Pensamiento Benedicto

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Archive for octubre, 2011

El buen samaritano

La parábola del buen samaritano(cfr.Lc,25-37) nos lleva sobre todo a dos aclaraciones importantes. Mientras el concepto de “prójimo” hasta entonces refería esencialmente a los conciudadanosy a los extranjeros que se establecían en la tierra de Israel, y por tanto a la comunidad compacta de un país o de un pueblo, ahora este límite desaparece.Mi prójimo es cualquiera que tenga necesidad de mí y que yo pueda ayudar. Se universaliza el concepto de prójimo, pero permaneciendo concreto.Aunque se extienda a todos los hombres, el amor al prójimo no se reduce a una actitud genérica y abstracta, poco exigente en sí misma, sino que requiere mi compromiso práctico aquí y ahora.

                                                                                                                                                                                                   Deus caritas est, n.15

 

Tomado de Palabras de Cristo en El buen samaritano, Orar, Joseph Ratzinger,pag.201.Ed. Planeta Testimonio.

Acerca de la Oración III

Rezar no significa salir de la historia y retirarse en el rincón privado de la propia felicidad. El modo apropiado de orar es un proceso de purificación interior que nos hace capaces para Dios y, precisamente por eso,capaces también para los demás. En la oración, el hombre ha de aprender qué es lo que verdaderamente puede pedirle a Dios, lo que es digno de Dios. Ha de aprender que no puede pedir cosas superficiales y banales que desea en ese momento, la pequeña esperanza equivocada que lo aleja de Dios. Ha de purificar sus deseos y sus esperanzas. Debe liberarse de las mentiras ocultas con que se engaña a sí mismo: Dios las escruta, y la confrontación con Dios obliga al hombre a reconocerlas también.  

                                                                                                                                                                                                                  Spe Salvi, n.33

 

Tomado de Vida de Piedad en Vida Cristiana, Orar, Joseph Ratzinger,pag.125-126.Ed.PlanetaTestimonio

Acerca de la Oración II

“…unas palabras de un sermón de San Agustín, en el que me parece extraordinariamente clara la dinámica interna de lo que significa esperar la vida eterna en medio de la vida actual: “Una joven dice tal vez a su prometido: “No te pongas ese abrigo.” Y él no se lo pone. Le dice durante el invierno: “Preferiría que fueras con una túnica corta”, y entonces él prefiere helarse antes que ofenderla. Sin embargo, ¿es seguro que ella no tiene ningún poder para obligarlo?…No, porque, ciertamente,él únicamente teme una cosa que ella le diga:” De  lo contrario no quiero verte nunca más.”Esperar la vida eterna significa esto: no querer perder ya más la mirada de Dios , porque él es nuestra vida.

                                                                                                                                                               Mi gozo es estar a tu lado, p.165

 

Tomado de Vida cristiana en Muerte y vida eterna, Orar, Joseph Ratzinger, pag.143.Ed. Planeta testimonio.

Acerca de la Oración

Para que la oración produzca esta fuerza purificadora debe ser,por una parte, muy personal, una confrontación de mi yo con Dios, con el Dios vivo. Pero, por otra,ha de estar guiada e iluminada una y otra vez por las grandes oraciones de la Iglesia y de los santos, por la oración litúrgica, en la cual el Señor nos enseña constantemente a rezar correctamente. El cardenal Nguyen Van Thuan cuenta en su libro Ejercicios espirituales cómo en su vida hubo largos períodos de incapacidad de rezar y cómo él se aferró a las palabras de la oración de la Iglesia: el Padrenuestro, el Avemaría y las oraciones de la liturgia.

En la oración tiene que haber siempre esta interrelaciónentre oración pública y oración personal. Así podemos hablar a Dios, y así Dios nos habla a nosotros. De este modo se realizan en nosotros las purificaciones, a través de las cuales llegamos a ser capaces de Dios e idóneos para servir a los hombres.

                                                                                                                                                                    Spe Salvi, n.34

Tomado de Vida de Piedad en Vida Cristiana, Orar,Joseph Ratzinger,pag. 126.Ed. Planeta Testimonio