Es mi paz la que os doy

Evangelio según San Juan 14,27-31a. 

Jesús dijo a sus discípulos: 
«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman ! 
Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. 
Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, 
pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»

San José Obrero

San José Obrero, el carpintero de Nazaret, que con su laboriosidad proveyó la subsistencia de María y de Jesús e inició al Hijo de Dios en los trabajos de los hombres. Por esta razón, en el día de hoy, en que se celebra la fiesta del trabajo en muchas partes del mundo, todos los obreros cristianos honran a san José como modelo y patrono suyo. 

El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante.

Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum, Mater et magistra, Populorum progressio, Laborem exercens, Solicitudo rei socialis, entre otros documentos. Dar doctrina, enseñar donde está la justicia y señalar los límites de la moral; recordar la prioridad del hombre sobre el trabajo, el derecho a un puesto en el tajo común, animar a la revisión de comportamientos abusivos y atentatorios contra la dignidad humana... es su cometido para bien de toda la humanidad; y son principios aplicables al campo y a la industria, al comercio y a la universidad, a la labor manual y a la alta investigación científica, es decir, a todo el variadísimo campo donde se desarrolle la actividad humana.

Nada más natural que fuera el titular de la nueva fiesta cristiana José, esposo de María y padre en funciones de Jesús, el trabajador que no lo tuvo nada fácil a pesar de la nobilísima misión recibida de Dios para la Salvación definitiva y completa de todo hombre; es uno más del pueblo, el trabajador nato que entendió de carencias, supo de estréchese en su familia y las llevó con dignidad, sufrió emigración forzada, conoció el cansancio del cuerpo por su esfuerzo, sacó adelante su responsabilidad familiar; es decir, vivió como vive cualquier trabajador y probablemente tuvo dificultades laborales mayores que muchos de ellos; se le conoce en su tiempo como José «el artesano» y a Jesús se le da el nombre descriptivo de «el hijo del artesano». Y, por si fuera poco, los designios de Dios cubrían todo su compromiso.

Fiesta sugiere honra a Dios, descanso y regocijo. Pues, ánimo. Honremos a Dios santificando el trabajo diario con el que nos ganamos el pan, descansemos hoy de la labor y disfrutemos la alegría que conlleva compartir lo nuestro con los demás.


Oremos

Dios nuestro, creador del universo, que has establecido que el hombre coopere con su trabajo al perfeccionamiento de tu obra, haz que, guiados por el ejemplo de San José y ayudados por sus plegarias, realicemos las tareas que nos asignas y alcancemos la recompensa que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

San José, que por medio de tu trabajo alimentaste a tu sagrada familia, intercede ante Dios, que me dio dones y talentos para que los hiciera fructificar, a fin de que pueda usar toda mi energia, fuerza y habilidad para proveer a las necesidades materiales de los míos, al bienestar de todos y a la gloria de su Nombre. Amén

Calendario de  Fiestas Marianas: Nuestra Señora de Reina de Mayo.

San Juan XXIII (1881-1963), papa Discursos, volumen V, p. 210

«Es mi paz la que os doy»

Príncipe de la paz, Jesús resucitado, mira con benevolencia a la humanidad entera. Sólo de Tï, espera ayuda y socorro. Como en tiempos de tu vida terrena, siempre prefieres a los pequeños, los humildes, los que sufren. Siempre vas buscando a los pecadores. Haces que todos te invoquen y te encuentran, para que tengan en Tí el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6). Concedenos tu paz, cordero inmolado por nuestra salvación (Ap 5,6); (Jn 1,29): "¡Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, dános la paz!" 

He aquí, Jesús, nuestra oración: aleja del corazón de los hombres todo aquello que pueda comprometer su paz, confirmales en verdad, la justicia y el amor fraterno. Ilumina a los dirigentes; que sus esfuerzos por el bienestar de los pueblos, estén unidos en el esfuerzo para asegurar la paz. Enciende el deseo de todos para derribar las barreras que nos dividen,  con el fin de fortalecer los vínculos de la caridad. Enciende la voluntad de todos para que estemos dispuestos a comprender, compartir y perdonar,  con el fin de que todos estemos unidos en tu nombre y que triunfe en los corazones,las familias, el mundo entero, la paz, tu  paz.

Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde

Santo Evangelio según San Juan 14, 27-31. Martes V de Pascua.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

"Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. Que donde hay odio, yo ponga el amor. Que donde hay ofensa, yo ponga el perdón. Que donde hay discordia, yo ponga la unión. Que donde hay error, yo ponga la verdad. Que donde hay duda, yo ponga la fe. Que donde hay desesperación, yo ponga la esperanza. Que donde hay tinieblas, yo ponga la luz. Que donde hay tristeza, yo ponga la alegría. Oh Señor, que yo no busque ser consolado, sino consolar, ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque es dándose como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra, es perdonando, como se es perdonado, es muriendo como se resucita a la vida eterna. Amén".(Oración de San Francisco de Asís)

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Esta frase puede ser una clara invitación a la valentía y al celo apostólico. Es característico del cristianismo no dejarse vencer por el temor, ni siquiera a la propia muerte, y predicar, anunciar, gritar por las calles la Buena Nueva de la salvación. El cristiano, el discípulo, el miembro del Regnum Christi está llamado por Ti a ser un guerrero incansable, un hombre de decisión firme, de palabra duradera, de metas claras, de iniciativa por el Reino de Dios, por tu Reino. Tú me invitas a llevar tu Evangelio a todo el mundo sin acobardarme, sin temer, sin avergonzarme.

Tú me llamas a no dejarme dominar por el temor y enfrentar mi vida y la evangelización con valentía, con arrojo, con celo. A no desanimarme ante los problemas, las dificultades, ni siquiera ante mis pecados y debilidades. Pero todo esto por un simple motivo: porque Tú estás conmigo, porque Tú me lo has mandado, porque es tu obra la que llevo a los demás, porque Tú me das tu gracia y me has dado tu paz.

Al inicio de este Evangelio dejas a los apóstoles la paz que viniste a traer, no ésa elaborada en el mundo, escrita sobre papeles y avalada con firmas de hombres. Tú traes la paz que mi alma necesita y que quieres que transmita a los demás. La paz no es algo que conquisto con ejercicios de yoga, con introspecciones alargadas, con encuentros con la naturaleza. La paz viene de la experiencia de Ti en la oración, en los sacramentos, en el apostolado.

Dame la gracia, Señor, de seguir tu consejo de llevar el Evangelio a todo el mundo con valentía, con fuego. Pero también concédeme esa paz que tanto yo como los demás necesitamos. Que sepa seguir el ejemplo de san José obrero, que en su vida cotidiana te enseñó la importancia del trabajo como medio de salvación personal y de los demás.

Jesús anuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará a los discípulos a comprender cada vez más plenamente el Evangelio, a acogerlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el testimonio. Mientras está por confiar a los Apóstoles -que quiere decir, en efecto, “enviados”- la misión de llevar el anuncio del Evangelio a todo el mundo, Jesús promete que no quedarán solos: estará con ellos el Espíritu Santo, el Paráclito, que estará a su lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos. Jesús regresa al Padre pero continúa acompañando y enseñando a sus discípulos mediante el don del Espíritu Santo.

 

(Homilía de S.S. Francisco, 1 de mayo de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ofreceré mis trabajos de hoy por alguna intención apostólica.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

La paz del corazón

Meditación para alcanzar la felicidad

Un hombre célebre pudo decir que la mayoría de las personas son tan felices como deciden serlo. ¿Es esto verdad?

Se seguiría de esto que únicamente no es feliz aquel que no quiere serlo.

Los demás, todos somos felices en la medida que nos viene bien.
Entonces, si somos felices, ¿por qué lo somos? ¿Lo somos porque tenemos todo lo que queremos? No; sino porque tenemos dentro la paz.

Quien tiene la paz del corazón es feliz. Quien no tiene la paz del alma, aunque posea el mundo entero, no es feliz.

Hay muchas cosas que no nos han llegado nunca a nuestras manos, por más ilusiones que hayamos puesto en ellas. Quienes nunca han visto realizados sus sueños, es natural que no se sientan felices.

Si hemos logrado tener muchas cosas y hemos visto realizados muchos sueños, pero se ha perdido lamentablemente, ¿somos o no somos felices? Todo dependerá de que nuestro corazón esté en paz o no lo esté. Con la paz del alma, no nos hacen falta. Sin esa paz, todas seguirán siendo una tortura.

Un escritor célebre nos narra la historia de aquella pareja. Los dos esposos eran campesinos acomodados, y trabajando cada vez más fuerte y con ingenio consiguieron una fortuna inmensa. Desgraciadamente, un día la perdieron del todo, y, para sobrevivir,

tuvieron que entregarse los dos al servicio doméstico.

- ¡A barrer el piso y lavar los platos!... ¡A tener a punto los carruajes y a cuidar el césped!...
Esto era muy fuerte para ellos, pero así es la vida y así la tuvieron que aceptar. Por su nombre intachable, y por el aprecio de que todavía gozaban en sociedad, un día fueron invitados a un banquete. Uno de los invitados, haciéndose eco de la reprimida curiosidad de los demás, se decide a preguntar al esposo:

- Diga, ¿cómo se sienten en esta situación tan penosa?
El interrogado responde:

- Cedo la palabra a mi esposa. Ella responderá mejor por sí misma y por mí.
La esposa entonces, muy serena:

- Voy a decir la verdad. Durante muchos años nadábamos en comodidades y todo el mundo nos envidiaba. Nos hemos matado por alcanzar la felicidad y no la conseguimos mientras éramos ricos, porque todo eran preocupaciones. Pero ahora que no nos ha quedado nada, y debemos buscar nuestro pan en casa de otros, ahora hemos hallado la dicha y la paz.

Los comensales no están conformes con estas palabras, y algunos hasta esbozan una sonrisa. Entonces interviene el marido, muy serio:

- No se rían. Ella les ha dicho la verdad. Antes fuimos unos locos. La paz la tenemos ahora, no antes. Se lo aseguramos para su bien.
Podríamos hacer aquí ahora todos alarde de erudición citando casos y casos de hombres y mujeres célebres que hacen confesiones desgarradoras. El mundo entero los tenía por la gente más dichosa, y fueron sin embargo los seres más infortunados.

Un filósofo impío, de fama en todo el mundo y mientras llevaba una vida muy cómoda, que confiesa:
- Se pasan momentos bien tristes cuando se nada en la duda.
Y su amigo el rey, tan impío como el filósofo, que confesaba al ver a los católicos salir de la Misa dominical:
- ¡Estos sí que son felices! ¡Estos creen!

Son dos confesiones muy sinceras, hechas mal de su grado, pero que hubieron de rendirlas a la verdad.

La paz está en el alma creyente y en el corazón que ama y espera. Y esta fe, este amor y esta esperanza solamente las da Dios.

Comprobamos por la experiencia de cada día que todos los caminos que alejan de Dios son caminos equivocados. Y entonces vale lo del poeta:
- Camino que no es camino - de más está que se emprenda, - porque más nos descarría - cuanto más lejos nos lleva.

Una vez más, que vamos a parar a la afirmación de siempre: la dicha verdadera sólo está en Dios y en Jesucristo, que nos dio su paz:
- Mi paz os dejo, mi paz os doy. Yo no la doy como el mundo. Mi paz es diferente.

La paz del corazón es la única paz que trae la felicidad, y esa paz del corazón es un don de Dios. Al decir Jesús que nos daba su paz, Él tenía presente las luchas que habríamos de sostener.

Sin embargo, todos los que en la Iglesia han tenido que sufrir por seguir fielmente a Jesucristo, todos con unanimidad confiesan que en medio de tanta tribulación disfrutaban de una paz muy honda, y daban testimonio de ella con la alegría que destilaban siempre sus palabras y brillaba continuamente en sus ojos.

¡La paz de Dios! No queremos más guerras, para que sin ellas haya más paz en muchos corazones que viven destrozados. Y queremos más paz en los corazones para que no haya más guerras, pues corazones en paz no aceptan la guerra de las armas.

¡Danos tu paz, Señor Jesús! La que el mundo no sabe dar y que Tú guardas en tu Corazón....

Jn. 14,27. - Lincoln - Hyass y su esposa, acomodado de Tolstoy - Voltaire y Federico II de Prusia - M. Machado.

Nuestra vida esta llena de curiosidad

El Papa explica cómo distinguir entre la buena curiosidad y la mala

Durante la homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco explicó la diferencia entre la curiosidad buena y la mala, algo que señaló que es de gran importancia, pues “nuestra vida está llena de curiosidad”.

El Santo Padre se apoyó en el Evangelio del día, de San Juan, en el que Jesús dialoga con los apóstoles sobre la manifestación del Señor a sus discípulos. Según el Pontífice, este diálogo es un “diálogo entre la curiosidad y la certeza”.

Afirmó que la “curiosidad buena” es como la de los niños cuando se encuentran en la “edad del por qué”. Consiste en preguntarse el “por qué” de las cosas buscando una explicación. Esta curiosidad buena permite “tener más autonomía”.

Por el contrario, la “curiosidad mala” es la de las habladurías y los “chismes”. La mala curiosidad consiste en querer “husmear en la vida de los demás”, indicó Francisco que también advirtió que este tipo de curiosidad es una tentación que acompaña siempre a las personas a lo largo de toda la vida.

Además, indicó que la curiosidad mala se hace todavía más maligna con internet. “En el mundo virtual, como los teléfonos y otras herramientas…, los niños van ahí y tienen curiosidad por ver y encuentran muchas cosas malas. No hay una disciplina en esa curiosidad. Debemos ayudar a los chicos a vivir en este mundo, para que el deseo de saber no sea deseo de curiosidad y terminen prisioneros de esa curiosidad”.

En cambio, la curiosidad de los apóstoles en el Evangelio es una curiosidad buena: quieren saber lo que sucederá y Jesús responde con certezas. Les señala que “la certeza se la dará el Espíritu Santo. No es que venga el Espíritu Santo con un paquete de certezas. En la medida en que entremos en la vida y pidamos al Espíritu Santo y abramos el corazón, Él nos dará la certeza para ese momento, la respuesta para ese momento”.

“El Espíritu Santo es el compañero, acompaña la vida del cristiano”, destacó. “Pidamos al Señor hoy dos cosas: la primera es que nos purifique en el aceptar la curiosidad y que sepamos discernir: esto no debo verlo, esto no debo pedirlo… Y la segunda gracia, que abramos el corazón al Espíritu Santo porque Él es la certeza, nos da la certeza, como compañero del camino, de las cosas que Jesús nos ha enseñado y que nos recuerda”.

¿Por qué mayo es el Mes de María?

Debemos darle un lugar especial a María porque es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros

Durante siglos la Iglesia Católica ha dedicado todo el mes de mayo para honrar a la Virgen María, la Madre de Dios. Aquí te explicamos por qué.

La costumbre nació en la antigua Grecia. El mes mayo era dedicado a Artemisa, la diosa de la fecundidad. Algo similar sucedía en la antigua Roma pues mayo era dedicado a Flora, la diosa de la vegetación. En aquella época celebraban los ludi florals o los juegos florales a finales de abril y pedían su intercesión.

En la época medieval abundaron costumbres similares, todo centrado en la llegada del buen tiempo y el alejamiento del invierno. El 1 de mayo era considerado como el apogeo de la primavera.

Durante este período, antes del siglo XII (doce), entró en vigor la tradición de Tricesimum o "La devoción de treinta días a María". Estas celebraciones se llevaban a cabo del 15 de agosto al 14 de septiembre y todavía puede observarse en algunas áreas.

La idea de un mes dedicado específicamente a María se remonta a los tiempos barrocos - siglo XVII (diecisiete)-. A pesar de que no siempre se llevó a cabo en mayo, el mes de María incluía treinta ejercicios espirituales diarios en honor a la Madre de Dios.

Fue en esta época que el mes de mayo y de María se combinaron, haciendo que esta celebración cuente con devociones especiales organizadas cada día durante todo el mes. Esta costumbre se extendió sobre todo durante el siglo XIX (diecinueve) y se practica hasta hoy.

Las formas en que María es honrada en mayo son tan variadas como las personas que la honran.

Es común que las parroquias tengan en mayo un rezo diario del Rosario y muchas erijan un altar especial con una estatua o imagen de María. Además, se trata de una larga tradición el coronar su estatua, una costumbre conocida como Coronación de Mayo.

A menudo, la corona está hecha de hermosas flores que representan la belleza y la virtud de María, y también es un recordatorio a los fieles para esforzarse en imitar sus virtudes. Esta coronación es en algunas áreas una gran celebración, y por lo general, se lleva a cabo fuera de la Misa.

Sin embargo, los altares y coronaciones en este mes no son solo cosas "de la parroquia". Podemos y debemos hacer lo mismo en nuestros hogares para participar más plenamente en la vida de la Iglesia.

Debemos darle un lugar especial a María no porque sea una tradición de larga data en la Iglesia o por las gracias especiales que se pueden obtener, sino porque María es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros, intercediendo incluso en los asuntos más pequeños.

Por eso se merece todo un mes en su honor.

El trabajo humano

La persona humana se desarrolla y se perfecciona interiormente a través del trabajo, además de que también transforma el mundo exterior.

Gran parte de la vida de las personas humanas se invierte en el trabajo, que puede ser fuente de satisfacción y perfeccionamiento, pero también causa de desagrado, denigración o de un desarrollo mediocre.

El trabajo humano es un tema sumamente interesante, pero también ha sido poco abordado desde ciertos puntos de vista. En éste como en otros artículos trataremos de ver el aspecto humano y funcional del trabajo humano.

Desde que existe, el ser humano ha trabajado. El trabajo es una actividad esencial y llena de significado humano. Se podría decir que los animales también "trabajan", pero el trabajo es propiamente una actividad humana, ya que la persona humana, a diferencia de los animales irracionales, lo hace conscientemente; es decir, realiza el trabajo con conocimiento de que está trabajando y entiende lo que está haciendo; también tiene conocimiento de cómo lo hace, para qué lo hace y por qué lo hace; también es un ser que realiza el trabajo libremente; y en este contexto de libertad también podemos incluir que la persona humana, si se lo propone, puede amar a través del trabajo.

Todas estas características son propias del trabajo humano y deben existir para que el trabajo humano tanga su debida riqueza y plenitud.

Desafortunadamente no siempre existen todas estas riquezas en el trabajo humano; ya sea por ignorancia, por buscar fines superficiales o deshonestos en la realización de las actividades, ya sea porque existe algún tipo de coacción o presión en la realización del mismo.

Un aspecto esencial del trabajo humano, y que también lo distingue de las actividades de los seres irracionales, es que lo realiza una persona. No entraremos en análisis detallados sobre el significado de persona, sólo diremos que tiene que ver con la razón, la conciencia y la libertad humanas entre otras cosas.

Sería interesante preguntarnos para qué o por qué trabajamos. Pero ésta es una pregunta general, es decir, no se refiere a preguntar cuál es la finalidad del trabajo que realiza el carpintero, el doctor, el fontanero o el abogado; sino preguntar ¿por qué trabaja la persona humana?

Esta pregunta no es tan fácil de responder, ya que puede verse desde muchos puntos de vista que bien pueden ser válidos y complementarios. Es más, quizá en este artículo o en otros no alcancemos a responderla en su totalidad; pero sí podemos ir reflexionando sobre algunas respuestas.

Para empezar tenemos que tratar de tener una buena definición del trabajo humano, la cual tampoco es fácil de conseguir.

El diccionario de la Real Academia Española nos puede ayudar, pero no define "el trabajo humano", sino las palabras "trabajar" y "trabajo"; por ello solamente puede ser un punto de apoyo.

El diccionario dice cosas relacionadas con: ocuparse de algo; procurar o ejecutar alguna cosa; retribución por alguna ocupación; hacer una cosa con eficacia, actividad y cuidado; esfuerzo humano; etcétera.

Y es verdad que todo esto significa trabajo en el lenguaje de la vida diaria. Y la pregunta sigue: ¿por qué la persona humana se ocupa de algo? Esta pregunta puede tener varias respuestas válidas, pero una de ellas es definitivamente que si el ser humano no trabaja, se muere.

Y no nos referimos solamente a la muerte física, sino también a una especie de "muerte" interior. Porque ¿qué sería del ser humano si no se ocupara de nada?; pensándolo más profundamente sería un desastre, no solamente por la falta de realización de productos, servicios, trabajos o actividades, sino interiormente la persona entraría en un estado de aburrimiento y vacío ante la vida; esto acompañado de una dosis de sentirse inútil.

Estas cuestiones internas hablan de algo sumamente interesante: "la persona humana nació, entre otras cosas, para trabajar", es decir, el trabajo está en su misma manera de ser. En pocas palabras, la persona humana se desarrolla y se perfecciona interiormente a través del trabajo, además de que también transforma el mundo exterior.

Pienso que para ser el primer artículo es suficiente con lo dicho, en próximos artículos seguiremos analizando y profundizando sobre el trabajo humano.

El sacramento de la sonrisa

Una sonrisa corrige muchos conflictos, porque en ella,está presente la suavidad del amor de Dios

Con estas palabras: “el sacramento de la sonrisa”, el sacerdote y periodista José Luis Martín Descalzo creaba un nuevo “sacramento” en la Iglesia hace ya unos cuantos años.

Obviamente no estamos hablando de otra herejía, sino todo lo contrario: la posibilidad que tenemos todos los cristianos, de cualquier condición, de hacer presente a Cristo ante el resto de los hombres.

Es la confirmación de que “tú me importas, porque si no me importaras… me daría exactamente igual cómo decirte las cosas”. Una sonrisa a tiempo corrige muchos conflictos, porque en ella, aunque no se note, está presente la suavidad del amor de Dios. Por eso, la sonrisa es un “sacramento”.

Una sonrisa no es una risotada. Tampoco es una mueca hipócrita para salir al paso en una situación compleja. Menos aún una técnica profesional para liderar grupos de los que esperamos mayor rendimiento laboral. Porque no es todo eso, la sonrisa es un “sacramento”.

La sonrisa es un fruto del corazón. Del corazón suave que sabe amar. No del corazón adulador, no del corazón cobarde que no se enfrenta a los problemas, tampoco del corazón que busca partidarios para una u otra causa (que normalmente es la propia)… Por todo ello, la sonrisa es un “sacramento”.

Sonreír es confiar. El confiar de mi corazón en tu corazón. Mi corazón descansa en Dios y en ese descanso lleno mi alma. Y en mis labios rebosa lo que hay en mi alma, y lo que hay en mi alma es la confianza de Dios en mí. Y por eso, justamente, la sonrisa es otro “sacramento” que lleva a Dios a los demás.

La sonrisa de un niño alegra a cualquiera, pero fuera de esa ternura, ¿acaso no es más trascendente la sonrisa con la que una esposa saluda al marido, o un padre perdona a un hijo, o un compañero de trabajo agradece a otro la ayuda recibida? Sí, por eso, la sonrisa es un “sacramento”.

Con la sonrisa sucede algo parecido a lo que pasa con la fe: para mejorarla hay que compartirla. Y además, cuanto más sonreímos, más se contagia. Cuanto más nos entregamos a hacer felices a los demás, aún en las situaciones más complejas, mayor respuesta encontramos en quienes viven con nosotros. La sonrisa cuando es honesta y sale de dentro, tiene un efecto multiplicador y es capaz de conmover los corazones más duros. Por eso, la sonrisa es un “sacramento”.

La sonrisa tiene su origen en la alegría interior, y por eso también es sanadora para quien la recibe, pues lo que le llega es una invitación a ser feliz, a la conversión, a seguir creciendo. Titulábamos este artículo como “el sacramento de la sonrisa”, quizá habría que titularlo también como “el apostolado de la sonrisa”.

Sea como fuere, se trata de un “sacramento” que todos podemos oficiar. Y a diferencia de otros, lo podemos ofrecer a quien no está en gracia. ¡Es más, quizá quien no está en gracia es quien más la necesita! ¿Seremos conscientes de que la primera sonrisa y la más contagiosa es aquella que nace de un alma que está en gracia y amistad con Dios?

El poder de la sonrisa

Sembrando Esperanza I. Sonríete hasta que notes que tu constante seriedad y severidad se hayan desvanecido. 

Queridos amigos y amigas:

Con unas breves palabras les doy la bienvenida a mi segmento "Sembrando Esperanza", antes que nada les mando mi bendición sacerdotal. Les invito todos los miércoles para poder compartir y encontrar juntos mensajes que den sentido, valor a nuestra vida, quiero llevar a sus corazones un mensaje de esperanza y de amor, puestengo la certeza que por medio de ellos encontraremos la verdad y el bien Queremos llevar a nuestro mundo un poco de luz, queremos ser antorchas de una buena noticia. 

¿Será la sonrisa un símbolo de alegría?, ¿y la alegría es capaz de transformarlo todo?, ¿tú, qué dices? yo digo que sí. Es como un tesoro inacabable que mientras más da, más se llena. 

Quien muestra una sonrisa, transpira alegría, atrae y nunca deja las cosas igual. Todos queremos, es más, buscamos estar con quien nos anima y estimula, buscamos a las personas alegres y que siempre tienen en su rostro una sonrisa. Puede ser que la vida nos trate mal, pero el estar con personas alegres es siempre un descanso en la montaña de la vida. Y cuando esas personas se apartan, dejan un hueco profundo en el alma y se van de la historia dejando en herencia un mundo mejor.

Basta una leve sonrisa en tus labios para levantar el corazón, para mantener el buen humor, para conservar la paz del alma, para ayudar a la salud, para embellecer la cara, para despertar buenos pensamientos, para inspirar generosas obras. Enséñate a sonreír, estudia la maestría de la sonrisa y demuéstrale a los sabios e intelectuales de este mundo, que aquí está el verdadero arte de vivir, el verdadero arte de ser feliz, en definitiva, la presencia de Dios en tu alma.

Sonríete hasta que notes que tu constante seriedad y severidad se hayan desvanecido. Sonríete hasta entibiar tu propio corazón con ese rayo de sol; irradia tu sonrisa: esa sonrisa tiene muchos trabajos que hacer, ponla al servicio de Dios. ¿Porqué no convertirte en apóstol de la sonrisa ahora? la sonrisa es tu instrumento, la caña para pescar almas y hacerlas felices. Santificando la gracia que habita en tí, te dará el encanto especial que necesitas para transmitir a los otros ese bien.

Sonríe a los tristes. 
Sonríe a los tímidos.
Sonríe a los amigos. 
Sonríe a los jóvenes.
Sonríe a los ancianos. 
Sonríe a tu familia.
Sonríe en tus penas. 
Sonríe en tus pruebas.
Sonríe en tus soledades. 
Sonríe por amor a Jesús.
Sonríe por amor a las almas.

Deja que todos se alegren con la simpatía y belleza de tu cara sonriente. Cuenta, si puedes, el número de sonrisas que has distribuído entre los demás cada día; su número te indicará cuántas veces has promovido contento alegría, satisfacción, ánimo o confianza en el corazón de los demás. Estas buenas disposiciones siempre son el principio de obras generosas y actos nobles. La influencia de tu sonrisa obra maravillas que tú ignoras.

Tu sonrisa puede llevar esperanza y abrir horizontes a los agobiados, a los deprimidos, a los descorazonados, a los oprimidos y a los desesperados. Tu sonrisa puede ser el camino para llevar las almas a la Fe. Tu sonrisa puede ser el primer paso que lleve al pecador hacia Dios. También sonríele a Dios. Sonríe a Dios mientras aceptas con amor todo lo que Él te manda y merecerás la radiante sonrisa que Cristo fija en tí con especial amor por toda la eternidad.

"Sufrir con amor es delicioso, pero sonreír en el sufrimiento es el arte supremo del amor. Sonreír en el sufrimiento, es cubrir con pétalos vistosos y perfumados las espinas de la vida, para que los demás sólo vean lo que agrada, y Dios, que ve en lo profundo, anote lo que nos va a recompensar".


LOS OBISPOS ESPAÑOLES ABOGAN POR "UN TRABAJO DECENTE, MÁS ALLÁ DE LA PRECARIEDAD"
Francisco: "El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de la persona"

Juan del Río: "La causa obrera no ha desaparecido, sino que ha cambiado de rostro"

Jesús Bastante, 01 de mayo de 2018 a las 13:18

 La Iglesia, por el trabajo decente

Tarea urgente y primordial, entre todos, crear empleo de calidad, digno, estable, enriquecedor, seguro, justamente remunerado, participativo, que supere desigualdades, que concilie la vida familiar y las demás dimensiones de la vida

(Jesús Bastante).- "Celebremos san José Obrero acordándonos siempre de que el trabajo

Hay que seguir preguntándose sobre el sujeto del #trabajo y en las condiciones en las que se http://vive.La  causa #obrera no ha desaparecido, sino que ha cambiado de rostro.#DíaInternacionaldelosTrabajadores.

Juan del Río@arzobispodelrio

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