«El verano está cerca»

El Papa en la sede de la ONU de Nairobi

El Papa visita la oficina de la ONU en Nairobi llamando a la responsabilidad con el medio ambiente
Francisco: "Sería catastrófico no llegar a un acuerdo global y transformador en la Cumbre del Clima"
"Los emigrantes económicos no son reconocidos como refugiados", señala Bergoglio

José Manuel Vidal, 26 de noviembre de 2015 a las 15:20

Francisco denuncia "los tráficos ilegales que crecen en un ambiente de pobreza y que, a su vez alimentan la pobreza y la exclusión"

(José M. Vidal).- Tras la misa multitudinaria de esta mañana y el encuentro con el clero, Francisco visitó la Oficina de Naciones Unidas en Nairobi. Con resonancias a su historica visita al Palacio de Cristal de Nueva York. En su discurso, hizo especial hincapié en la defensa del medio ambiente: "El cambio climático es un problema global", subrayó, pidiendo que "la humanidad de comienzos del siglo XXI sea recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades". Refiriéndose a la COP21 de París, el Papa señaló que "sería catastrófico" no llegar a un acuerdo. Hasta en la ONU el Papa es recibido con cánticos africanos, mientras firma en el libro de visitantes ilustres. Antes de firmar en el libro, plantó un árbol, como signo de futuro.

Bienvenida de la directora general de la oficina de Naciones Unidas en Nairobi, que agradece la presencia del Papa y su lucha por la ecología y por la paz. Después interviene Joan Clos, el ex alcalde de Barcelona que ahora es el director ejecutivo de la sección de la ONU que se ocupa de la vivienda. Habla en castella: "Agredeciados por que, en su encíclica ha tocado algunos de los retos de la Humanidad"

"Uno de los retos aquí es el crecimiento de las megaciudades y la concentración en ellas de situaciones de pobreza".

Algunas frases del discurso del Papa

"Sería triste que los intereses privados prevaleciesen sobre el bien común"
"Mejorar o destruir el ambiente: ésta es la disyuntiva"
"El clima es un bien común de todos y para todos"
"El cambio climático es un problema global"
"UNo de los principales retos de la Humanidad"
"Tener en cuenta los derechos de los más desfavorecidos"
"La COP 21 es un paso importante en el proceso de desarrollo de un nuevo sistema energético que dependa al mínimo de energías fósiles"
"Corregir las disfunciones del sistema actual"
"Evitemos cualquier tentación de caer en el nominalismo declamatorio con efecto tranquilizante sobre las conciencias"
"Espero que la COP 21 lleve a un acuerdo global y transformador, basado en la justicia"
"Lucha contra la pobreza y respeto de la dignidad humana"
"Se afirma la tendencia a concebir el planeta como patria y a la Humanidad como pueblo que habita una casa común"
"Tenemos que aceptar humildemente nuestra interdependencia"
"Interdependencia no es sumisión de algunos a los intereses de los otros, de los más débiles ante lso intereses de los más fuertes"
"Es necesario un diálogo sincero y abierto"
"Somos conscientes de que los seres humanos pueden superarse y regenerarse"
"La Humanidad del período postindustrial, una de las más irresponsables de la Historia"
"La persona y su dignidad, como punto de partida"
"UN cambio de ruta"
"Soluciones políticas y técnicas acompañadas de un proyecto educativo: un nuevo estilo cultural"
"Asumir la cultura del cuidado de uno mismo, de los demás y del medioambiente frente a la cultra del descarte"
"Conciencia de un futuro compartido por todos"
"Emerge un gran reto cultural, espiritual y educativo"
"Atentos a evitar la globalización de la indiferencia"
"No resignarse a las formas extremas de descarte y de exlcusión social, como son las nuevas formas de exclavitud, la trata de personas, el tráfico de órganos..."
"Los emigrantes económicos no son reconocidos como refugiados"
"Muchas vidas, muchas historias y muchos sueños que naufragan"
"No podemos permanecer indiferentes ante esto. No tenemos derecho"
"Muchas ciudades se tornan invivibles e ineficaces"
"Aumenta la violencia: el narcotráfico, el consumo de drogas, la pérdida de identidad..."
"Animo a los que trabajan por asegurar que el proceso de urbanización sea un instrumento eficaz para el desarrollo y la integración"
"Asegurar a todos el derecho a la tierra, al trabajo y al techo"
"No se ha alcanzado todavía unsistema internacional comercial justo y que ayude a los más pobres"
"Comercio ilegal de diamantes y piedras preciosas...o el tráfico de marfil...alimentan la inseguridad y el terrorismo"
"Un grito del hombre y de la tierra que debe ser escuchado por la comunidad internacional"
"Buscar sinceramente el servicio al bien común" 


Discurso del Papa:
Deseo agradecer la amable invitación y las palabras de acogida de la Señora Sahle-Work Zewde, Directora General de la Oficina de las Naciones Unidas en Nairobi, como también del Señor Achim Steiner, Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, y del Señor Joan Clos, Director Ejecutivo del Programa ONU-Hábitat. Aprovecho la ocasión para saludar a todo el personal y a todos los que colaboran con las instituciones aquí presentes.

De camino hacia esta sala me han invitado a plantar un árbol en el parque del Centro de las Naciones Unidas. Quise aceptar este gesto simbólico y sencillo, cargado de significado en tantas culturas.

Plantar un árbol es, en primera instancia, una invitación a seguir luchando contra fenómenos como la deforestación y la desertificación. Nos recuerda la importancia de tutelar y administrar responsablemente aquellos «pulmones del planeta repletos de biodiversidad [como bien lo podemos apreciar en este continente con] la cuenca fluvial del Congo», lugar esencial «para la totalidad del planeta y para el futuro de la humanidad». Por eso, es siempre apreciada y alentada «la tarea de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil que sensibilizan a las poblaciones y cooperan críticamente, también utilizando legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales» (Carta enc. Laudato si', 38).

A su vez, plantar un árbol nos provoca a seguir confiando, esperando y especialmente comprometiendo nuestras manos para revertir todas las situaciones de injusticia y deterioro que hoy padecemos.

Dentro de pocos días comenzará en París un importante encuentro sobre el cambio climático, donde la comunidad internacional como tal, se enfrentará de nuevo a esta problemática. Sería triste y me atrevo a decir, hasta catastrófico, que los intereses particulares prevalezcan sobre el bien común y lleven a manipular la información para proteger sus proyectos.

En este contexto internacional, donde se nos plantea la disyuntiva que no podemos ignorar de mejorar o destruir el ambiente, cada iniciativa tomada en este sentido, pequeña o grande, individual o colectiva, para cuidar la creación indica el camino seguro para esa «generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano» (ibíd., 211).

«El clima es un bien común, de todos y para todos; [...] el cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad» (ibíd., 23-25) cuya respuesta «debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados» (ibíd., 93). Ya que «el abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, va acompañado por un imparable proceso de exclusión» (Discurso a la ONU, 25 septiembre 2015).
La COP21 es un paso importante en el proceso de desarrollo de un nuevo sistema energético, que dependa al mínimo de los combustibles fósiles, busque la eficiencia energética y se estructure con el uso de energía con bajo o nulo contenido de carbono. Estamos ante el gran compromiso político y económico de replantear y corregir las disfunciones y distorsiones del actual modelo de desarrollo.

El Acuerdo de París puede dar una señal clara en esta dirección, siempre que, como ya tuve ocasión de decir ante la Asamblea General de la ONU, evitemos «toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas» (ibíd.). Por eso, espero que la COP21 lleve a concluir un acuerdo global y «transformador» basado en los principios de solidaridad, justicia, equidad y participación, y orientando a la consecución de tres objetivos, a la vez complejos e interdependientes: el alivio del impacto del cambio climático, la lucha contra la pobreza y el respeto de la dignidad humana.

A pesar de muchas dificultades, se está afirmando la «tendencia a concebir el planeta como patria y la humanidad como pueblo que habita una casa de todos» (Carta enc. Laudato si', 164). Ningún país «puede actuar al margen de una responsabilidad común. Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra interdependencia» (Discurso a los movimientos populares, 9 julio 2015). El problema surge cuando creemos que interdependencia es sinónimo de imposición o sumisión de unos en función de los intereses de los otros. Del más débil en función del más fuerte.

Es necesario un diálogo sincero y abierto, con la cooperación responsable de todos: autoridades políticas, comunidad científica, empresas y sociedad civil. No faltan ejemplos positivos que nos demuestran cómo una verdadera colaboración entre la política, la ciencia y la economía es capaz de lograr importantes resultados.

Somos conscientes, sin embargo, de que los «seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse» (Carta enc. Laudato si', 205). Esta toma de conciencia profunda nos lleva a esperar que, si la humanidad del período post-industrial podría ser recordada como una de las más irresponsables de la historia, «la humanidad de comienzos del siglo XXI [sea] recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades» (ibíd., 165).

Para eso es necesario poner la economía y la política al servicio de los pueblos donde «el ser humano, en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social» (Discurso a los movimientos populares, 9 julio 2015). No se trata de una utopía fantástica, por el contrario, una perspectiva realista que pone la persona y su dignidad como punto de partida y hacia donde todo tiene que fluir.

El cambio de rumbo que necesitamos no es posible realizarlo sin un compromiso sustancial por la educación y la formación. Nada será posible si las soluciones políticas y técnicas no van acompañadas de un proceso de educación que promueva nuevos estilos de vida. Un nuevo estilo cultural. Esto exige una formación destinada a fomentar en niños y niñas, mujeres y hombres, jóvenes y adultos, la asunción de una cultura del cuidado; cuidado de sí, cuidado del otro, cuidado del ambiente; en lugar de la cultura de la degradación y del descarte. Descarte de sí, del otro, del ambiente. La promoción de la «conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos [nos] permitiría el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida. [Es] un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración» (Carta enc. Laudato si', 202), que estamos a tiempo de impulsar.

Son muchos los rostros, las historias, las consecuencias evidentes en miles de personas que la cultura del degrado y del descarte ha llevado a sacrificar bajo los ídolos de las ganancias y del consumo. Debemos cuidarnos de un triste signo de la «globalización de la indiferencia, que nos va "acostumbrando" lentamente al sufrimiento de los otros, como si fuera algo normal» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Alimentación 2013, 16 octubre 2013, 2), o peor aún, a resignarnos ante las formas extremas y escandalosas de "descarte" y de exclusión social, como son las nuevas formas de esclavitud, el tráfico de personas, el trabajo forzado, la prostitución, el tráfico de órganos. «Es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental, que no son reconocidos como refugiados en las convenciones internacionales y llevan el peso de sus vidas abandonadas sin protección normativa alguna» (Carta enc. Laudato si', 25). Son muchas vidas, son muchas historias, son muchos sueños que naufragan en nuestro presente. No podemos permanecer indiferentes ante esto. No tenemos derecho.

En paralelo al descuido del ambiente, desde hace tiempo somos testigos de un rápido proceso de urbanización, que por desgracia conduce con frecuencia a un «crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres [e ...] ineficientes» (ibíd., 44). Y son también lugares donde se difunden síntomas preocupantes de una trágica rotura de los vínculos de integración y de comunión social, que lleva al «crecimiento de la violencia y [al] surgimiento de nuevas formas de agresividad social, [al] narcotráfico y [al] consumo creciente de drogas entre los más jóvenes, [a] la pérdida de identidad» (ibíd., 46), al desarraigo y al anonimato social (cf. ibíd, 149).

Quiero expresar mi aliento a cuantos, a nivel local e internacional, trabajan para asegurar que el proceso de urbanización se convierta en un instrumento eficaz para el desarrollo y la integración, a fin de garantizar a todos, y en especial a las personas que viven en barrios marginales, condiciones de vida dignas, garantizando los derechos básicos a la tierra, al techo y al trabajo. Es necesario fomentar iniciativas de planificación urbana y del cuidado de los espacios públicos que vayan en esta dirección y contemplen la participación de la gente del lugar, tratando de contrarrestar las muchas desigualdades y los bolsones de pobreza urbana, no sólo económicos, sino también y sobre todo sociales y ambientales. La futura Conferencia Hábitat-III, prevista en Quito para octubre de 2016, podría ser un momento importante para identificar maneras de responder a estas problemáticas.

Dentro de pocos días, esta ciudad de Nairobi, será sede de la 10ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio. En 1967, frente a un mundo cada vez más interdependiente, y anticipándose en años a la presente realidad de la globalización, mi predecesor Pablo VI reflexionaba sobre cómo las relaciones comerciales entre los Estados podrían ser un elemento fundamental para el desarrollo de los pueblos o, por el contrario, causa de miseria y de exclusión (cf. Carta enc. Populorum progressio, 56-62). Aun reconociendo lo mucho que se ha trabajado en esta materia, parece que no se ha llegado todavía a un sistema comercial internacional equitativo y totalmente al servicio de la lucha contra la pobreza y la exclusión. Las relaciones comerciales entre los Estados, parte indispensable de las relaciones entre los pueblos, pueden servir tanto para dañar el ambiente como para recuperarlo y asegurarlo para las generaciones futuras.

Expreso mi deseo de que las deliberaciones de la próxima Conferencia de Nairobi no sean un simple equilibrio de intereses contrapuestos, sino un verdadero servicio al cuidado de la casa común y al desarrollo integral de las personas, especialmente de los más postergados. En particular, quiero unirme a las preocupaciones tantas realidades comprometidas en la cooperación al desarrollo y en la asistencia sanitaria -entre ellos las congregaciones religiosas que asisten a los más pobres y excluidos-, acerca de los acuerdos sobre la propiedad intelectual y el acceso a las medicinas y cuidados esenciales de la salud. Los Tratados de libre comercio regionales sobre la protección de la propiedad intelectual, en particular en materia farmacéutica y de biotecnología, no sólo no deben limitar las facultades ya otorgadas a los Estados por los acuerdos multilaterales, sino que, al contrario, deberían ser un instrumento para asegurar un mínimo de atención sanitaria y de acceso a los remedios básicos para todos. Las discusiones multilaterales, a su vez, deben dar a los países más pobres el tiempo, la elasticidad y las excepciones necesarias para una adecuación ordenada y no traumática a las normas comerciales. La interdependencia y la integración de las economías no debe suponer el más mínimo detrimento de los sistemas de salud y de protección social existentes; al contrario, deben favorecer su creación y funcionamiento. Algunos temas sanitarios, como la eliminación de la malaria y la tuberculosis, la cura de las llamadas enfermedades «huérfanas» y los sectores de la medicina tropical desatendidos, reclaman una atención política primaria, por encima de cualquier otro interés comercial o político. África ofrece al mundo una belleza y una riqueza natural que nos lleva a alabar al Creador. Este patrimonio africano y de toda la humanidad sufre un constante riesgo de destrucción, causado por egoísmos humanos de todo tipo y por el abuso de situaciones de pobreza y exclusión. En el contexto de las relaciones económicas entre los Estados y los pueblos no se puede dejar de hablar de los tráficos ilegales que crecen en un ambiente de pobreza y que, a su vez alimentan la pobreza y la exclusión. El comercio ilegal de diamantes y piedras preciosas, de metales raros o de alto valor estratégico, de maderas y material biológico, y de productos animales, como el caso del tráfico de marfil y la consecuente matanza de elefantes, alimenta la inestabilidad política, el crimen organizado y el terrorismo. También esta situación es un grito de los hombres y de la tierra que tiene que ser escuchado por la Comunidad Internacional. En mi reciente visita a la sede de la ONU en Nueva York, pude expresar el deseo y la esperanza de que la obra de las Naciones Unidas y de todos los desarrollos multilaterales pueda ser «prenda de un futuro seguro y feliz para las generaciones futuras. Lo será si los representantes de los Estados sabrán dejar de lado los intereses sectoriales e ideologías, y buscar sinceramente el servicio al bien común» (Discurso a la ONU, 25 septiembre 2015). Renuevo una vez más el apoyo de la Comunidad Católica, y el mío de seguir rezando y colaborando para que los frutos de la cooperación regional que se expresan hoy en la Unión Africana y en los muchos acuerdos africanos de comercio, cooperación y desarrollo sean vividos con vigor y teniendo siempre en cuenta el bien común de los hijos de esta tierra. La bendición del Altísimo sea con todos y cada uno de ustedes y sus pueblos. Gracias. 

 

Francisco, en África

"El Papa nos hace vivir con la mirada puesta en los últimos y sabiendo que podemos hacer mucho por ellos"
Carlos Osoro: "Francisco no se conforma con que denunciemos las situaciones; el Papa busca cambiar las cosas"
"No convirtamos la sociedad en una dictadura de la economía que al final no tiene rostro ni fin"

Carlos Osoro, 26 de noviembre de 2015 a las 19:24

El Santo Padre nos regala la actitud de Jesús, que conmueve: sus palabras son de amor, de misericordia, e invitan a la conversión; nos muestra el rostro de un Dios que siempre tiene paciencia


(Carlos Osoro, arzobispo de Madrid).- El Papa Francisco ha iniciado un viaje apostólico a África para llevar la Buena Noticia, la que engendra encuentro y no división, paz y no guerra, amor y no odio. Va como el Buen Pastor de la parábola del Evangelio: a buscar a quienes olvidaron que se construye dando vida o que hay muchos hermanos en aquel continente que sufren.

El Papa nos hace vivir con la mirada puesta en los últimos y sabiendo que podemos hacer mucho por ellos. Estos días, durante el viaje del Santo Padre, estemos con él acompañándolo en la oración y en la responsabilidad de hacerles llegar nuestra ayuda, para que todos vivan con la dignidad que Dios mismo les dio y que se manifestó plenamente en Jesucristo. Devolvámosles lo que les pertenece; no consintamos que se robe la dignidad de ningún ser humano.

Francisco visitará tres países: Kenia, Uganda y la República Centroafricana. Quiere llevar a estas tierras, que padecen el maltrato de la pobreza y de la guerra, el mensaje del Evangelio; y mostrará que, lo que el Señor pidió a los primeros discípulos, «id y anunciad el Evangelio», lo sigue haciendo hoy Pedro en su persona. Va a dar rostro a Nuestro Señor Jesucristo, llevando y acercando la alegría del Evangelio, que es transformadora de los corazones de los hombres porque les devuelve la esperanza y los fortalece con la fuerza del amor mismo de Dios.

Con este viaje, el Papa desea decirles que no están solos. Y, al mismo tiempo, invita a toda la humanidad a viajar con él África desde el corazón y, a aquellos que pueden, a que hagan todo lo que esté de su parte «para que haya paz y prosperidad en esos países», como pedía el domingo pasado en el rezo del Ángelus.

La audacia evangelizadora del Papa le lleva a decir que el mensaje de Jesús es este: la misericordia. Mensaje que va a proclamar en aquel «paisaje humano», pero que nos da a contemplar a todos. Va a estas tierras, por una parte, para que quienes allí viven sientan la cercanía de Cristo a través del Sucesor de Pedro, a quien encomendó el cuidado de la Iglesia y de todos los hombres.


Por otra parte, va para hacernos caer en la cuenta de que hemos de ayudar a quienes más padecen. Por eso, encomendémonos a la misericordia de Dios. No es fácil porque es un abismo incomprensible. Pero hay que hacerlo, a Él le gusta que le contemos lo que nos pasa. ¿Por qué no le abrimos el corazón mientras acompañamos con la oración al Papa Francisco? Es bueno que le digamos lo que dejamos de hacer o hacemos mal, que, entre otras cosas, es lo que provoca la pobreza, la guerra, la miseria o el hambre.

Y no tengamos miedo. Reconociendo que hemos tenido cerrada la vida a nuestros propios intereses, dejemos que Jesucristo nos bese, nos abrace y nos diga: «tampoco yo te condeno, anda y en adelante no peques más», es decir, no te olvides de tu hermano, de los que más sufren. Él nunca se cansa de darnos su perdón y rehabilitarnos para hacer el bien; lo que ocurre es que, como nos recuerda Francisco, muy a menudo, somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón.

Con su ejemplo, el Santo Padre nos regala la actitud de Jesús, que conmueve: sus palabras son de amor, de misericordia, e invitan a la conversión; nos muestra el rostro de un Dios que siempre tiene paciencia. No tengamos miedo a acoger la ternura de Dios, a ser custodios de la misma. Esta ternura nos lleva a ocuparnos los unos de los otros, a preocuparnos por todos, especialmente por los más frágiles. Así nos lo pidió y nos lo enseñó el Señor: nos confió la custodia del hombre.

Estoy convencido de que, en este viaje, el mensaje más fuerte para todos los hombres va a ser precisamente que custodiemos con la ternura de Dios a los que encontramos por el camino de la historia y de la vida, especialmente a los más rotos y tirados, a los desahuciados y descartados. Nos dirá que no nos quedemos solo en ver, sino que también actuemos con la fuerza, la gracia y el amor de Jesús y que este amor llegue a quienes viven en Kenia, Uganda y República Centroafricana.

Ntra Sra de la Medalla Milagrosa

El 1830 es un año clave: tiene lugar en París la primera aparición moderna de la Virgen Santísima. Comienza lo que Pío XII llamó la "era de María", una etapa de repetidas visitaciones celestiales. Entre otras: La Salette, Lourdes, Fátima ... Y como en su visita a Santa Isabel, siempre viene para traernos gracia, para acercarnos a Jesús, el fruto bendito de su vientre. También para recordarnos el camino de salvación y advertirnos las consecuencias de optar por otros caminos.

Fueron muchas las confidencias que Sor Catalina recibió de los labios de María Santísima, pero jamas podremos conocerlas todas, porque respecto a algunas de ellas, le fue impuesto el mas absoluto secreto. La Virgen le dio algunos consejos para su particular provecho espiritual: (La Virgen es Madre y Maestra)

1- Como debía comportarse con su director (humildad profunda y obediencia). Esto a pesar de que su confesor, el padre Juan María Aladel, no creyó sus visiones y le dijo que las olvidara.

2- La manera de comportarse en las penas, (paciencia, mansedumbre, gozo)

3- Acudir siempre (mostrándole con la mano izquierda) a arrojarse al pie del altar y desahogar su corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviese necesidad. (corazón indiviso, no consuelos humanos)

La Virgen también le explicó el significado de todas las apariciones y revelaciones que había tenido de San. Vicente y del Señor.
Luego continuó diciéndole: Dios quiere confiarte una misión; te costara trabajo, pero lo vencerás pensando que lo haces para la gloria de Dios. Tu conocerás cuan bueno es Dios. Tendrás que sufrir hasta que los digas a tu director. No te faltaran contradicciones; mas te asistirá la gracia; no temas. Háblale a tu director con confianza y sencillez; ten confianza no temas. Veras ciertas cosas; díselas. Recibirás inspiraciones en la oración.

Los tiempos son muy calamitosos. Han de llover desgracias sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero se verá afligido por calamidades de todas clases (al decir esto la Virgen estaba muy triste). Venid a los pies de este altar, donde se prodigaran gracias a todos los que las pidan con fervor; a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres.

Deseo derramar gracias sobre tu comunidad; lo deseo ardientemente. Me causa dolor el que haya grandes abusos en la observancia, el que no se cumplan las reglas, el que haya tanta relajación en ambas comunidades a pesar de que hay almas grandes en ellas. Díselo al que esta encargado de ti, aunque no sea el superior. Pronto será puesto al frente de la comunidad. El deberá hacer cuanto pueda para restablecer el vigor de la regla. Cuando esto suceda otra comunidad se unirá a las de ustedes.

Vendrá un momento en que el peligro será grande; se creerá todo perdido; entonces yo estaré contigo, ten confianza. Reconocerás mi visita y la protección de Dios y de San Vicente sobre las dos comunidades..

Mas no será lo mismo en otras comunidades, en ellas habrá víctimas..(lagrimas en los ojos). El clero de París tendrá muchas víctimas..Morirá el señor Arzobispo.

Hija mía, será despreciada la cruz, y el Corazón de mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangra por las calles ( la Virgen no podía hablar del dolor, las palabras se anudaban en su garganta; semblante pálido). El mundo entero se entristecerá . Ella piensa: ¿cuando ocurrirá esto? y una voz interior asegura: cuarenta años y diez y después la paz.

La Virgen, después de estar con ella unas dos horas, desaparece de la vista de Sor Catalina como una sombra que se desvanece.

En esta aparición la Virgen:
Le comunica una misión que Dios le quiere confiar.
La prepara con sabios consejos para que hable con sumisión y confianza a su director.
Le anuncia futuros eventos para afianzar la fe de aquellos que pudieran dudar de la aparición.
Le Regala una relación familiar de madre-hija: la ve, se acerca a ella, hablan con familiaridad y sencillez, la toca y la Virgen no solo consiente, sino que se sienta para que Catalina pueda aproximarse hasta el extremo de apoyar sus brazos y manos en las rodillas de la Reina del Cielo.

Todas las profecías se cumplieron:

1-la misión de Dios pronto le fue indicada con la revelación de la medalla milagrosa.

2-una semana después de esta aparición estallaba la revolución. Los revoltosos ocupaban las calles de París, saqueos, asesinatos, y finalmente era destronado Carlos X, sustituido por el "rey ciudadano" Luis Felipe I, gran maestro de la masonería.

3-El P. Aladel (director) es nombrado en 1846 Director de las Hijas de la Caridad, establece la observancia de la regla y hacia la década del 60 otra comunidad femenina se une a las Hijas de la Caridad.

4-En 1870 (a los 40 años) llegó el momento del gran peligro, con los horrores de la Comuna y el fusilamiento del Arzobispo Mons. Darboy y otros muchos sacerdotes.

5- solo queda por cumplir la ultima parte.
Aparición del 27 de noviembre del 1830

La tarde el 27 de Nov. de 1830, sábado víspera del primer domingo de Adviento, en la capilla, estaba Sor Catalina haciendo su meditación, cuando le pareció oír el roce de un traje de seda que le hace recordar la aparición anterior.
Aparece la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que sin ocultar su figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando quiso describir su rostro solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza. 

Sus pies posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una crucecita.

La Stma. Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al cielo y a veces a la tierra. De pronto sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad, que no era posible verla.

Tenia tres anillos en cada dedo; el mas grueso junto a la mano; uno de tamaño mediano en el medio, y no mas pequeño, en la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia abajo; llenaban toda la parte baja. 

Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen, ella la miró y dijo a su corazón: Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden.

Con estas palabras La Virgen se da a conocer como la mediadora de las gracias que nos vienen de Jesucristo.

El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de la Virgen. Sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.

La Medalla Milagrosa: En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: "María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti"

Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda .

Oyó de nuevo la voz en su interior: "Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza".

La aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la medalla.

En el aparecía una M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.

La misma aparición se repitió, con las mismas circunstancias, hacia el fin de diciembre de 1830 y a principios de enero de 1831. La Virgen dijo a Catalina: "En adelante, ya no veras , hija mía; pero oirás mi voz en la oración".

Un día que Sor Catalina estaba inquieta por no saber que inscripción poner en el reverso de la medalla, durante la oración, la Virgen le dijo: "La M y los dos corazones son bastante elocuentes".

Símbolos de la Medalla y mensaje espiritual:
En el Anverso:

-María aplastando la cabeza de la serpiente que esta sobre el mundo. Ella, la Inmaculada, tiene todo poder en virtud de su gracia para triunfar sobre Satanás.
-El color de su vestuario y las doce estrellas sobre su cabeza: la mujer del Apocalipsis, vestida del sol.
-Sus manos extendidas, transmitiendo rayos de gracia, señal de su misión de madre y mediadora de las gracias que derrama sobre el mundo y a quienes pidan.

-Jaculatoria: dogma de la Inmaculada Concepción (antes de la definición dogmática de 1854). Misión de intercesión, confiar y recurrir a la Madre.
-El globo bajo sus pies: Reina del cielos y tierra.
-El globo en sus manos: el mundo ofrecido a Jesús por sus manos.

En el reverso: -La cruz: el misterio de redención- precio que pagó Cristo. obediencia, sacrificio, entrega -La M: símbolo de María y de su maternidad espiritual.-La barra: es una letra del alfabeto griego, "yota" o I, que es monograma del nombre, Jesús.Agrupados ellos: La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador.

-Las doce estrellas: signo de la Iglesia que Cristo funda sobre los apóstoles y que nace en el Calvario de su corazón traspasado.
-Los dos corazones: la corredención. Unidad indisoluble. Futura devoción a los dos y su reinado.

Nombre: La Medalla se llamaba originalmente: "de la Inmaculada Concepción", pero al expandirse la devoción y haber tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente "La Medalla Milagrosa".

Santa Catalina Laboure descansa en Rue du Vac, Paris su cuerpo incorrupto

Evangelio según San Lucas 21,29-33.

Jesús hizo a sus discípulos esta comparación: "Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." 

Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo 
1ª homilía sobre el salmo 38

«El verano está cerca»

«Señor, dame a conocer mi fin y cuál es la medida de mis años, para que comprenda lo caduco que soy» (Sl 38,5). Si me hicieras conocer mi fin, dice el salmista, si me hicieras conocer cuál es el número de mis días, por ahí mismo podré saber lo que me falta. Y es posible que a través de estas palabras quiera también indicar eso: todo oficio tiene una finalidad. Por ejemplo, la finalidad de una empresa constructora es construir una casa; la finalidad de un astillero es construir un buque capaz de enfrentarse con las olas del mar y soportar los azotes de los vientos; y la finalidad de cada oficio es llegar a una cosa parecida a la que el mismo oficio parece inventado. Quizás es así que nuestra vida y la del mundo entero tiene una cierta finalidad con la cual hacemos todo lo que se hace en nuestra vida, o por la cual el mismo mundo ha sido creado o subsiste. El apóstol Pablo se acuerda de esta finalidad cuando dice: «Seguidamente vendrá el fin, cuando entregue el Reino a Dios Padre» (1Co 15,24). Ciertamente que hay que apresurarse hacia este fin puesto que es el precio mismo de la obra por la cual somos creados por Dios.

De la misma manera que nuestro organismo corporal, pequeño y reducido al nacer, es, sin embargo estimulado y tiende al término de su grandeza creciendo en edad, y también así como nuestra alma se expresa primero a través de un lenguaje balbuciente y más claro después para, en fin, llegar a una perfecta y correcta manera de expresión, también es cierto que toda nuestra vida comienza en el presente de esta manera: primero como balbuciente entre los hombres sobre la tierra, pero se acaba y llega a su cumbre en los cielos cerca de Dios.

Por este motivo el profeta desea conocer la finalidad por la cual ha sido hecho para que, mirando el fin, examinando sus días y considerando su  perfección, ve todo lo que le falta en relación con este fin hacia el cual tiende... Es como si los que salieron de Egipto hubieran dicho: «Hazme conocer, Señor, mi fin» que es una tierra buena y una tierra santa, «y el número de mis días» por los que ando «para que conozca lo caduco que soy»,y cuánto me falta hasta llegar a la tierra santa que me tienes prometida.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no
Lucas 21, 29-33. Tiempo Ordinario. El mejor camino para afrontar el futuro es aprovechar el momento presente. 

Oración introductoria
Espíritu Santo, te pido el don de ciencia para valorar las cosas humanas en relación a mi último fin y para saber discernir lo que debo hacer en cada momento. En este momento de oración, ayúdame a guardar el silencio necesario para agradarte y escuchar lo que hoy me quieres decir.

Petición
Señor, dame fortaleza, para buscar con constancia la santidad.

Meditación del Papa Francisco
Con la venida de Dios en la historia estamos ya en los tiempos “últimos”, después de los cuales el paso final será la segunda y definitiva venida de Cristo.

Naturalmente aquí se habla de la 'calidad' del tiempo, no de su 'cantidad'. Con Jesús ha venido la plenitud del tiempo, plenitud de significado y plenitud de salvación. Y no habrá más una nueva revelación, pero la manifestación plena de lo que Jesús ha ya revelado.

En este sentido estamos ya en la 'última hora'; cada momento de nuestra vida no es provisorio es definitivo y cada acción nuestra está cargada de eternidad. De hecho la respuesta que damos hoy a Dios que nos ama en Jesucristo, incide en nuestro futuro.

La visión bíblica y cristiana del tiempo y de la historia no es cíclica, pero linear: es un camino que va hacia un cumplimiento. Un año que ha pasado por lo tanto no nos lleva a una realidad que termina pero a una realidad que se cumple, es un paso ulterior hacia la meta que está delante de nosotros: una meta de esperanza y de felicidad, porque encontraremos a Dios, razón de nuestra esperanza y fuente de nuestra alegría. (Homilía de S.S. Francisco, 31 de diciembre de 2013).

Reflexión
Nos interesan mucho los pronósticos. Ponemos atención al reporte del clima para saber si saldremos o no al campo. A los aficionados, el de la Liga de fútbol. A los empresarios, el de la Bolsa de valores. ¡Qué previsores! Nos gusta saber todo con antelación para estar preparados.

Jesucristo ya lo había constatado hace 2000 años, cuando no había ni telediarios, no existía el fútbol, ni mucho menos la Bolsa de Valores. Pero los hombres de entonces, ya sabían cuándo se acercaba el verano, porque veían los brotes en los árboles. Nuestra vida se mueve entre una historia (el pasado) y un proyecto (el futuro).

La invitación del Señor es a estar preparados para lo que nos aguarda, con atención a los signos de los tiempos. A aprender de las lecciones del pasado, con optimismo y deseo de superación. Pero, sobre todo, a vivir intensamente el presente, el único instante que tenemos en nuestras manos para construir. No lo podemos perder lamentándonos por los errores del pasado y, menos aún, temiendo lo que puede llegar en el porvenir. El mejor camino para afrontar el futuro es aprovechar el momento presente. Seamos previsores, ¡invirtamos y apostemos hoy por la vida eterna!

Propósito. El Señor nos advierte: "mis palabras no pasarán", es nuestra responsabilidad no perder más el tiempo, el tiempo es un regalo de Dios de valor incalculable. Utilizarlo de cara a Él, obedeciendo su santa voluntad. He ahí la tarea del cristiano y lo único que puede darnos la felicidad.

Comunión: Unión sacramental con el Sagrado Corazón
Es la unión sacramental con Cristo verdadero Dios y verdadero hombre.

La comunión es el momento fundamental de la Misa. Todo lo que hemos vivido espiritualmente se realizará sacramentalmente. Es ahora cuando se da la más íntima comunión con Él. Es la unión sacramental con Cristo verdadero Dios y verdadero hombre. Nos hemos ido preparando durante toda la Misa para este momento. 

Hemos muerto a nosotros mismos y nos hemos vaciado en el acto penitencial para recibir el don de Cristo. Hemos adorado a Dios dejando que el Espíritu alabe en nosotros durante el Gloria. Hemos acogido su Palabra que se ha hecho carne en nosotros en la Liturgia de la Palabra. Nos hemos ofrecido totalmente a Él, desde nuestra miseria, en el ofertorio. Hemos recibido el don de unirnos a su cuerpo y su sangre espiritualmente en la consagración. Hemos intercedido por la humanidad entera en la Plegaria Eucarística. Hemos llamado “Padre” a Dios. Ahora es nuestra oportunidad de acoger a Cristo Eucaristía para que se realice todo esto en nosotros. Jesús sacramentado, en nosotros, lleva a cabo estos misterios.

Mientras caminas en la fila para recibir la hostia consagrada puedes hacer una oración de deseo. Desea a Dios, desea recibirlo, desea unirte íntimamente con Él, desea su gracia, deséalo profundamente. Díselo una y otra vez:

Señor Jesús, te deseo recibir. Mi alma tiene hambre y sed de ti. No soy digno, pero ven a mí. Deseo ser uno contigo. Ansío tu presencia. Te he buscado en los hombres, en las criaturas, en este mundo y no te encuentro. Mi alma te busca ¡oh Señor! no le escondas tu rostro. Ven Señor Jesús.

Cuando recibas a Jesús, di con fuerza “Amén”. El Amén es nuestra prueba de fe. El sacerdote nos da la hostia diciendo: “Cuerpo de Cristo” y nosotros con nuestro amén, creemos. Creo que eres Dios, creo en tu amor, creo en tu misericordia, creo en tu presencia real, creo en ti. Aumenta mi fe (Mc. 9, 24).

¿Por qué se requiere fe? Se puede decir que es el momento más “sensible” de la Misa. Recibimos físicamente a Cristo. Sin embargo Dios permanece oculto en las especies del pan y del vino. “Yo soy el pan de la vida.” Jn. 6, 35. Dios sigue siendo incomprensible para nuestra naturaleza. Siempre nos pide el salto de la fe. Seguimos buscando a un Dios según nuestros criterios. Un Dios majestuoso, poderoso, omnipotente que creemos que va a estar en el viento huracanado que parte las montañas y resquebraja las rocas. Lo estamos esperando en el terremoto o en el fuego. Sin embargo, Dios está en el rumor de una brisa suave. (1Re. 19, 11-12). El hombre no termina de entender dónde reside la verdadera grandeza. En la pequeñez de una hostia, blanca y pura, se encuentra la majestad de Dios.

Es por eso que Dios requiere de tu fe. Prepárate para recibirlo con ese gesto tan sencillo de decir con fe: Amén.

En la acción de gracias después de la comunión desearíamos hablar mucho con Jesús. Sin embargo, este momento tan bello de unión es recomendable que sea invadido por el silencio. Cuando dos personas se aman, sobran las palabras. Así es con Dios, a quien amas y que te ama. Intenta entrar dentro de ti, de unirte al Señor que has recibido en silencio. Un silencio que adora, que ama. Te aconsejo que sólo rompas el silencio con pocas palabras.

¿Qué palabras puedes decir? En primer lugar: gracias. La palabra gracias dice mucho, expresa una actitud del corazón. Las personas que saben que no merecen nada agradecen siempre. La gratitud abre el corazón, lo hace más sensible a los dones que se reciben. Recibir a Dios como alimento es el don más grande (Jn. 6, 32). Repite sencillamente: “Gracias Señor, gracias”.

En segundo lugar dile al Señor: te necesito. Expresarle a Dios la necesidad que tenemos de Él nos hace capaces de recibir su ayuda. “No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal.” Mt. 9, 12. En este momento puedes decirle que lo necesitas porque estás enfermo, porque has pecado, porque no puedes ser santo por tus propias fuerzas. Dile que necesitas de Él. Dios quiere sanar tu corazón, te quiere perdonar, te quiere llenar de su gracia.

En esta petición incluye a todos tus seres queridos, a los más necesitados, a los enfermos, a los sacerdotes, a todas aquellas personas por las que quisieras interceder. Cuando intercedes por los demás te conviertes en padre o madre espiritual. Pide al Señor por todos tus hijos. Repite con la fuerza de tu corazón pobre: “Señor te necesito y te necesitan todos mis hijos.”

En último lugar puedes decir: te amo. Al corazón de Dios le consuela escuchar que le amas. A Dios le agradan estas palabras dichas con todo el corazón. A veces, no nos sentimos dignos de decirle a Dios que lo amamos porque pensamos que no somos auténticos. Sabemos que el amor se expresa con los actos y con la vida. “Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad.” 1Jn. 3, 18. Por eso, esperamos ser perfectos. Pasarás la vida esperando el momento para decirle que lo amas y se te acabará tu oportunidad, ya que nunca seremos perfectos. Dios sabe que tu corazón está herido por el pecado, sin embargo, el amor que brota de tu corazón herido le consuela (1Jn. 4, 10-17). Repite sin cansarte: “Te amo Señor”.


El Papa se coge de la mano en el estadio de Nairobi

Pide "educación y trabajo, para evitar el reclutamiento de jóvenes"
El Papa a los jóvenes keniatas: "La corrupción es el azúcar que conduce a la diabetes y la hay incluso en el Vaticano"
"El tribalismo es tener las manos atadas por detrás y tener una piedra en cada mano para tirársela al otro"

José Manuel Vidal, 27 de noviembre de 2015 a las 10:21

Cuando estés desesperado, mira la cruz. Ahí está el fracaso de Dios. Ahí está la destrucción de Dios, pero también un desafío a nuestra fe y la esperanza

(José M. Vidal).- Antes de la ceremonia de despedida y después de reunirse con los pobres de Kangemi, el Papa se fue al estadio de Nairobi para reunirse con los jóvenes.Y en un largo discurso improvisado respondió a sus preguntas. Les invitó a no dejarse arrastrar por el azúcar de la corrupción ni por el trribalismo, al tiempo que pedía a las autoridades "educación y trabajo para que los jóvenes no se vean seducidos por el reclutamiento".

Llega el Papa al estadio y es el delirio. Hasta le hacen la ola en un estadio repleto de gente.
El coro canta un himno más. La primera lectura de la carta a Timoteo, leída en braille por un niña ciega y la interpretación del 'Ave María', con orquesta y solistadel asentamiento de Korogocho.
Saludo del obispo encargado de la pastoral juvenil, monseñor Muheria: "Gracias, por ofrecerbnos este precioso momento"
"Los jóvenes están aquí para decirle lo mucho que lo admiran y cuánto lo quieren"
"Bendiga los árboles que van a plantar y bendiga sus vidas"

Testimonios
Comienzan los testimonios. El primero es el de una joven: "El 70% de la población de Kenia es joven. Somos una enorme mayoría de la población. Le pedimos que rece por nosotros. Algunos de nuestros desafíos son: El tribalismo"
"Se discrimina laboralmente en función de la tribu de cada cual"
"La corrupción es una plaga en nuestro país"
"¿Cómo podemos utilizar los medios para difundir la esperanza de Cristo?"

El segundo testimonio del joven Emmanuel, que le presenta la problemática de los jóvenes que sufren violencia y son reclutados como jóvenes soldados y le pide unas palabras para los jóvenes que no sienten "el cariño de sus familias".


Algunas frases del discurso improvisado del Papa
"Muchas gracias por todo"
"Existe una pregunta en la base de todas las preguntas que me hicieron Line y Manuel: ¿Por qué suceden las peleas, las muertes, las divisiones, los fantaismo, las destrucciones?"
"Por qué existe ese deseo de destruirnos?"
"En las primeras páginas de la Biblia, un hermano mata a otro hermano"
"El espíritu del mal nos lleva a la destrucción y a la desunión"
"Nos lleva al tribalismo, a la corrupción, a la drogadicción y a los fanatismos"
"¿Cómo hacer para que el fanatismo ideológico no nos robe un hermano y un amigo?"
"Hay una palabra que puede parecer incómoda, pero no la quiero evitar, porque ustedes la usaron antes que yo, cuando me trajeron contándome los rosarios que habían rezado por mí"
"La usó el obispo, cuando presentó la preparación para esta visita con la oración"
"Un hombre pierde lo mejor de su ser humano cuando se olvida de rezar"
"Porque se siente omnipotente, porque no siente necesidad de pedri ayuda ante tantas tragedias"
"La vida está llena de dificultades. Pero hay dos maneras de mirarlas: o como algo que te bloquea, te destruye y te detiene. o lo miras como una oportunidad"
"A vos te toca elegir. Para mí, una dificultad es un camino de destrucción o es una oportunidad para superar mi bien, el de mi familia, el de mis amigos y el de mi país"
"Chicos y chicas no vivimos en el cielo. Vivimos en la tierra"
"Y la tierra está llena de dificultades. La tierra está llena no sólo de dificultades, sino de invitaciones para desviarte hacia el mal"
"Hay algo que todos ustedes tienen, que dura un tiempo más o menos grande: la capacidad de elegir, qué camino quiero elegir, cuál de estas dos cosas quiero elegir: dejarme vencer por la dificultad o transformar la dificultad en una oportunidad"
"Algunas dificultades que son desafíos"
"Pero antes una pregunta: ¿Quieren superar los desafíos o dejarse vencer por ellos?"
"¿Son como los deportistas que, cuando juegan, quieren ganar o son como aquellos que vendieron la victoria y se pusieron la plata en el bolsillo. A ustedes les toca elegir"
"Un desafío que menciona Line es el del tribalismo"

"Tribalismo destruye una nación. El tribalismo es tener las manos atadas por detrás y tener una piedra en cada mano para tirársela al otro"
"Tribalismo sólo se vence con el oído, con el corazón y con la mano"
"Con el oído: ¿cuál es tu cultura, por qué eres así? ¿Por qué tu tribu tiene estas costumbres? ¿Tu tribu se siente inferior o superior?"
"Con el corazón. Abro el corazón, tras escuchar las respuestas y tiendo la mno para seguir dialogando"
"Si no dialogan y no se escuchan, siempre va a existir el tribalismo, que es una polilla que roe la sociedad"
"Ayer se declaró un día de oración y reconciliación"
"Los quiero invitar ahora a ustedes, jóvenes, a Line y a Manuel que vengan y que nos cojamos de la mano, de pie, cono un signo, contra el tribalismo. Todos somos una nación"
"Así tienen que ser nuestros corazones"
"El tribalismo es un trabajo de todos los días"
"Vencer el tribalismo es un trabajo de todos los días"
"Un trabajo del oído, del corazón y un trabajo de las manos, de darse las manos"
"Siéntense de nuevo"
"Otra pregunta es la de la corrupción"
"¿Se puede justificar la corrupción por el solo hecho de que todos somos pecadores y corruptos?"

"Cómo podemos comabtir el mal de la corrupción?"
"Recuerdo que, en mi patria, un joven de 22 años, quería dedicarse a la política. Estudiaba, entusiasmnado e iba de un lado para otro. Y consiguió un trabajo en un ministerio. UN día tuvo que decidir sobre qué cosa había que comprar. Y, entonces, pidió tres presupuestos. Los estudió y eligió el más barato, el más conveniente. Y fue a la oficina de su jefe para que lo firmara. ¿Por qué elegiste éste? Porque es el más conveniente para las finanzas del país. No, hay que elegir aquel que te den más para llevarte al bolsillo"
"Y el joven le contesta a su jefe: Vine a hacer política para hacer grande a la patria. Y yo hago política para robar"
"Un ejemplo, no más. Pero no sólo en la política, sino en todas las instituciones. Incluso en el Vaticano hay casos de corrupción"
"La corrupción es algo que se nos mete adentro. Es como el azúcar, es dulce, nos gusta, es fácil y, después, terminamos mal. Y, en vez de tanto azúcar fácil terminamos diabéticos o nuestro país termina diabético"
"Cada vez que aceptamos un soborno y lo metemos en el bolsillo destruimos nuestro corazón, nuestra personalidad y destruimos nuestra patria"
"Por favor, no le tomen el gusto al azúcar de la corrupción"
"Pero yo veo que todos se corrompen"
"Veo tanta gente que se vende por un poco de plata, sin preocuparse de la vida de los demás"
"Como en todo, hay que empezar. Si no quieres corrupción en tu corazón, en tu vida, en tu patria, empieza tú"
"Si no empiezas tú, tampoco va a empezar el vecino"
"La corrucpión, además, no roba la alegría, nos roba la paz"
"La persona corrupta no vive en paz"
"Una vez, en mi cuidad, murió un hombre que todos sabíamos que era un gran corrupto. Unos días después, pregunté cómo fue el funeral. Y una señora,con mucho buen humor, me contestóa: 'Padre, no podían cerrar el ataúd, porque se quería llevar toda la plata que había robado"
"Lo que robas con la corrupción se queda aquí y lo va a utilizar otro, pero también va a quedar (y grabémoslo en el corazón) en el corazón de hombres y mujeres que quedaron heridos por tu corrupción"


"Va a quedar la falta de bien que pudiste hacer y no hiciste"
"Va a quedar el hambre y la enfermedad, porque el dinero que era para los enfermos te lo guardaste para ti"
"La corrupción no es un camino de vida, sino de muerte"
"¿Cómo usar los medios de comunicación para divulgar el mensaje de esperanza de Cristo y promover iniciativas justas para que se vea la diferencia?"
"El primer medio de comunicación es la palabra, el gesto, la sonrisa"
"El primer gesto de comunicación es la cercanía, es buscar la amistad"
"Si ustedes hablan bien entre ustedes, se sonríen,s e acercan como hermanos. Si están cerca uno de otro aunque sean de diversas tribus y si se acercan a los necesitados, al enfermo, al abandonado, al anciano que nadie visita, esos gestos de comunicación son más contagiosos que cualquier red de televisión"
"Espero que les haya decir algo que les pueda ayudar"
"Recen al Señor, para que les de la fuerza de destruir el tribalismo, para que les de el coraje de no dejarse corromper, para que les de el encanto de poder comunicarse como hermanos con una sonrisa, con una buena palabra, con un gesto, con cercanía"
"¿Qué podemos hacer para impedir el reclutamiento de nuestros seres queridos?"
"¿Qué podemos hacer para hacerlos volver?"
"¿Por qué un joven lleno de ilusiones se deja reclutar o busca ser reclutado?"
"Se aparta de su familia, de sus amigos, de su tribu, de su patria...Se aparta de la vida, porque aprende a matar"
"Tiene que hacer esta pregunta a sus autoridades: Si un joven o una joven no tiene trabajo, no puede estudiar, ¿qué puede hacer? O delinquir o caer en las drogas o suicidarse (en Europa las estadísticas de suicidio no se publican) o enrolarse enuna actividad que le de sentido a su vida, engañado, seducido"
"Lo primero que tenemos que hacer para evitar el reclutamiento de jóvenes es educación y trabajo"


"Si un joven no tiene trabajo, ¿qué futuro le espera?"
"Ahí entra la idea de dejarse reclutar"
"Si un joven no tiene posibilidades de educación, incluso de educación en oficios, ¿qué puede hacer?"
"Ahí está el peligro. Un peligro social, que está mas allá del país, porque depende de un sistema internacional que es injusto, que tiene en el centro de la economía no a la persona, sino al dios dinero"
"¿Cómo ayudarlo a volver. Rezar, primero, pero fuerte. Dios es más fuerte que todo reclutamiento. Y después, hablarle con cariño, simpatía y amor"
"Y con paciencia"
"Invitarlo a ver un partido de fútbol, a pasear, a entrar en el grupo, no dejarlo sólo. Eso es lo que se me ocurre ahora"
"Hay comportamientos que dañan. Comportamientos en los que se busca felicidad pasajera y terminan dañándote"
"Tu pregunta, Manuel, es de un profesor de teología: ¿Cómo entender que Dios es nuestro Padre, cómo ver la mano de Dios en las tragedias de la vida, cómo encontrar la paz de Dios?"
"Esta pregunta me la hacen los hombres y mujeres de todoe el mundo de una u otra manera. Y no encuentran explicación. Más aún, hay preguntas que por más que te rompas la cabeza, no vas a encontrar explicación"
"¿Cómo puedo ver la mano de Dios en una tragedia de la vida?"
"Hay una sola respuesta. No, no es respuesta. Hay un solo camino: mirar al Hijo de Dios, que lo entregó para salvarnos a todos. Dios mismo se hizo tragedia. Dios mismo se dejó destruir en la cruz".

"Cuando estés desesperado, mira la cruz. Ahí está el fracaso de Dios. Ahí está la destrucción de Dios, pero también un desafío a nuestra fe y la esperanza"
"Porque la histori ano terminó en ese fracaso, sino en la Resurrección, que nos renovó a todos"
"Le hago uan confidencia. Son las doce, ¿tiene hambre?"
"En el bolsillo llevo siempre un rosaro y una cosa que es la historia del fracaso de Dios, un pequeño viacrucis"
"Con estas dos cosas, me arreglo como puedo"
"Gracias a estas dos cosas, no pierdo la esperanza"
"Una última pregunta del teólogo Manuel"
"¿Qué hacer con los jóvenes que no son queridos por sus familias?"
"En todas partes hay chicos abandonados, cuando nacieron o porque los padres los abandonaron y no sienten el afecto de la familia"
"Por eso, la familia es tan importante. Defiendan la familia y defiéndanla siempre"
"No solo hay chicos abandonados, sino también ancianos abandonados, que están sin que nadie los visite o los quiera"
"¿Cómo salir de esa experiencia de abandono, de lejanía de amor?"
"Hay un sólo remedio para salir de esas experiencias: Hacer aquello que yo no recibí"
"Si no recibiste comprensión, sé comprensivo. Si no recibiste amor, ama a los demás. Si sentiste el dolor de la soledad, acércate a aquellos que están sólos. La carne se cura con la carne. Y Dios se hizo carne para curarnos a nosotros. Hagamos lo mismo nosotros con los demás"
"Ante de que el árbitro suene el silbato, es hora de terminar"
"Les agradezco de corazón que hayan venido, que me hayan permitido hablar en mi lengua materna, que hayn rezado tantos rosarios por mí y por favor les pido que sigan rezando por mí, porque yo también necesito y mucho. Cuento con sus oraciones. Y antes de irnos, nos ponemos de pie todos y recemos juntos a nuestro Padre del cielo. Que tiene un sólo defecto: no puede dejar de ser Padre"
Y el estadio entero reza el Padre Nuestro.

Transcripción de sus palabras:

Gracias por el Rosario que han rezado por mí. ¡Gracias! ¡Muchas gracias! Gracias por su presencia, su entusiasta presencia aquí. Y gracias Lynnet y gracias Manuel por sus reflexiones.
Existe una pregunta en la base de todas las preguntas que me hicieron Linet y Manuel: ¿por qué suceden las divisiones, las peleas, las guerras las muertes? Los fanatismos, las destrucciones entre los jóvenes, por qué existe ese deseo de destruirnos. En las primeras páginas de la Biblia, después de todas esas maravillas que hizo Dios, un hermano mata a otro hermano. El espíritu del mal nos lleva a la destrucción y el espíritu del mal nos lleva a la desunión, nos lleva la tribalismo, a la corrupción, a la drogadicción, nos lleva a la destrucción por los fanatismos. Manuel preguntaba: ¿Cómo hacer para que un fanatismo ideológico no nos robe a un hermano, no nos robe a un amigo?

Hay una palabra que puede parecer incómoda pero yo no la quiero evitar, porque ustedes la usaron antes que yo. La usaron cuando me trajeron contándome los Rosarios que habían rezado por mí, la usó el obispo cuando presentó que se prepararon para esta visita con la oración. Y lo primero que yo respondería es que un hombre, pierde lo mejor de su ser humano, una mujer pierde lo mejor de su ser humano cuando se olvida de rezar, porque se siente omnipotente, porque no siente necesidad de pedir ayuda delante de tantas tragedias. La vida está llena de dificultades pero hay dos maneras de mirar las dificultades, o lo mirás como algo que te bloquea, te destruye y te detiene o lo mirás como una oportunidad. A vos te toca elegir. ¿Para mí una dificultad es un camino de destrucción o es una oportunidad para superar en bien mío, de mi familia, de mis amigos y de mi país? Chicos y chicas no vivimos en el cielo, vivimos en la tierra y la tierra está llena de dificultades. La tierra está llena no sólo de dificultades sino de invitaciones para desviarte hacia el mal, pero hay algo que todos ustedes los jóvenes, que dura un tiempo más o menos grande: la capacidad de elegir. ¿Qué camino quiero elegir? ¿Cuál de estas dos cosas quiero elegir, dejarme vencer por la dificultad o transformar la dificultad en una oportunidad para vencer yo?

Y ahora algunas dificultades que ustedes nombraron, que son desafíos. Y entonces antes una pregunta: ¿Ustedes quieren superar los desafíos o dejarse vencer por los desafíos? ¿Ustedes son como los deportistas que cuando vienen a jugar al estadio quieren ganar o son como aquellos que ya vendieron la victoria a los otros y se pusieron la plata en el bolsillo? A ustedes les toca elegir. Un desafío que menciono Lynnet es el del tribalismo, el tribalismo destruye una nación. El tribalismo es tener las manos escondidas por detrás y tener una piedra en cada mano para tirársela al otro. El tribalismo sólo se vence con el oído, con el corazón y con la mano.
Con el oído. ¿Cuál es tu cultura, porque sos así? ¿Por qué tu tribu tiene estas costumbres? ¿Tu tribu se siente superior o inferior?

Con el corazón. Una vez que escuche con el oído las respuestas, abro el corazón y tiendo la mano para seguir dialogando. Si ustedes no dialogan y no se escuchan entre ustedes siempre va a existir el tribalismo que es como una polilla que va a roer la sociedad. Ayer, pero para ustedes lo hacemos hoy, se declaró un día de oración y de reconciliación. Yo los quiero invitar ahora a ustedes jóvenes, invitar a Lynnet y a Manuel que vengan y que todos nos tomemos de la mano, de pie, como un signo contra el tribalismo. Todos somos una nación, todos somos una nación. Así tienen que ser nuestros corazones. Y el tribalismo no es solamente un levantar las manos hoy. Este es el deseo, es la decisión. Pero el tribalismo es un trabajo de todos los días. Vencer el tribalismo es un trabajo de todos los días. Un trabajo del oído, escuchar al otro. Un trabajo del corazón, abrir mi corazón al otro y un trabajo de las manos, darse las manos unos con otros. ¡Y ahora nos damos las manos unos con otros!

Otra pregunta, que hizo Lynnet, es la de la corrupción. Y en el fondo me preguntaba: ¿Se puede justificar la corrupción por el solo hecho de que todos están pecando y siendo corruptos? ¿Cómo podemos ser cristianos y combatir el mal de la corrupción? Yo me acuerdo que en mi patria un joven de 20, 22 años, quería dedicarse a la política, estudiaba entusiasmado, iba de un lado para el otro. Y consiguió un trabajo en un ministerio. Un día tuvo que decidir sobre qué cosa había que comprar y entonces pidió 3 presupuestos, los estudió y eligió el más barato, el más conveniente y fue a la oficina de su jefe para que lo firmara". ¿Por qué elegiste este? "Porque hay que elegir el más conveniente para las finanzas del país. No. Hay que elegir aquel que te den más para ponerte en el bolsillo. Y el joven le contesta a su jefe: "yo vine a hacer política para hacer grande a la patria". Y el jefe le contesta: "Y yo hago política para robar". Esto es un ejemplo no más. Pero no sólo solo en la política, en todas las instituciones, incluso en el Vaticano, hay casos de corrupción. La corrupción es algo que se nos mete adentro. Es como el azúcar, es dulce, nos gusta, es fácil. ¡Y después terminamos mal y después de tanta azúcar fácil terminamos diabéticos o nuestro país termina diabético! Cada vez que aceptamos una coima y la metemos en el bolsillo destruimos nuestro corazón, destruimos nuestra personalidad y destruimos nuestra patria. ¡Por favor, no le tomen el gusto a esa azúcar que se llama corrupción! "Padre, pero yo veo que todos corrompen". Yo veo tanta gente que se vende por un poco de plata, sin preocuparse de la vida de los demás. Como en todas las cosas, hay que empezar. Si no querés corrupción, en tu corazón, en tu vida, en tu patria, empezá vos. Si no empezás vos, tampoco va a empezar el vecino.

La corrupción además nos roba la alegría, nos roba la paz. La persona corrupta no vive en paz. Una vez - esto es histórico lo que les voy a contar - en mi ciudad murió un hombre que todos sabíamos que era un gran corrupto. Yo pregunté unos días después cómo fue el funeral y una señora con mucho buen humor me contestó: "Padre, no podían cerrar el cajón porque se quería llevar toda la plata que había robado". Lo que vos robás con la corrupción va a quedar acá y lo va a usar otro. Pero también va a quedar - y esto grabémoslo en el corazón - en el corazón de tantos hombres y mujeres que quedaron heridos por tu ejemplo de corrupción. Va a quedar en la falta de bien que pudiste hacer y no hiciste. Va a quedar en los chicos enfermos, con hambre, porque el dinero que era para ellos por tu corrupción te lo guardaste para vos. Chicos y chicas, la corrupción no es un camino de vida, es un camino de muerte.

Había una pregunta sobre cómo usar los medios de comunicación para difundir el mensaje de esperanza de Cristo y promover iniciativas justas para que se vea la diferencia. El primer medio de comunicación es la palabra, es el gesto, es la sonrisa. El primer gesto de comunicación es la cercanía, el primer gesto de comunicación es buscar la amistad. Si ustedes hablan bien entre ustedes, se sonríen, se acercan como hermanos, si ustedes están cerca uno de otros, aunque sean de diversas tribus, y si ustedes se acercan a los que necesitan, al que es pobre, al enfermo, al abandonado, al anciano a quien nadie visita, esos gestos de comunicación son más contagiosos que cualquier red de televisión.
De las tres preguntas creo que algo dije que les puede ayudar. Pero pídanle mucho a Jesús, recen al Señor para que les de la fuerza de destruir el tribalismo, que sean todos hermanos. Para que les dé el coraje de no dejarse corromper, para que les dé el encanto de poder comunicarse como hermanos, con una sonrisa, con una buena palabra, con un gesto de ayuda, con cercanía.

Manuel hizo preguntas incisivas también. Me preocupa la primera que hizo él. ¿Qué podemos hacer para evitar el reclutamiento de nuestros seres queridos? ¿Qué podemos hacer para hacerlos volver? Para responder esto tenemos que saber por qué un joven lleno de ilusiones se deja reclutar o va a buscar ser reclutado y se aparta de su familia, de sus amigos, de su tribu, de su patria, se aparta de la vida porque aprende a matar. Y ésta es una pregunta que ustedes tienen que hacer a todas las autoridades. Si un joven o una joven no tiene trabajo, no puede estudiar, ¿qué puede hacer? O delinquir, o caer en las dependencias, o suicidarse. En Europa las estadísticas de suicidio no se publican. O enrolarse en una actividad que le muestre un fin en la vida, engañado o seducido. Lo primero que tenemos que hacer para evitar que un joven sea reclutado o quiera ser reclutado, es educación y trabajo. Si un joven no tiene trabajo, ¿qué futuro le espera? Y ahí entra la idea de dejarse reclutar. Si un joven no tiene posibilidades de educación, incluso de educación de emergencia, de pequeños oficios, ¿qué puede hacer? Ahí está el peligro. Es un peligro social que está más allá de nosotros, incluso más allá del país, porque depende de un sistema internacional que es injusto, que tiene al centro de la economía no a la persona sino al dios dinero. ¿Qué puedo hacer para ayudarlo o hacerlo volver? Primero, rezar por él, pero fuerte, ¡Dios es más fuerte que todo reclutamiento! Y después, hablarle con cariño, con simpatía, con amor y con paciencia, invitarlo a ver un partido de futbol, invitarlo a pasear, invitarlo a estar juntos en el grupo. No dejarlo solo. Eso es lo que se me ocurre ahora.

Evidentemente hay comportamientos que dañan, comportamientos que se busca felicidad pasajera y terminan dañándote. La pregunta que vos me hiciste Manuel es una pregunta de un profesor de teología: ¿cómo podemos entender que Dios es nuestro padre, cómo podemos ver la mano de Dios en las tragedias de la vida, cómo podemos encontrar la paz de Dios? Estas preguntas se las hacen los hombres y las mujeres de todo el mundo de una u otra manera y no encuentran explicación. Más aun, hay preguntas que por más que te rompas la cabeza pensando, no vas a encontrar explicación. ¿Cómo puedo ver la mano de Dios en una tragedia de la vida?

Hay una sola, iba a decir una sola respuesta, no. No, no es respuesta. Hay un solo camino: mirá al Hijo de Dios. Dios lo entregó para salvarnos a todos. Dios mismo se hizo tragedia. Dios mismo se dejó destruir en la cruz. Y cuando estés que no entendés algo, cuando estés desesperado, cuando se te viene el mundo encima, mirá la Cruz. Ahí está el fracaso de Dios, ahí está la destrucción de Dios. Pero también ahí está un desafío a nuestra fe, la esperanza, porque la historia no terminó en ese fracaso sino en el Resurrección que nos renovó a todos.

Les voy a contar una confidencia - y son las 12 tienen hambre? Les voy a contar una confidencia. Yo en el bolsillo llevo siempre 2 cosas: un Rosario para rezar y una cosa que parece extraña, que es esto, y esto es la historia del fracaso de Dios, es un Vía Crucis, un pequeño Vía Crucis. Es cómo Jesús fue sufriendo desde que lo condenaron a muerte hasta que fue sepultado. Con estas dos cosas, me arreglo como puedo, pero gracias a estas dos cosas, no pierdo la esperanza.

Y una última pregunta también del teólogo Manuel: ¿qué palabras tiene para los jóvenes que no experimentan amor de su familia? ¿Es posible salir de esa experiencia? En todas partes hay chicos abandonados o porque los abandonaron cuando nacieron o porque la vida los abandonó, la familia, los padres y no sienten el afecto de la familia. Por eso la familia es tan importante. Defiendan la familia. Defiéndala siempre. En todas partes no sólo hay chicos abandonados, sino también ancianos abandonados que están sin que nadie los visite, sin que nadie los quiera. ¿Cómo salir de esa experiencia negativa de abandono, de lejanía de amor? Hay un sólo remedio para salir de esas experiencias: hacer aquello que yo no recibí. Si vos no recibiste comprensión, sé comprensivo con los demás. Si vos no recibiste amor, amá a los demás. Si vos sentiste el dolor de la soledad, acércate a aquellos que están solos. La carne se cura con la carne y Dios se hizo carne para curarnos a nosotros. Hagámos lo mismo nosotros con los demás.

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