Pensamiento Benedicto

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Archive for julio, 2010

“Pero Jesús nos dice también lo que objetó a Satanás, lo que dijo a Pedro y lo que explicó de nuevo a los discípulos de Emaús: ningún reino de este mundo es el Reino de Dios, ninguno asegura la salvación de la humanidad en absoluto. El reino humano permanece humano, y el que afirme que puede edificar el mundo según el engaño de Satanás, hace caer el mundo en sus manos”. de Las tentaciones de Jesús, en: “Jesús de Nazaret”,Benedicto XVI,pag.69.Ed.Planeta

Las tentaciones de Jesús

Pero, ¿no decimos una y otra vez a Jesús que su mensaje lleva a contradecir las opiniones predominantes, y así corre el peligro del fracaso, el sufrimiento, la persecución? El imperio cristiano o el papado mundano ya no son hoy una tentación, pero interpretar el cristianismo como una receta para el progreso y reconocer el bienestar común como la auténtica finalidad de todas las religiones, también de la cristiana, es la nueva forma de la misma tentación. Ésta se encubre hoy tras la pregunta: ¿Qué ha traído Jesús, si no ha conseguido un mundo mejor? ¿No debe ser éste acaso el contenido de la esperanza mesiánica?.de Las tentaciones de Jesús en Jesús de Nazaret. Benedicto XVI,pag68.Ed.Planeta

Las tentaciones de Jesús

“En el Antiguo Testamento se sobreponen aún dos líneas de esperanza: la esperanza de que llegue un mundo salvado, en el que el lobo y el cordero estén juntos (cf. Is 11, 6), en el que los pueblos del mundo se pongan en marcha hacia el monte de Sión y para el cual valga la profecía: «Forjarán de sus espadas azadones y de sus lanzas podaderas» (Is2,4; Mi 4,3). Pero junto a esta esperanza, también se encuentra la perspectiva del siervo de Dios que sufre, de un Mesías que salva mediante el desprecio y el sufrimiento. Durante todo su camino y de nuevo en sus conversaciones después de la Pascua, Jesús tuvo que mostrar a sus discípulos que Moisés y los Profetas hablaban de Él, el privado de poder exterior, el que sufre, el crucificado, el resucitado; tuvo que mostrar que precisamente así se cumplían las promesas. «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas!» (Lc 24,25), dijo el Señor a los discípulos de Emaús, y lo mismo debe repetirnos continuamente también a nosotros a lo largo de los siglos, pues también pensamos siempre que, si quería ser el Mesías, debería haber traído la edad de oro”. de Las tentaciones de Jesús, en: “Jesús de Nazaret”,Benedicto XVI,pag 68-69.Ed. Planeta

Todavía no hemos hablado del rasgo mas fundamental de la fe cristiana: su carácter personal. La fe cristiana es mucho mas que una opción a favor del fundamento espiritual del mundo. Su enunciado clave no dice <<creo en algo>>, sino <<creo en ti>>. Es encuentro con el hombre Jesús y en ese encuentro experimenta el sentido del mundo como persona. En su vivir por el padre, en el carácter inmediato y vigoroso de su unión suplicante y contemplativa con el Padre, es Jesus el testigo de Dios, por quien lo intangible se hace tangible, por quien lo lejano se hace cercano. Mas aun, no es puro y simple testigo, al que creemos lo que ha visto en una existencia en la que ha llegado a alcanzar la profundidad de toda la verdad, no. Es la presencia de lo eterno en este mundo. En su su vida, en la entrega sin reservas de su ser a los hombres, se hace presente el sentido del mundo, se nos brinda como amor que también me ama a mi y que hace que valga la pena vivir la vida con el don incomprensible de su amor que no esta amenazado por ningún pasado ni por ningún ofuscamiento egoísta. El sentido del mundo es el tu, ese tu que no es un problema que hay que resolver, sino el fundamento de todo; fundamento que no necesita a su vez de ningún otro fundamento. Introducción al cristianismo, Joseph Ratzinger pag.71

Nos encontramos de lleno ante el gran interrogante de cómo se puede conocer a Dios y cómo se puede desconocerlo, de cómo el hombre puede relacionarse con Dios y cómo puede perderlo. La arrogancia que quiere convertir a Dios en un objeto e imponerle nuestras condiciones experimentales de laboratorio no puede encontrar a Dios. Pues, de entrada, presupone ya que nosotros negamos a Dios en cuanto Dios, pues nos ponemos por encima de El. Porque dejamos de lado toda dimensión del amor, de la escucha interior, y sólo reconocemos como real lo que se puede experimentar, lo que podemos tener en nuestras manos. Quien piensa de este modo se convierte a sí mismo en Dios y, con ello, no sólo degrada a Dios, sino también al mundo y a sí mismo. de Las tentaciones de Jesús en Jesús de Nazaret.Benedicto XVI,pag 62.Ed. Planeta

“Hoy en día se somete la Biblia a la norma de la denominada visión moderna del mundo, cuyo dogma fundamental es que Dios no puede actuar en la historia y, que, por tanto, todo lo que hace referencia a Dios debe estar circunscrito al ámbito de lo subjetivo. Entonces la Biblia ya no habla de Dios, del Dios vivo, sino que hablamos sólo nosotros mismos y decidimos lo que Dios puede hacer y lo que nosotros queremos o debemos hacer. Y el Anticristo nos dice entonces, con gran erudición, que una exégesis que lee la Biblia en la perspectiva de la fe en el Dios vivo y, al hacerlo, le escucha, es fundamentalismo; sólo su exégesis, la exégesis considerada auténticamente científica, en la que Dios mismo no dice nada ni tiene nada que decir, está a la altura de los tiempos”. de Las tentaciones de Jesús en “Jesus de Nazaret”, Benedicto XVI,pag.60.Ed.Planeta

La Fe en el mundo de hoy

Esto no significa que lo que aquí sucede sea ponerse a ojos cerrados en manos de lo irracional. Al contrario, es acercarce al <<logos>>, a la ratio, al sentido y por lo tanto a la verdad misma, ya que el fundamento en el que se apoya el hombre no puede ni debe ser, a fin de cuentas, mas que la verdad.Introducción al cristianismo, Joseph Ratzinger
pag 68

El pensamiento contemporáneo tiende a sostener que cada uno debe vivir su religión, o quizás también el ateísmo en que se encuentra. De ese modo alcanzará la salvación. Semejante opinión presupone una imagen de Dios muy extraña y una extraña idea sobre el hombre y el modo correcto de ser hombre. Intentemos explicarlo mediante un par de preguntas prácticas. ¿Se salvará alguien y será reconocido por Dios como un hombre recto, porque ha respetado en conciencia el deber de la venganza sangrienta? ¿Porque se ha comprometido firmemente con y en la «guerra santa»? ¿O porque ha ofrecido en sacrificio determinados animales? ¿O porque ha respetado las abluciones rituales u otras observancias religiosas? ¿Porque ha convertido sus opiniones y deseos en norma de su conciencia y se ha erigido a sí mismo en el criterio a seguir? No, Dios pide lo contrario: exige mantener nuestro espíritu despierto para poder escuchar su hablarnos silencioso, que está en nosotros y nos rescata de la simple rutina conduciéndonos por el camino de la verdad; exige personas que tengan «hambre y sed de justicia»: ése es el camino que se abre para todos; es el camino que finaliza en Jesucristo.de Las Bienaventuranzas,en: ”Jesús de Nazaret”. Benedicto XVI,pag.43.Ed.Planeta

La Fe en el mundo de hoy

“Tiene que cambiar para darse cuenta de lo ciego que es al fiarse solamente de lo que sus ojos pueden ver. Sin este cambio de la existencia, sin superar esta inercia natural, no es posible la fe. La fe es la con-vesion que hace ver al hombre que persigue una ilusión cuando se queda exclusivamente en lo visible. He aquí también la razón profunda por la que no se puede demostrar: es un cambio del ser, y solo quien cambia la acoge. Y como nuestra inercia natural no cesa de empujarnos en otra dirección, la fe es un cambio que hay que hacer todos los días; solo en una conversión que dure toda nuestra vida podemos percatarnos de lo que significa la frase <yo creo>>”.Introducción al cristianismo, Joseph Ratzinger
Pag 49

La Fe en el mundo de hoy

El creyente solo puede realizar su fe en el océano de la nada, de la tentación y de lo problemático; el océano de la inseguridad es el único lugar que se el ha asignado para vivir su fe. de “Introducción al cristianismo”, Joseph ratzinger pag. 44