Pensamiento Benedicto

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Archive for febrero, 2011

El futuro del hombre pende de la cruz

”Uno de los soldados le atravezò con su lanza el costado y al instante saliò sangre y agua” (Jn 19,34).

“El detalle del costado traspasado por la lanza no es, para Juan, sòlo la escena cumbre de la cruz, sino toda la historia de Jesùs. Ahora, cuando esa lanzada ha acabado con su vida, su existencia es radical apertura, es completamente ”para”. Jesùs ya no es un individuo, es el ”Adàn” de cuyo costado nace Eva, la nueva humanidad. La palabra costado ( πλευρα), que casi siempre se traduce incorrectamente por ”costilla”) revive en toda su profundidad la escena de Gèn 2,21s, en la que Eva es formada de la costilla de Adàn, simbolizando gràficamente su perpetua referencia y su unidad en la nueva humanidad. El costado abierto del nuevo Adàn repite el misterio creador del ”costado abierto” del varòn, es el comienzo de una nueva y definitiva comunidad humana. Sus sìmbolos son la sangre y el agua con los que Juan alude a los principales sacramentos cristianos, bautismo y eucaristìa, y por ellos a la Iglesia, signo de la nueva comunidad humana. El totalmente abierto, el que realiza el ser como recibir y dar sin medida, aparece aquì como lo que siempre fue, como ”hijo”. Como dice el mismo Juan, con la cruz Jesùs entra realmente en su hora. Esto explicarà un poco ese misterioso modo de hablar. Todo esto indica tambièn lo que podemos decir del hombre del futuro y que tiene muy poco que ver con el optimismo romàntico del progreso. Porque el hombre para los demàs, el hombre abierto que inicia un nuevo comienzo para los otros, es el hombre del holocausto el hombre sacrificado. El futuro del hombre pende, pues, de la cruz, la cruz es su redenciòn. El hombre no vuelve a sì sino cuando derriba los muros de su existencia, cuando mira al traspasado por la lanza (Jn 19,37), cuando sigue al que, en cuanto traspasado y abierto, inicia el camino que conduce al futuro.”

 

De Cristo, ”el ùltimo hombre” en Introducciòn al cristianismo. Joseph Ratzinger.pag. 202-203.Ed. Sigueme

“La fe cristiana està abierta a todo l0 que es grande, verdadero y puro en la cultura del mundo, tal como San Pablo lo ha expresado en  la Carta a los Filipenses:” Por ùltimo,hermanos,todo lo que sea verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo limpio, todo lo estimable,todo lo de buena fama, cualquier virtud o mèrito que haya, eso tenedlo por vuestro”(4,8). Pablo se refiere ciertamente aquì ante todo a los elementos esenciales de la concepciòn moral estoica, que èl encontrò afìn al cristianismo, pero en general se refiere a todo lo que habìa de insigne en la cultura greco-romana. Lo que èl ha afirmado en ese àmbito, vale universalmente. Quien evangeliza hoy, buscarà en nuestra cultura ante todo lo que en ella se abre al Evangelio y se esforzarà, por asì decir, por desarrollar posteriormenteestas “semillas del Verbo”. Naturalmente, tendrà en cuenta tambièn los espacios sociològicos y psicològicos que hoy se oponen a la fe o que pueden llegar a ser puntos de acceso a ella. El cristianismo habìa comenzado primeramente en una cultura urbana y sòlo lentamente pudo abarcar la campiña, ya que los habitantes de èsta por lo general permanecìan ”pagani“. Luego se ha asociadocon la cultura agraria y hoy, en las culturas urbanas, tiene que reencontrar dònde poder habitar. Los movimienti, las nuevas formas de estar en camino hacia la fe en las peregrinaciones, etc. el encuentro en los santuarios, las Jornadas  mundiales de la juventud señalan los modelos  sobre los cuales las Conferencias episcopales tendràn que reflexionar con sus expertos.