“Unos hombres trajeron a un paralítico.”

Filipinas, preparada para recibir al Papa

Agencias

El archipiélago católico asiático, de gala, para recibir al Papa Francisco
Objetivo del Papa en Filipinas: "Que crezcamos en compasión con los pobres y necesitados"
"La Iglesia Filipina necesita urgentemente una inyección de aire liberador" 

Bienvenido Papa Francisco. Te vamos a seguir y escuchar muy atentamente

(Luis G. Sobrado, Filipinas).- Trato de ayudar a los lectores de Religion Digital a vivir conPapa Francisco estos cinco días (15 - 19 Enero) de su visita a las víctimas del tifón Haiyan (Yolanda) de la ciudad de Tacoblán capital de la Provincia de Leyte, situada en la isla del mismo nombre. Si bien tendrá dos días de encuentros en Manila, la capital de Filipinas, el centro y objetivo de la visita es hacerse presente y compartir oración, reflexión y cercanía con las familias de los 6.300 desaparecidos y los cuatro millones de gentes damnificadas en y alrededor de Tacloban.

Papa Francisco aterriza esta tarde en el aeropuerto militar de Villamor - en el área de Manila, la capital de Filipinas. Llega a las 5.40 horas de la tarde (10.40 de la mañana en España), procedente de Sri Lanka.

A los filipinos les gusta recordarnos, con cierta frecuencia, que las Islas Filipinas son eso,un archipiélago compuesto de 7.114 islas. Yo me encuentro en Davao, en la Isla de Mindanao, a casi dos horas de vuelo de Manila. Manila se ubica en la Isla de Luzón. La isla de Leyte forma parte del grupo de las islas Visayas. Filipinas se entiende, geográficamente, formada de tres regiones principales: la Región de Luzón con la capital Manila, en el Norte; la Región de las Visayas con la isla de Leyte, en el Centro; y a Región de Mindanao con la capital Davao, en el Sur. Los principales desplazamientos de Papa Francisco, como nos podemos imaginar, serán por avión.

Programa
Los cinco días de la visita en realidad son 3 con dos colas: la llegada de Sri Lanka, hoy, día 15 a dormir en Manila; y la mañana del 19 cuando vuela desde Manila para llegar a dormir a Roma ese mismo día por la tarde, aunque 13 horas después de despegar del aeropuerto de Villamor en Filipinas.
He aquí el calendario sucintamente:

15 de enero - jueves: Manila
17.40 horas, llegada a Manila desde Sri Lanka
Noche, en la Nunciatura de Manila
16 de enero - viernes: Manila
09.15 - Recepción oficial en el Palacio presidencial
11.15 - Celebración eucarística - Catedral
17.30 - Encuentro con unas 3,000 familias
17 de enero - sábado: Tacloban City (Isla de Leyte)
09.30 - Llegada al aeropuerto de Tacloban
10.00 - Celebración eucarística en la explanada de Palo (Tacloban)
12.45 - Almuerzo con víctimas del tifón Yolanda (Haiyan)
15.00 - Bendición del Centro "Papa Francisco" para la atención a los sin-techo
15.30 - Encuentro con sacerdotes, religiosos y religiosas
17.00 - Vuelo de vuelta a Manila
18 de enero - domingo: Manila
09.45 - Encuentro con líderes de diferentes religiones y denominaciones religiosas
10.30 - Encuentro de diálogo con jóvenes en el campus de la Universidad de Sto. Tomás
15.30 - Encuentro abierto con jóvenes que concluye con la celebración eucarística
19 de enero - lunes: Manila
09.45 - Despedida: aeropuerto de Villamor
10.30 - Vuelo de vuelta a Roma

Una preparación larga y entusiasta. En las parroquias de Filipinas llevamos cinco meses rezando la "Oración por la Visita del Papa Francisco". Su contenido revela le significado que el Papa Francisco quiere dar a esta visita. Traduzco los párrafos que considero centrales: "Padre Nuestro, Dios de la compasión y de la misericordia, venimos a Ti como un solo Pueblo cuando nos preparamos para la visita apostólica del Papa Francisco."  Siguen invocaciones, entre ellas las siguientes: "Que crezcamos en nuestra compasión con los pobres y necesitados". "Que crezcamos en misericordia con los débiles y los que se sienten excluidos". Y sigue la conclusión: "Dios, Nuestro Padre, haz de nosotros un Pueblo de compasión y misericordia. Haz de nosotros un Pueblo de santos y de héroes."

Una oración con estas características - claramente inspirada y sugerida desde Roma -tiene un impacto fuerte en la sociedad de Filipinas. Me ha llamado poderosamente la atención - mi primera experiencia, como misionero en Filipinas recién estrenado, por ejemplo, en las así llamadas "Misas de Gallo", durante los nueve días que preceden Navidad - la asistencia masiva a estas misas.

En mi parroquia de San Pablo, aquí en Davao, había cinco misas diarias, antes y después del trabajo. La primera comenzaba a las 3 de la mañana, a la que he asistido "heroicamente" todos los nueve días! Tenía que llevar una silla para poder sentarme durante la celebración y lo mismo muchos otros. La iglesia estaba llena de niños, jóvenes, adultos, abuelos y abuelas. Esta oración ha sido recitada muchas veces por más de la mitad de los 80 millones de católicos de Filipinas.

Se calcula que las celebraciones del Papa Francisco durante esta visita sobrepasen los 6 millones.

Papa Francisco también ha definido claramente el mensaje central de la visita que ha sido recogido por el logo publicado por los organizadores de la misma: "Compasión y Misericordia".

Una pequeña reflexión
Llego a Filipinas "setentón". Tengo una misión delicada, la de formar a candidatos maristas a la vida religiosa. Son jóvenes de Asia, de China, de Bangladesh, de Vietnam, de Camboya, de Tailandia. Ninguno de Filipinas. Mi contacto con la iglesia y la sociedad filipina es limitado - necesariamente pasado por los límites de una comunidad de "extranjeros" que viven en el medio de este pueblo.

En mi imaginación y recuerdo quedan las imágenes de los sacerdotes, religiosos y religiosas con muchos jóvenes católicos saliendo al encuentro de los tanques y fusiles de las tropas del General Ramos, al servicio del Presidente Marcos. Van ofreciendo agua, flores, frutos ya preparados de Dorian, naranjas, rosarios y oraciones a los soldados. En cuestión de cinco días el General Ramos devuelve sus tropas a los cuarteles, Presidente Marcos deja Filipinas y se organizan las primeras elecciones democráticas inspiradas en el sacrificio de aquel gran hombre y político llamado Aquino. Pienso que el espíritu envía al Papa Francisco en un momento en que las víctimas del Yolanda necesitan ser asegurados de que su esperanza no es en vano. Pero la Iglesia Filipina necesita urgentemente una inyección de un papa que viene de años de brega de iglesias locales que buscaron y siguen buscando llevar misericordia y compasión liberadoras. Empiezo a temerme que la iglesia filipina necesita urgentemente inyectar ese aire liberador que trajo consigo un cambio pacífico y alentador para esta sociedad con mucha pobreza y miseria. Misericordia y compasión que llevan a las transformaciones necesarias para que el Reino crezca y se consolide. Bienvenido Papa Francisco. Te vamos a seguir y escuchar muy atentamente.

Posdata: Soy Luis García Sobrado. Me considero un viejo misionero de Africa (23 años), de aquellos protestones de los años 70 - gallego de A Coruña para más señas - y con solo cinco años de experiencia misionera en Asia (Tailandia) y ahora cinco meses en Filipinas, con 70 abriles recién cumplidos. También me tocó ayudar a mi Congregación - Hermanos Maristas - en la Administración general durante 16 años. 

Colaboro con Religion Digital, con la complicidad de nuestro flamante director, José Manuel y con gusto. Os leo a muchos de vosotros una vez a la semana, sobre todo la sección de Opinión. Muuuuy interesante!!! Espero que podamos seguir así y creciendo.

Evangelio según San Marcos 2,1-12. 

Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra. 

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados". Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: "¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?" Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual". 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia 
Discurso sobre los Salmos, salmo 36

“Unos hombres trajeron a un paralítico.”

A un hombre cuyas fuerzas interiores están debilitadas para todo bien ¿no le podemos levantar como al paralítico del evangelio y abrir el techo de las Escrituras para depositarlo a los pies del Señor?

Lo veis bien, un hombre así es un paralítico espiritual. Y yo veo este techo (las Escrituras) y sé que Cristo está escondido bajo este techo. Haré, pues, dentro de mis posibilidades otro tanto que hicieron los hombres del evangelio y que el Señor aprobaba: abro el techo de la casa y hago descender al paralítico a los pies del Señor. Él mismo dice al enfermo: “Hijo mío, ten ánimo, tus pecados te son perdonados”(cf Lc 5,24). Jesús cura a este hombre de su parálisis interior, le perdona sus pecados y lo confirma en su curación. Pero había allí gente que no podían ver la curación de la parálisis interior. Acusaron de blasfema al médico que había efectuado la curación. “¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?” (Lc 5,21ss) Pero como este médico era Dios conocía los pensamientos de los hombres. Ellos creían que Dios tenía este poder pero no veían a Dios presente delante de ellos. Entonces, este médico actúa también sobre el cuerpo del paralítico para curar la parálisis interior de aquellos que sólo entendían este lenguaje exterior. Realizaba algo que ellos pudieran ver para creer también ellos.

¡Ánimo, pues, tú también tienes el corazón débil, tú que estás enfermo hasta el punto de ser incapaz de todo bien ante lo que pasa en el mundo! ¡Ánimo, tú que interiormente estás paralizado! Juntos abramos el techo de las Escrituras para bajar y colocarnos a los pies del Señor.

San Marcelo I

San Marcelo I, papa

En Roma, en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria Nueva, sepultura de san Marcelo I, papa, que, como atestigua san Dámaso, fue un verdadero pastor, por lo que sufrió mucho. Fue expulsado de su patria y murió en el destierro tras ser denunciado falsamente ante el tirano por algunos que despreciaban la penitencia que les había impuesto.

La muerte de Marcelinm o, en el 304, dejaría vacante la sede de Roma durante más de tres años y medio.

En el 305 abdicó el emperador Diocleciano y fue reemplazado por Constancio Cloro. ¿Qué pasaba entonces en la Iglesia de Roma? Se estaba en pleno caos. Los cristianos que habían sobrevivido a la persecución se censuraban recíprocamente. El motivo del enfrentamiento era que, otra vez, los relapsos, es decir, los pobres desventurados que habían claudicado ante el suplicio, deseaban ahora reintegrarse a la Iglesia. Los altercados entre los rigoristas -opuestos a su admisión- y los partidarios de la clemencia llegaron a ser sangrientos. En el 307 (o acaso en el 308), una calma pasajera permitió que se pusieran de acuerdo acerca de la elección de un obispo. Marcelo fue designado el 27 de mayo. Como después de todas las persecuciones, lo urgente era reorganizar la Iglesia: y el nuevo obispo dividió Roma en veinticinco distritos, confiando cada uno de ellos a un sacerdote con la doble responsabilidad de formar a los catecúmenos y atender a los penitentes, al mismo tiempo que cuidar las catacumbas y ocuparse de la conmemoración de los mártires. Como la tregua fue breve, los desórdenes estallaron de nuevo. Majencio, que acababa de usurpar el título de emperador, hizo responsable de la agitación al obispo Marcelo, excesivamente rigorista en su opinión. Ordenó su exilio. Y Marcelo murió lejos de Roma el 16 de enero del año 309, o quizá del 308. El papa san Damaso I (366-384), autor de epigramas y otros poemas sobre personajes de la Iglesia (en especial sus predecesores) dice sobre san Marcelo I:

«Guía verdadero, manifestó a los caídos que expiaran su delito con lágrimas:
por eso fue para los miserables amargo enemigo,
del furor y el odio de estos se siguió la discordia,
y en la sedición se acabó la paz;
por el delito de uno, que incluso en tiempo de paz renegó de Cristo,
Marcelo fue deportado, por la crueldad de un tirano;
de esta breve manera Dámaso quiere que el pueblo conozca los méritos de Marcelo».

(«Veridicus rector lapsos quia crimina flere / praedixit miseris fuit omnibus hostis amarus / hinc furor hinc odium sequitur discordia lites / seditio caedes solvuntur foedera pacis / crimen ob alterius Christum qui in pace negavit / finibus expulsus patriae est feritate tyranni / haec breviter Damasus voluit comperta referre / Marcelli ut populus meritum cognoscere possit.»).

La noticia principal fue tomada de «Los Papas, de San Pedro a Juan Pablo II», de Jean Mathieu-Rosay, Rialp, Madrid, 1990, pp 53-54; el epigrama de Epigrammata SS Damasus I, en Documenta Catholica Omnia, traducción (sólo orientativa, carente de elegancia poética) por Abel Della Costa.

fuente: Mathieu-Rosay: Los Papas

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que San Marcelo, Papa, presidiera a todo tu pueblo y lo iluminara con su ejemplo y sus palabras, por su intercesión protege a los pastores de la Iglesia y a sus rebaños y hazlos progresar por el camino de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. 

Calendario de fiestas marianas: Nuestra Señora del Refugio (Trad.). Nuestra Señora de Montserrat liberó a los cautivos de la tiranía de los turcos, España.



Al Papa se le vuela el solideo a su llegada a Manila

Para el pueblo, El Papa Francisco es tan bueno como un abuelo
'Lolo Kiko' bendice con su sola presencia a Filipinas
Dicen los medios de comunicación que Francisco quedó impresionado por la bienvenida apoteósica

 Aquel viento fuerte fue el primer saludo de Filipinas al ciclón Francisco que trajo la tormenta primaveral del mensaje de Jesucristo

(Macario Ofilada, Manila).- Ahora en Filipinas le llaman Lolo Kiko o abuelo Kiko. Un apelativo muy cariñoso sobre todo si se aplica a los curas. En la historia reciente de la iglesia filipina, el único obispo filipino llamado por el abuelo Lolo es el Arzobispo Emérito de Manila, el Cardenal Gaudencio Rosales, conocido también por Dency o Lolo Dency.

Ni siquiera los papas que habían visitado estas islas fueron llamados Lolo. Sólo Francisco. El pueblo lo percibe como cercano, tan bueno como un abuelo. En 1995 algunos jóvenes se atrevieron a llamar a Juan Pablo II Lolek lo cual no le gustó del todo al papa polaco, pues para él era el apelativo de un joven y no es un tratamiento serio o respetuoso.

No creo que le importe a Francisco el apelativo de Lolo quien había calificado de necesaria su visita a este archipiélago surasiático. Los filipinos sí le tenemos respeto y cariño. Además los jóvenes, en el sentido físico y también psicológico, son los que emplean el apelativo de Lolo, lo cual significa queFrancisco o Kiko tiene garra entre la juventud filipina.

Nada más salir del avión, que aterrizó en la ciudad filipina de Pasay de noche, se le voló el solideo. Respondió con una sonrisa. Le había precedido al ciclón Francisco la tromenta Mekkhala llamada Amang en este país, que también es otro apelativo para un hombre mayor pero esta vez significa más bien padre.

Aquel viento fuerte fue el primer saludo de Filipinas al ciclón Francisco que trajo la tormenta primaveral del mensaje de Jesucristo que sacudirá los cimientos de nuestra noción de autoseguridad. Lloverá (y de hecho está lloviendo en Manila ahora mismo) durante la visita del ciclón Francisco que viene a Filipinas sobre todo por los pobres y por los damnificados por el supertifón Haiyan o Yolanda.

En Sri Lanka, el jesuita Lombardi había dicho que el papa no tiene miedo a la lluvia. Es cierto que el ciclón Francisco tiene más poder, un poder espiritual que viene de su vínculo con Jesucristo y de la comunión de la iglesia.

Tras su llegada ayer, 15 de enero, por la noche, Francisco se fue derechito a la Nunciatura en la Avenida Taft del Barrio de Malate en Manila, que en tiempos de la ocupación estadounidense era el lugar de residencia de la jet manileña pero ahora en estado de deterioración. En este mismo edificio, se habían hospedado tanto Pablo VI en 1970 como Juan Pablo II en 1981 y 1995.

Dicen los medios de comunicación que Francisco quedó impresionado por la bienvenida apoteósica. Cualquier persona que hubiera visto por televisión o en persona la bienvenida brindada por el pueblo filipino al Vicario de Cristo diría lo mismo. Es de lamentar que Francisco no hubiera visto varios espectáculos protagonizados sobre todo por niños en su ruta hacia la Nunciatura. Tampoco vio una protesta de gente cubierta de barro, representantes de los damnificados por el Tifón Yolanda. Querían que el papa se diera cuenta de que los políticos fastidiaron la rehabilitación de su tierra y la llegada del socorro en aquellos tiempos calamitosos. Pero ciertamente el papa verá muchos espectáculos en este país caracterizado por simulacros, fiestas y manifestaciones externas de fe y adhesión.

En el segundo día de su visita, hoy 16 de enero, Francisco, al parecer muy bien informado, hizo un llamamiento contra de la corrupción en el palacio presidencial de Malacañang en presencia del presidente acutal de Filipnas. Ahí en 1981, Juan Pablo II había hecho un llamamiento en pro de los derechos humanos en presencia del entonces dictador Marcos. Francisco también hizo un llamamiento a la sencillez insistiendo que no se confeccionaran una nueva casulla y un nuevo cáliz para sus misas. Optó por utilizar los que habían utilizado Juan Pablo II. Continuidad y sencillez. Así ha de vivirse el lema o tema de esta visita papal: Misericordia y Compasión que son estribillos para toda la vida.

Ahora mismo, Francisco está descansando en la Nunciatura tras la recepción en el Palacio Presidencial y la misa en la Catedral Basílica de Manila a la que sólo habían sido invitados los obispos, presbíteros y religiosos. ¿Oler a oveja? Espero que éstos invitados exclusivos empiecen a oler más a sus rebaños, pues la iglesia de Filipinas sigue siendo una de invitaciones, de exclusividad, de excluir a la masas a quienes los pastores y políticos utilizan para los propios fines. En los días próximos, tendremos más ocasión de reflexionar sobre el mensaje de este anciano venerable a quienes mis compasianos, con espíritu juvenil y a la vez infantil, llaman Lolo Kiko.

Francisco, durante su discurso en Manila

Rechaza “cualquier forma de corrupción que sustrae recursos de los pobres”
El Papa denuncia las “escandalosas desigualdades sociales” y exige “escuchar la voz de los pobres”
Francisco reclama a los políticos filipinos "honestidad, integridad y compromiso con el bien común”

Pidió "respeto de los derechos de conciencia y de libertad religiosa, así como el derecho inalienable a la vida, desde la de los no nacidos hasta la de los ancianos y enfermos"

(Jesús Bastante).- "La gran tradición bíblica prescribe a todos los pueblos el deber de escuchar la voz de los pobres y de romper las cadenas de la injusticia y la opresión que dan lugar a flagrantes e incluso escandalosas desigualdades sociales". Bajo unas impresionantes medidas de seguridad, rodeado de varios furgones policiales y en una berlina Volskwaggen con los cristales tintados -que él mismo se encargó de bajar para saludar-, el Papa Francisco llegó a la residencia presidencial para visitar a Benigno Aquino III. Durante el trayecto, una riada de fieles acompañaba con gritos y aplausos el paso de Bergoglio.

En el Palacio Presidencial de Malacañán, Aquino y el Papa saludaron a los miembros del Gobierno y al Cuerpo Diplomático destacado en las islas y pasaron revista a la guardia de honor. Mucho fervor y mucha alegría, únicamente empañadas por ladelicada pero muy visible distancia forzada por el dispositivo de seguridad filipino, que esperemos se relaje a lo largo de estos tres días que se antojan emocionantes. Por el momento, el único contacto directo con el Papa tuvo lugar a la salida de Nunciatura.

Antes de encontrarse con el Cuerpo Diplomático, Francisco mantuvo una breve charla privada con el presidente filipino, yfirmó en el libro de honor de la Presidencia. Siempre acompañado por el cardenal Tagle, a quien el presidente Aquino dirigió unas palabras de afecto en su discurso de bienvenida, Francisco centró sus palabras en destacar el carácter pastoral de su visita, que quiere celebrar el quinto centenario de la presencia de Cristo en Filipinas.

No obstante, el de esta mañana fue seguramente el más "político" de los discursos de Bergoglio en todo el viaje hasta la fecha, con continuas referencias a la defensa de la vida, la familia, la libertad religiosa y política, y los conflictos con los pueblos indígenas en el sur del país. En el mismo, el Papa clamó por la "honestidad" de los dirigentes políticos.

"Quiero expresar mi cercanía a todos los hermanos y hermanas que han sufrido la devastación causada por el tifón Yolanda", arrancó Bergoglio, quien quiso mostrar su admiración por "la fuerza heroica, la fe y la resistencia demostrada por muchos filipinos frente a éste y otros desastres naturales".
"En esos momentos de crisis nacional, un gran número de personas acudieron en ayuda de sus vecinos necesitados", recalcó el Papa, subrayando "este ejemplo de solidaridad en el trabajo de reconstrucción del país".

En este punto, el Papa señaló el "reto de construir sobre bases sólidas una sociedad moderna, una sociedad respetuosa de los auténticos valores humanos, que tutele nuestra dignidad y los derechos humanos dados por Dios, y lista para enfrentar las nuevas y complejas cuestiones políticas y éticas".

"Es más necesario ahora que nunca que los líderes políticos se distingan por suhonestidad, integridad y compromiso con el bien común. De esta manera ayudarán a preservar los abundantes recursos naturales y humanos con que Dios ha bendecido este país", proclamó el Papa ante la atenta mirada del presidente y del Cuerpo Diplomático, ante los que reclamó "ser capaces de gestionar los recursos morales necesarios parahacer frente a las exigencias del presente, y transmitir a las generaciones venideras una sociedad de auténtica justicia, solidaridad y paz".

Para ello, destacó el "imperativo moral" de "garantizar la justicia social y el respeto por la dignidad humana", así como "el deber de escucha rla voz de los pobres y deromper las cadenas de la injusticia y la opresión que dan lugar a flagrantes e incluso escandalosas desigualdades sociales".
En este punto, el Papa insistó en la necesidad de rechazar "cualquier forma de corrupción que sustrae recursos de los pobres", y se realice "un esfuerzo concertado para garantizar la inclusión de todo hombre, mujer y niño en la vida de la comunidad. La familia, y sobre todo los jóvenes, desempeñan un papel fundamental en la renovación de la sociedad".

"Las familias tienen una misión indispensable en la sociedad. Es en la familia donde los niños aprenden valores sólidos, altos ideales y sincera preocupación por los demás. Pero al igual que todos los dones de Dios, la familia también puede ser desfigurada y destruida. Necesita nuestro apoyo", culminó el Papa, quien afirmó comprender las dificultades para las democracias de "preservar y defender valores humanos básicos como el respeto a la dignidad inviolable de toda persona humana, el respeto de los derechos de conciencia y de libertad religiosa, así como el derecho inalienable a la vida, desde la de los no nacidos hasta la de los ancianos y enfermos".

Frente a ello, animó a construir "una cultura de la integridad, aquella que promueve la bondad, la veracidad, la fidelidad y la solidaridad como base firme y aglutinante moral para mantener unida a la sociedad".

La última parte del discurso papal se dedicó a pedir un mayor diálogo entre los fieles de distintas religiones, así como "soluciones justas" para las "poblaciones indígenas y las minorías religiosas".

Tras el discurso, y ya en un jeep móvil, el Papa se desplazó hasta la catedral de Manila, donde tendrá lugar la primera misa de su visita a Filipinas, y que se prevé multitudinaria.

Este fue el discurso del Papa:
Señoras y Señores

Gracias, señor Presidente, por su amable acogida y por sus palabras de saludo en nombre de las autoridades y el pueblo de Filipinas, y de los distinguidos miembros del Cuerpo diplomático.

Le agradezco de corazón su invitación a visitar Filipinas. Mi visita es sobre todo pastoral. Tiene lugar cuando la Iglesia en este país se prepara para celebrar el quinto centenario del primer anuncio del Evangelio de Jesucristo en estas costas. El mensaje cristiano ha tenido una inmensa influencia en la cultura filipina. Espero que este importante aniversario resalte su constante fecundidad y su capacidad para seguir plasmando una sociedad que responda a la bondad, la dignidad y las aspiraciones del pueblo filipino.

De manera particular, esta visita quiere expresar mi cercanía a nuestros hermanos y hermanas que tuvieron que soportar el sufrimiento, la pérdida de seres queridos y la devastación causada por el tifón Yolanda.
Al igual que tantas personas en todo el mundo, he admirado la fuerza heroica, la fe y la resistencia demostrada por muchos filipinos frente a éste y otros desastres naturales. Esas virtudes, enraizadas en la esperanza y la solidaridad inculcadas por la fe cristiana, dieron lugar a una manifestación de bondad y generosidad, sobre todo por parte de muchos jóvenes.

En esos momentos de crisis nacional, un gran número de personas acudieron en ayuda de sus vecinos necesitados. Con gran sacrificio, dieron su tiempo y recursos, creando redes de ayuda mutua y trabajando por el bien común. Este ejemplo de solidaridad en el trabajo de reconstrucción nos enseña una lección importante.

Al igual que una familia, toda sociedad echa mano de sus recursos más profundos para hacer frente a los nuevos desafíos. En la actualidad, Filipinas, junto con muchos otros países de Asia, se enfrenta al reto de construir sobre bases sólidas una sociedad moderna, una sociedad respetuosa de los auténticos valores humanos, que tutele nuestra dignidad y los derechos humanos dados por Dios, y lista para enfrentar las nuevas y complejas cuestiones políticas y éticas.

Como muchas voces en vuestro país han señalado, es más necesario ahora que nunca que los líderes políticos se distingan por su honestidad, integridad y compromiso con el bien común. De esta manera ayudarán a preservar los abundantes recursos naturales y humanos con que Dios ha bendecido este país.

Y así serán capaces de gestionar los recursos morales necesarios para hacer frente a las exigencias del presente, y transmitir a las generaciones venideras una sociedad de auténtica justicia, solidaridad y paz.

Para el logro de estos objetivos nacionales es esencial el imperativo moral de garantizar la justicia social y el respeto por la dignidad humana. La gran tradición bíblica prescribe a todos los pueblos el deber de escuchar la voz de los pobres y de romper las cadenas de la injusticia y la opresión que dan lugar a flagrantes e incluso escandalosas desigualdades sociales.

La reforma de las estructuras sociales que perpetúan la pobreza y la exclusión de los pobres requiere en primer lugar la conversión de la mente y el corazón. Los Obispos de Filipinas han pedido que este año sea proclamado el «Año de los Pobres». Espero que esta profética convocatoria haga que en todos los ámbitos de la sociedad se rechace cualquier forma de corrupción que sustrae recursos de los pobres, y se realice un esfuerzo concertado para garantizar la inclusión de todo hombre, mujer y niño en la vida de la comunidad. La familia, y sobre todo los jóvenes, desempeñan un papel fundamental en la renovación de la sociedad.

Un momento destacado de mi visita será el encuentro con las familias y los jóvenes, aquí en Manila. Las familias tienen una misión indispensable en la sociedad. Es en la familia donde los niños aprenden valores sólidos, altos ideales y sincera preocupación por los demás. Pero al igual que todos los dones de Dios, la familia también puede ser desfigurada y destruida. Necesita nuestro apoyo.

Sabemos lo difícil que es hoy para nuestras democracias preservar y defender valores humanos básicos como el respeto a la dignidad inviolable de toda persona humana, el respeto de los derechos de conciencia y de libertad religiosa, así como el derecho inalienable a la vida, desde la de los no nacidos hasta la de los ancianos y enfermos.

Por esta razón, hay que ayudar y alentar a las familias y las comunidades locales en su tarea de transmitir a nuestros jóvenes los valores y la visión que permita lograr una cultura de la integridad: aquella que promueve la bondad, la veracidad, la fidelidad y la solidaridad como base firme y aglutinante moral para mantener unida a la sociedad.

Señor Presidente, distinguidas autoridades, queridos amigos: Al comenzar mi visita a este país, no puedo dejar de mencionar el papel importante de Filipinas para fomentar el entendimiento y la cooperación entre los países de Asia, así como la contribución eficaz, y a menudo no reconocida, de los filipinos de la diáspora a la vida y el bienestar de las sociedades en las que viven.

A la luz de la rica herencia cultural y religiosa, que enorgullece a su país, les dejo un desafío y una palabra de aliento. Que los valores espirituales más profundos del pueblo filipino sigan manifestándose en sus esfuerzos por proporcionar a sus conciudadanos un desarrollo humano integral. De esta forma, toda persona será capaz de realizar sus potencialidades, y así contribuir de manera sabia y eficaz al futuro de este país.

Espero que las meritorias iniciativas para promover el diálogo y la cooperación entre los fieles de distintas religiones consigan su noble objetivo. De modo particular, confío en que el progreso que ha supuesto la consecución de la paz en el sur del País promueva soluciones justas que respeten los principios fundantes de la nación y los derechos inalienables de todos, incluidas las poblaciones indígenas y las minorías religiosas. Invoco sobre ustedes, y todos los hombres, mujeres y niños de esta amada nación, abundantes bendiciones de Dios.

El Papa, con las familias de Filipinas

"Cuidado con las ideologías colonizadoras, que buscan destruir la familia"
El Papa a los matrimonios: "Nunca dejen de ser novios"
Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar, el amor no crece y la vida se debilita y se apaga

 "Pavlo VI pidió a los confesores que fueran muy misericordioso y comprensivos con los casos particulares

(José M. Vidal).- Paseo triunfal del Papa "abuelo Paco" (Lolo kiko) por Filipinas. Baño de multitudes. El Papa desata pasiones de un pueblo orante y profundamente católico, camino del Mall os Asia, donde se encontró con unas 20.000 personas en su interior. El Papa les pidió a los matrimonios que cuiden su amor como si "fuesen siempre novios" y a las familias que tengan cuidado "con las ideologías colonizadoras, que buscan destruirlas".

La gente le grita en inglés "te queremos". En el polideportivo, lo primero que hace es saludar, uno a uno, a los enfermos allí concentrados, entre los aplausos de la gente.

Bendice imágenes y rosarios y, sobre todo, a las personas, que le ofrecen cuadros, libros y todo tipo de objetos. Y el Papa sigue acariciando, abrazando y bendiciendo. Sin cansarse y con la sonrisa de Pedro en la cara. Momentos de enorme emoción para estos pobres, que recordarán toda su vida el beso del Papa y la caricia de Dios.

El acto comienza con el saludo del obispo filipino Gabriel Reyes, encargado de las Familias: "Bienvenido a su casa. Háblenos, Santo Padre y bendíganos, para que permanezcamos en el amor de Dios"

"Parece que tenemos todo y no tenemos nada. Háblenos y denos el agua que calma la sed eterna"

"No hemos visto a muchos de nuestros hijos durante años. Tráiganos la alegría que sólo viene de Jesús. Somos hijos de la luz y de la esperanza. Jesús está aquí".

El primer testimonio de una familia numerosa recuerda el paso de San Juan Pablo II por Manila. El Papa baja a saludarles y le regalan una guirnalda como signo de bienvenida.

Siguen más testimonios de familias, incluida una familia de sordomudos. Todos cuentan sus historias de pobreza, de lucha, de dingidad y de fe en Cristo. El Papa les abraza, les bendice y, a los sordomudos, intenta hablarles con sus signos.

Liturgia de la Palabra

Lectura del Evangelio de Mateo, el pasaje en que el ángel se aparece a José y le dice que se vaya a Egipto, para escapar de Herodes.

Algunas frases de la homilía del Papa
"Doy las gracias a los que han presentado su testimonio y han compartido su vida de fe"
"Las Escrituras rara vez hablan de San José y, cuando lo hacen, lo encuentran descansando, mientras un ángel le revela la voluntad de Dios en sueños"
"Recuerdo a mi familia, mi padre, mi madre, mis abuelos..."
"Me gustaría reflexionar sobre el don de la familia, pero mi inglés es terrible"
Y se cambia al español.
"M egusta mucho soñar con una familia".
"Toda mamá y todo papá soñó a su hijo durante muchos meses. ¿Es verdad o no?"
"Soñar cómo será el hijo"
"No es posible una familia sin soñar"
"Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar, el amor no crece y la vida se debilita y se apaga"
"Les recomiendo que, por la noche, cuando hacen el examen de conciencia, se hagna también esta pregunta: ¿Hoy soñé con el futuro de mis hijos?"
"¿Hoy soñé con el amor de mi esposo o de mi esposa? ¿Con mis padres y mis abuelos?"
"Es tan importante soñar. No pierdan la capacidad de soñar en la familia"
"Y también, cuántas deificutades en la vida del matrimonio se solucionan si nos tomamos un poco de timpo para reflexionar, si nos detenemos y pensamos en el otro, si soñamos con las cosas buenas que tienen".
"Hay que recuperar el amor a través de la ilusión de todos los días. Nunca dejen de ser novios"
"Dios nos habla en el silencio de nuestro corazón"
"Tres aspectos del pasaje del Eavngelio: descansar en el Señor, levantarse con Jesús y María y ser una voz profética"
"Descansar en el Señor: Descanso es necesario, aunque a menudo es difícil lograr, pero es esencial para nuestra salud espiritual"
"Para escuchar la voz de Dios y entender lo que El nos pide"
"Estamos llamados, como José, a construir un hogar para Jesús, en sus corazones"
"En la familia aprendemos a amar y perdonar, a ser generosos y abiertos"
"Encontrar a los demás y compartir nuestras vidas con ellos"
"Decirles una cosa muy personal: Quiero mucho a San José"
"San José, durmiendo cuida a la Iglesia"

"Cuando tengo un problema, escribo un papelito y lo pongo debajo de San José"
"Para que lo sueñe". "Esto significa, para que rece por este problema"
"Como San José, al oir la voz de Dios, debemos despertar, levantarnos y actuar"
"La fe no nos aleja del mundo, sino que nos introduce más profundamente en él"
"A nosotros se nos ha confiado el don de la familia"
"Nos entregan el plan de Dios para llevarlo adelante"
"El ángel le reveló a José los peligros que amenazaban a Jesús y a María"
"Dios nos llama a reconocer los peligros que amenazan a nuestras familias, para protegerlas"
"Cuidado con las ideologías colonizadoras, que buscan destruir la familia"
"No nacen del sueño de la oración, del encuentro con Dios, de la misión que Dios nos da"
"Vienen de afuera. Por eso, son colonizaciones. NO perdamos la libertad de la misión que Dios nos da, la misión de la familia"
"Dijeron no a la colonización políitca, como familia tenemos que ser muy sagaces, muy hábiles, muy fuertes, para decir que no a cualquier intento de colonización ideológica sobre la familia"
"Y pedirle a San José, que es amigo del ángel, que nos mande la inspiración de saber cuándo podemos decir sí o no"
"Las dificultades sobre la vida familiar son muchas. Aqui, muchas siguen sufriendo los efectos de los desastres naturales. La situación eocnómica ha provocado la separación de las familias"
"Demasiadas personas viven en pobreza extrema y otras están atrapadas por el materialismo"
"La familia se ve amenazada por el creciente intento por parte de algunos de redefinir la institución misma del matrimonio, guiados por la cultura de lo efímero"
"Pienso en el beato pablo VI"
"Cuando se le proponía el problema del crecimiento de la población, tuvo la valentía de defender la apertura a la vida de la familia"
"Él sabía las dificultades, por eso, en su encíclica fue tan misericordioso con los casos particulares"
"Y pidió a los confesores que fueran muy misericordiosso y comprensivos con los casos particulares"

"Pero él miró más allá, miró a los pueblos de la tierra t vio esta amenaza de destrucción de la familia"
"Pablo VI era valiente, un buen pastor y alertó a sus ovejas sobre los lobos que venían"
"Que desde el cielo nos bendiga esta tarde". "Nuestro mundo necesita familias buenas y fuertes"
"Filipinas necesita familias santas y unidas". "Toda amenaza a la familia es una amenaza a la propia sociedad". "El futuro de la humanidad pasa por la familia, como decía San Juan Pablo II"
"Protejan a sus familias, protéjanlas. Vean en ellas el mayor tesoro de su país"
"Sean santuarios de respeto a la vida, proclamando su sacralidad desde la concepción hasta la muerte natural". "Levántense con Jesús y María y sigan el camino que les trazan a cada uno de ustedes"
"Ser voces proféticas en medio de nuestra sociedad". "José sirvió de modelo para el Niño Jesús, mientras crecía". "Las familias se convierten en una bendición para nuestro mundo. Son una bendición para el mundo". "El amor de Dios se hace presente a través de nuestro amor"
"En este año de los pobres, les pido que sean conscientes de ser discípulos misioneros de Jesús".
"Ayuden a los pobres, para que sepan que Dios no los olvida". "Conmovido, cuando visité el hogar de niños abandonados y sin familia". "¡Cuánta gente trabaja en la iglesia para que ese hogar sea una familia!". "Incluso los pobres pueden ofrecer a los demás a Cristo"
"No escondan su fe, no escondan a Jesús, llévenlo al mundo"
"Rezo siempre por ustedes, para que Dios siga haciendo más profundo su amor por Él"
"Recen también por mí. Recen por mí, porque necesito sus oraciones y siempre cuento con ellas"

Texto íntegro de la homilía del Papa a las familias

Estimadas familias
Queridos amigos en Cristo

Muchas gracias por vuestra presencia aquí esta noche y por el testimonio de vuestro amor a Jesús y a su Iglesia. Agradezco a monseñor Reyes, Presidente de la Comisión Episcopal de Familia y Vida, sus palabras de bienvenida. Y, de una manera especial, doy las gracias a los que han presentado sus testimonios y han compartido su vida de fe con nosotros. Las Escrituras rara vez hablan de san José, pero cuando lo hacen, a menudo lo encuentran descansando, mientras un ángel le revela la voluntad de Dios en sueños. En el pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar, nos encontramos con José que descansa no una vez sino dos veces. Esta noche me gustaría descansar en el Señor con todos vosotros, y reflexionar sobre el don de la familia. A José le fue revalada la voluntad de Dios durante el descanso. En este momento de descanso en el Señor, cuando nos detenemos de nuestras muchas obligaciones y actividades diarias, Dios también nos habla. Él nos habla en la lectura que acabamos de escuchar, en nuestra oración y testimonio, y en el silencio de nuestro corazón. Reflexionemos sobre lo que el Señor nos quiere decir, especialmente en el Evangelio de esta tarde. Hay tres aspectos de este pasaje que me gustaría que considerásemos: descansar en el Señor, levantarse con Jesús y María, y ser una voz profética. Descansar en el Señor.

El descanso es necesario para la salud de nuestras mentes y cuerpos, aunque a menudo es muy difícil de lograr debido a las numerosas obligaciones que recaen sobre nosotros. Pero el descanso es también esencial para nuestra salud espiritual, para que podamos escuchar la voz de Dios y entender lo que él nos pide. José fue elegido por Dios para ser el padre putativo de Jesús y el esposo de María. Como cristianos, también vosotros estáis llamados, al igual que José, a construir un hogar para Jesús. Le preparáis un hogar en vuestros corazones, vuestras familias, vuestras parroquias y comunidades. Para oír y aceptar la llamada de Dios, y preparar una casa para Jesús, debéis ser capaces de descansar en el Señor. Debéis dedicar tiempo cada día a la oración. Es posible que me digáis: Santo Padre, yo quiero orar, pero tengo mucho trabajo. Tengo que cuidar de mis hijos; además están las tareas del hogar; estoy muy cansado incluso para dormir bien.

Y seguramente es así, pero si no oramos, no conoceremos la cosa más importante de todas: la voluntad de Dios sobre nosotros. Y a pesar de toda nuestra actividad y ajetreo, sin la oración, lograremos muy poco. Descansar en la oración es especialmente importante para las familias. Donde primero aprendemos a orar es en la familia. Allí conseguimos conocer a Dios, crecer como hombres y mujeres de fe, vernos como miembros de la gran familia de Dios, la Iglesia. En la familia aprendemos a amar, a perdonar, a ser generosos y abiertos, no cerrados y egoístas. Aprendemos a ir más allá de nuestras propias necesidades, para encontrar a los demás y compartir nuestras vidas con ellos. Por eso es tan importante rezar en familia. Por eso las familias son tan importantes en el plan de Dios sobre la Iglesia. Crecer con Jesús y María.

Esos momentos preciosos de reposo, de descanso con el Señor en la oración, son momentos que quisiéramos tal vez prolongar. Pero, al igual que san José, una vez que hemos oído la voz de Dios, debemos despertar, levantarnos y actuar (cf. Rm 13,11). La fe no nos aleja del mundo, sino que nos introduce más profundamente en él. Cada uno de nosotros tiene un papel especial que desempeñar en la preparación de la venida del reino de Dios a nuestro mundo. Del mismo modo que el don de la sagrada Familia fue confiado a san José, así a nosotros se nos ha confiado el don de la familia y su lugar en el plan de Dios. El ángel del Señor le reveló a José los peligros que amenazaban a Jesús y María, obligándolos a huir a Egipto y luego a instalarse en Nazaret. Así también, en nuestro tiempo, Dios nos llama a reconocer los peligros que amenazan a nuestras familias para protegerlas de cualquier daño. Las dificultades que hoy pesan sobre la vida familiar son muchas.

Aquí, en las Filipinas, multitud de familias siguen sufriendo los efectos de los desastres naturales. La situación económica ha provocado la separación de las familias a causa de la migración y la búsqueda de empleo, y los problemas financieros gravan sobre muchos hogares. Si, por un lado, demasiadas personas viven en pobreza extrema, otras, en cambio, están atrapadas por el materialismo y un estilo de vida que destruye la vida familiar y las más elementales exigencias de la moral cristiana. La familia se ve también amenazada por el creciente intento, por parte de algunos, de redefinir la institución misma del matrimonio, guiados por el relativismo, la cultura de lo efímero, la falta de apertura a la vida. Nuestro mundo necesita familias buenas y fuertes para superar estos peligros. Filipinas necesita familias santas y unidas para proteger la belleza y la verdad de la familia en el plan de Dios y para que sean un apoyo y ejemplo para otras familias. Toda amenaza para la familia es una amenaza para la propia sociedad. Como afirmaba a menudo san Juan Pablo II, el futuro de la humanidad pasa por la familia (cf. Familiaris Consortio, 85).

Así pues, ¡proteged vuestras familias! Ved en ellas el mayor tesoro de vuestro país y sustentarlas siempre con la oración y la gracia de los sacramentos. Las familias siempre tendrán dificultades, así que no le añadáis otras. Más bien, sed ejemplo vivo de amor, de perdón y atención. Sed santuarios de respeto a la vida, proclamando la sacralidad de toda vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. ¡Qué don para la sociedad si cada familia cristiana viviera plenamente su noble vocación! Levantaos con Jesús y María, y seguid el camino que el Señor traza para cada uno de vosotros. Por último, el Evangelio que hemos escuchado nos recuerda nuestro deber cristiano de ser voces proféticas en medio de nuestra sociedad. José escuchó al ángel del Señor, y respondió a la llamada de Dios a cuidar de Jesús y María. De esta manera, cumplió su papel en el plan de Dios, y llegó a ser una bendición no sólo para la sagrada Familia, sino para toda la humanidad. Con María, José sirvió de modelo para el niño Jesús, mientras crecía en sabiduría, edad y gracia (cf. Lc 2,52). Cuando las familias tienen hijos, los forman en la fe y en sanos valores, y les enseñan a colaborar en la sociedad, se convierten en una bendición para nuestro mundo.

El amor de Dios se hace presente y operante a través de nuestro amor y de las buenas obras que hacemos. Extendemos el reino de Cristo en este mundo. Y al hacer esto, somos fieles a la misión profética que hemos recibido en el bautismo. Durante este año, que vuestros obispos han establecido como el Año de los Pobres, os pediría, como familias, que fuerais especialmente conscientes de vuestra llamada a ser discípulos misioneros de Jesús. Esto significa estar dispuestos a salir de vuestras casas y atender a nuestros hermanos y hermanas más necesitados. Os pido además que os preocupéis de aquellos que no tienen familia, en particular de los ancianos y niños sin padres. No dejéis que se sientan nunca aislados, solos y abandonados; ayudadlos para que sepan que Dios no los olvida.

Incluso si vosotros mismos sufrís la pobreza material, tenéis una abundancia de dones cuando dais a Cristo y a la comunidad de su Iglesia. No escondáis vuestra fe, no escondáis a Jesús, llevadlo al mundo y dad el testimonio de vuestra vida familiar. Queridos amigos en Cristo, sabed que yo rezo siempre por vosotros. Rezo para que el Señor siga haciendo más profundo vuestro amor por él, y que este amor se manifieste en vuestro amor por los demás y por la Iglesia. No dejéis de rezar a menudo y que vuestra oración dé frutos en todo el mundo, de modo que todos conozcan a Jesucristo y su amor misericordioso. Por favor, rezad también por mí, porque necesito verdaderamente vuestras oraciones y siempre cuento con ellas.

Curación de un paralítico
Marcos 2, 1-12. Tiempo Ordinario. Esforzarnos por conocer profundamente a Cristo, para transmitirlo a los demás.

Oración introductoria
Padre y Señor mío, bien conoces mi fragilidad y lo difícil que me es guardar silencio y apartarme de las distracciones durante mi meditación. Permite que tu Espíritu Santo me lleve ante Ti, como lo logró el paralítico, y que sepa ser dócil a tu gracia

Petición
Señor, ¡sáname!, para que sea tu discípulo y misionero.

Meditación del Papa Francisco
Alguien podría preguntar: "Pero, padre, ¿la misericordia no borra los pecados?" No, lo que borra los pecados es el perdón de Dios. La misericordia es la forma como Dios perdona. Porque Jesús podía decir: 'Yo te perdono. ¡Vete!', como le ha dicho a aquel paralítico que le habían bajado desde el techo: '¡Tus pecados te son perdonados!' Aquí dice: '¡Vete en paz!'. Jesús va más allá. Le aconseja de no volver a pecar. Aquí se ve la actitud misericordiosa de Jesús: defiende al pecador de sus enemigos; defiende al pecador de una condena justa. También nosotros, cuántos de nosotros, tal vez deberíamos ir al infierno, ¿cuántos de nosotros? Y esa condena es justa... y Él perdona más allá. ¿Cómo? Con esta misericordia.

La misericordia va más allá y transforma la vida de una persona de tal manera que el pecado sea dejado de lado. Es como el cielo. Nosotros miramos al cielo, tantas estrellas, tantas estrellas; pero cuando llega el sol, por la mañana, con tanta luz, las estrellas no se ven. Y así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura. Dios no perdona con un decreto, sino con una caricia, acariciando nuestras heridas del pecado. Porque Él está involucrado en el perdón, está involucrado en nuestra salvación. Y así Jesús hace de confesor: no humilla, no dice 'Qué has hecho, dime ¿Y cuándo lo has hecho? ¿Y cómo lo has hecho? ¿Y con quién lo has hecho?' ¡No! 'Vamos y de ahora en adelante ¡no peques más!'. Es grande la misericordia de Dios. ¡Nos perdona acariciándonos!(Cf. S.S. Francisco, 7 de abril de 2014, homilía en Santa Marta).

Reflexión
¡Qué atrayente es la persona de Jesús! ¡Se juntaron tantos que ni aún junto a la puerta cabían!. Es cautivadora su figura porque refleja el amor del Padre. Él les hablaría del amor misericordioso de Dios que perdona al que le ofende y luego de perdonarle le ama como al más querido de sus hijos. No le guarda resentimiento, sino que le da todo lo que daría al hijo fiel y todavía más porque sabe que es débil y necesita de un mayor amor y cuidado.

Sin embargo, no todos los presentes le escuchaban por primera vez, al menos así parece por la forma de actuar. Quizá le estaban siguiendo desde tiempo atrás, quizá le habían visto obrar y habían convivido con Él. No lo sabemos. El hecho es que aparecen cuatro personas que conducen a un enfermo a Cristo. ¿Por qué lo hacen? Lo más seguro es que ya conocían al Maestro y también conocían el amor que en ese momento enseñaba a los demás. Quizá habían sido objetos de su bondad divina y ahora se dedican a pregonar la gran novedad del amor de Dios. Ha sido tan grande su experiencia y es tan grande la felicidad que han sacado de ella, que se dedican a comunicarla a los demás y a tratar de hacerla partícipe al mayor número de personas posibles. Es tan grande su deseo de transmitirla que rompen el techo de la casa para que un hombre más goce de la felicidad que da ser blanco del amor divino.

Así debemos hacer cada uno de nosotros en nuestras vidas: Esforzarnos por conocer profundamente a Cristo, para transmitirlo al mayor número de personas posible, por encima del cansancio o del sacrificio que ello pueda implicar. La verdadera felicidad de muchas personas depende de nuestro mensaje. No lo reservemos para nosotros mismos.

Propósito
En mi oración, pedir a Dios que aumente mi fe.

Diálogo con Cristo
Sólo Tú puedes devolver a nuestras vidas el estado de gracia. Sólo Tú curas nuestras heridas con el bálsamo de tu amor. ¡Qué afortunados somos, pues no tenemos que desmantelar tejados para obtener tu perdón! Nosotros mismos podemos acudir sin que nadie tenga que llevarnos...

Poder olvidar, don de Dios
¡Dejar el pasado totalmente enterrado! Y viviendo la alegría de los hijos de Dios que se saben perdonados, y acogidos.

Mientras miraba una pequeña herida que me hice hace pocos días en mi mano, observaba como el daño en mi piel iba hora a hora desapareciendo, borrándose. Las células de a poco se iban regenerando para dejar mi piel exactamente como era antes del corte. ¿Acaso alguien puede dudar de la existencia de Dios, al observar como se suelda un hueso quebrado, o se cicatriza una herida?. Los médicos, testigos cotidianos de tantos milagros de sanación, debieran ser los primeros evangelizadores, como lo fue San Lucas. ¿Qué extraña fuerza interior puede producir la recomposición de las fibras, la regeneración de lo lastimado, si no es Dios?.

Hoy, meditando con inmenso dolor en muchas cosas no muy buenas que he hecho en mi pasado, he pensado que el poder olvidar es también un Don de Dios, es el equivalente a la cicatrización de las heridas. Es una forma que El nos concede de sanarnos interiormente, para poder seguir viviendo pese a los golpes que sufrimos en el transcurso de los años. Cuando el dolor o la culpa nos arrasan el alma, castigando nuestra mente con recuerdos dolorosos, sentimos una conmoción interior, una necesidad de apretar los dientes, una sacudida que nos dice, nos grita, ¡qué me ha pasado, qué he hecho!. Cuando estas arremetidas del pasado asaltan mi alma, suelo gritarle al Señor en mi interior: ¡piedad, Hijo de David!. Una y otra vez, le pido piedad a Jesús. Siento que estoy a la vera del camino de la vieja Palestina, mientras mi Señor pasa junto a mí, y le grito otra vez, ¡piedad, Hijo de David!. Sé que el dolor es parte de la sanación, pero cuando el Señor nos ha perdonado los pecados en el Sacramento de la Confesión, ¡El si que los ha olvidado!.

Cómo nos cuesta entender y creer que Jesús realmente perdona y olvida nuestros pecados. Solemos confesar una y otra vez el mismo pecado cometido años atrás, demostrando falta de fe en nuestro Dios, que ya ha dado vuelta la página y nos ha lavado con el agua de Su Misericordia. Sin embargo, nosotros, seguimos volviendo a sentir esa espada que atraviesa nuestro corazón con ese recuerdo. Es en ese momento que debemos pedirle a Dios el Don de olvidar, de dejar atrás esa mancha oscura de nuestra alma, borrarla totalmente. Que hermoso es conocer gente que tiene ese Don, esa capacidad de levantarse pese a las más profundas caídas, y puede mirar una vez más el futuro con optimismo y esperanza. ¡Dejando el pasado totalmente enterrado detrás de sí!. Y viviendo la alegría de los hijos de Dios, que se saben perdonados, y acogidos nuevamente en los brazos amorosos de María, nuestra Madre Misericordiosa.

El Señor nos ha dado todo lo que somos, ha impregnado nuestra naturaleza humana de dones, herramientas que debemos llevar por la vida como sostén de nuestro cuerpo y alma. El poder olvidar, dar vuelta la página de las etapas más dolorosas de nuestra vida, es también una herramienta que El nos concede. El poder olvidar es abrir las puertas a la cicatrización de las heridas del pasado, aceptando con fe, esperanza y alegría el perdón de nuestro Buen Dios.

Jesús, como el Gran Médico de las almas, quiere que vivamos de cara al futuro, con esperanza, confiados en Su perdón, felices de tenerlo como Dios y Amigo. Sé que tienes dolores, que los recuerdos te asaltan como un ladrón en la noche, cuando menos los esperas. Que quisieras volver al pasado, y cambiar tu historia. No quisiste vivir tanto dolor, es demasiado fuerte para poder soportarlo. ¡Pero se ha ido!. Mira la luz, mira el día, mira a la Madre de Jesús que te invita a amarla, que te ofrece sus brazos amorosos para cobijarte, para tenerte allí, junto a Ella, como lo hizo Jesús. ¿Acaso no te ha perdonado tu Dios?. Da vuelta la página, ilumina tu rostro con una hermosa sonrisa, para que Jesús pueda mirarte, sonreír, y decirte:

¡Abrázame, dame tu amor, tu amistad, tu afecto, deseo tenerte en Mi, porque te quiero feliz de saber que te amo!

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