiración en una emisión de voz, y esta, en una ofrenda agradable a Dios. La titánica obra del Papa Gregorio Magno (s.VI), a quien debe su nombre, no es sino la compilación de toda la música sacra conocida hasta ese entonces, una colección universal de la música cristiana. Probablemente Gregorio Magno jamás imaginó que luego de casi quince siglos su obra permanecería viva y actual; lo cierto es que el canto gregoriano trasciende en el tiempo, es como un eco de la misma voz del Creador, que emplea el hálito y la fe de su creatura, como lenguaje natural, para comunicarse con ella; lenguaje en el que no interviene  instrumento musical alguno sino la sola voz humana y así, en este canto a capella, se distingue con mayor claridad la voz del corazón confiado y la respuesta amorosa del Padre:  Yo Soy el que Soy, Yo Soy el que estaré, Soy tu Dios.

(1) Formas antifonales: Canto alternado entre dos coros
(2) Formas responsoriales: Canto alternado entre solista y coro
(3) Melisma: Cuando sobre una misma sílaba recae más de una nota musical

Sanctus: Coro de Monjes Benedictinos del Monasterio Santo Domingo de Silos
Pange lingua – Holy Week Liturgy
Improperia: Popule meus,quid fecit tibi? / Chant School Of Münsterschwarzach Benedictine Abbey

El día de ayer un alumno mío, Ignacio, me contó que había asistido con sus padres a un concierto de música coral, no recuerdo que coro, me dijo se había presentado, pero tenía para mí una pregunta: “profe”, me dijo, antes de cada interpretación el director del coro sacaba de su bolsillo un fierrito plateado que se llevaba a la oreja, luego emitía unos sonidos que los coreutas al parecer entendían muy bien y entonces comenzaban a cantar”, ah! , le dije, eso se llama diapasón y sirve para dar la tonalidad de la obra que van a cantar, este instrumentito se golpea y produce un sonido, una nota musical, que es la referencia para luego dar todas las otras notas del acorde, ¿y qué nota es la que produce?, me preguntó Ignacio, la nota La, le contesté, La 4.40, a lo que se sonrió como si le hubiese hecho una broma e inmediatamente me dijo: La 4.40 ¿como Juan Luís Guerra y La 4.40 ?… entonces yo también me sonreí y le dije:” más o menos así pero no tanto así”, cuando escuchamos decir Juan Luís Guerra y La 4.40 entendemos casi siempre “La” como artículo y “4.40” como el nombre de la orquesta, en realidad es un juego de palabras, pero en música La 4.40 quiere decir la nota “La” calibrada para que produzca cuatrocientos cuarenta vibraciones por segundo a través del aire, de esta forma se ha creado una afinación estándar, aceptada universalmente y con la cual afinamos todos los instrumentos musicales y esta es una comprobación dada por la disciplina científica llamada acústica. Ignacio abrió los ojos muy asombrado y luego de contarme todo lo ocurrido en el concierto me dijo que le gustaría estudiar música, y acústica… y también lingüística.